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Los 12 de 2013: Discos

Cada lanzamiento de Los Amigos Invisibles es destacable | Archivo

Cada lanzamiento de Los Amigos Invisibles es destacable | Archivo

El que termina fue un año fructífero para la producción discográfica venezolana que, entre el rock y los géneros tradicionales, ofreció álbumes para el recuerdo

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1 El país pintado con los colores del rock
 
De acuerdo con un sondeo para el que fueron consideradas las opiniones de los locutores Francisco Granados y Julio César III Venegas, los periodistas William Padrón y Juan Carlos Ballesta, y tomando como referencia recuentos realizados por páginas como Tutupash y Cochino Pop, el mejor álbum editado en Venezuela en 2013 fue Será, de La Vida Bohème, que ganó el Grammy Latino al Mejor Disco de Rock.

Padrón piensa que la obra producida por Rudy Pagliuca, con colaboración de Diego “el Negro” Álvarez, volteó la mirada internacional hacia el país. Ballesta agrega, comparándolo con Nuestra (2009), que pareciera un salto sin escalas del primero a un cuarto o quinto álbum. Henry D’Arthenay, Daniel De Sousa, Sebastián Ayala y Rafael Pérez Medina renunciaron al furor del action paiting y construyeron un castillo desde cero sobre la base de materiales foráneos y autóctonos. Fue un osado ejercicio de reinvención que funcionó: no solo lograron atraer la atención de la Academia Latina de la Grabación y contagiar a quienes presenciaron la puesta en directo del álbum. También tocaron temas que pocos artistas se atreven a abordar: la violencia, la nostalgia, la decadencia, la generación perdida, el país.
 
2  Una demoníaca mujer salió de un garaje

Francisco Granados, conductor del programa Al Aire de La Mega 107.3 FM, cree que fue destacable la continuidad que algunas agrupaciones le dieron a sus respectivos álbumes debut. Una de ellas, quizá la más notoria, fue Holy Sexy Bastards, trío de garage rock con tendencias hacia el sonido crudo que caracterizó a grandes exponentes del género en la década de los años setenta.

Andrés Puche, guitarrista, compositor, vocalista y líder de la banda valenciana a la que pertenecen Luis Carlos Henríquez (bajo) y –desde mayo de este año– Jessica Miranda (batería), rompió con algunas ideas que los acompañaron en los comienzos, como la intención de limitarse en las letras y buscar coros fáciles de traducir y memorizar. Lo que sí se mantuvo fue esa característica punzante de sus canciones, que no pasan de tres minutos de duración. Son como un knockout fulminante de Mike Tyson y nunca una pelea agotadora de 12 asaltos.

Devil Woman es un disco que no tiene fronteras. Cualquier oyente desentendido puede pensar que se trata de una banda estadounidense, hasta que llega “Diablo”, el último tema, en el que se asoman unos tambores y unas letras en castellano que parecieran apuntar hacia el futuro del grupo.
 
3 Repite conmigo: ¡gozadera bilingüe!

Cada lanzamiento de Los Amigos Invisibles es destacable. Y no se trata solo del respeto por el trabajo de una agrupación que ha mantenido su ritmo y generado emociones durante casi 23 años. Cada álbum del sexteto refresca la escena nacional. Su noveno disco, que comenzó vendiéndose en locales Farmatodo, sufrió problemas de distribución y no tuvo la presencia adecuada en Venezuela.

Los maestros del funk y la fusión volvieron a hacer prácticamente lo que les dio la gana. “Es difícil encontrar en Repeat After Me –disco postulado al Grammy estadounidense– alguna canción que no sea un hit instantáneo”, piensa el equipo de la página Cochino Pop. Y es cierto. Esta vez recurrieron a temas como “Corazón tatú”, emparentado con su sonido habitual. Pero también mostraron “La que me gusta”, inspirado en el pop a lo “Tell Her About It” (Billy Joel) o al rockabilly de Brian Setzer; se aproximaron al dixieland, acompañados por Los Hermanos Naturales, en “Mostro”; y presentaron un tema dance llamado “Hopeless Romance”. También rescataron una vieja canción llamada “Río porque no fue un sueño”, orquestada a lo Barry White. Son varios caprichos que ahora se integran a su enérgica propuesta en directo.

 4 Dos mundos se encontraron en un álbum

Son muy pocos los casos en los que artistas exponentes del rock y el pop venezolano e instrumentistas amantes de la música tradicional se han juntado. El más notorio, o quizá el más ambicioso, se sembró hace un par de años en el Trasnocho Lounge. Lo que comenzó como un juego, un experimento que no se sabía adónde iba, una idea que se le ocurrió a Diego “el Negro” Álvarez, se convirtió en un hito. Luego saltaron al Teatro de Chacao y posteriormente subieron al escenario del Teresa Carreño, para lo que fue uno de los grandes momentos de 2013.

El registro discográfico del proyecto dirigido por Álvaro Paiva, personaje asociado a agrupaciones como Cabijazz y miembro del ensamble Kapicúa, es celebrado por cada uno de los consultados para este recuento, porque abrió una puerta que en el futuro podría generar interesantes fusiones y rompió las barreras que hacían que una guitarra Les Paul distorsionada y un cuatro venezolano fueran dos islotes lejanos entre sí.  

Rock & MAU muestra canciones de Nana Cadavieco, Rawayana, Malanga, Caramelos de Cianuro, Viniloversus y La Vida Bohème, abordados por músicos que pertenecen –o son cercanos– a aquel colectivo conocido como Movida Acústica Urbana.
 
5 Una metamorfosis con dulces armonías
 
Americania mutó. Fue como si, después de su álbum Sigo (2011), Ítalo Pizzolante (guitarra), Armando Añez (bajo) y Álvaro Casas (batería) se retiraran unas máscaras de látex con las que engañaron a todos. En solo dos años presentaron al país un disco que reveló una nueva dirección, una cara radicalmente distinta. Atrás quedó un rock más común, con menos personalidad. En La fiesta del Rey Drama son aún más claras las influencias de bandas como The Beach Boys o The Beatles. Las armonías vocales, y la canción como punto de partida ineludible, pasaron a tomar el protagonismo. Fue un trabajo que comenzó a construirse entre Madrid y Caracas y que tomó forma finalmente en los estudios neoyorquinos de Héctor Castillo, quien fue bajista de Dermis Tatú y ha trabajado en obras de personalidades como el inglés David Bowie y el argentino Gustavo Cerati.
 
6 El switch volvió a pasar de off a on
 
Este año volvió una de las bandas venezolanas que se han empeñado en rescatar y refrescar el sonido del rock n’ roll de los años sesenta. Los Paranoias, que debe su nombre a una rareza del Anthology 3 de The Beatles, dejaron reposar las ideas para avanzar y lograr un disco como Que se activen las alarmas, que está conceptualmente unos peldaños por encima del anterior, que se tituló Aquí fue (2009), y a kilómetros del resto de su material.
 
7 Un dúo sorprendió sin ni siquiera planteárselo
 
Para William Padrón, periodista especializado en el rock venezolano, la gran sorpresa del año fue La Pequeña Revancha, dúo de Claudia Lizardo –hija del gran PTT Lizardo– y Juan Olmedillo (Los Mentas). Ellos se despojaron de toda idea preconcebida y presentaron una propuesta que suena distinto a todo lo que ofrece la escena. Es tan genuina que mereció ser parte de este conteo a pesar de que Falsos hermanos es de corta duración.    
 
8 ¿Y cómo el bolero convive con el rock?
 
“Mis grandes influencias son cantantes antiguos, como Nino Bravo y Camilo Sesto, pero con un poco de Freddie Mercury”, dijo Alejandro Sojo, vocalista de Los Colores. El cruce conceptual, y su manera de abordar las canciones, son los rasgos que destaca la página Cochino Pop de Clásico, su álbum debut.

La agrupación brilló en el Festival Nuevas Bandas 2012, el primero que se realizó en la sede de El Nacional, cuando no tenía ni un año de formada. La obra, que le presentó al país el bolero-rock, fue producida por Chapis Lasca y Rudy Pagliuca, bajista y guitarrista de Malanga, respectivamente. El segundo también fue artífice de Será de La Vida Bohème, con quienes comparten en la plataforma All The Above. El tema homónimo es un hit instantáneo. Y canciones como “Antigris” y Luna” son pruebas de que Sojo podría convertirse en un extraordinario cantante.
 
9 Hip hop: ese terreno fértil para la verdad
 
Canserbero (Tyrone González Oramas) y Apache (Larry Rada, miembro de Cuarto Poder) son dos de los mejores MC del país. Juntos hicieron el disco que el equipo de Cochino Pop considera el mejor que se logró en 2013 en Venezuela. Apa & Can, álbum de 13 temas producidos por Kpú, pasó de ser el encuentro entre dos artistas, dos maestros de la rima encendida, a convertirse en una propuesta aclamada, no solo dentro de las fronteras del hip hop sino por ese público pendiente de híbridos, fusiones y crossovers. De un género cuyos modos de distribución y difusión en estos tiempos exigen la producción acelerada de canciones sueltas, sin demasiada ilación, surge un trabajo redondo, una obra con una premisa retro, pero con muchos elementos vanguardistas en su realización. Además, el dúo aprovechó la gran ventaja del rap: la posibilidad para decir verdades.
 
10 Un disco impregnado por aromas de una casa
 
Durante un fin de semana el cuatrista Jorge Glem se reunió con el percusionista Diego “el Negro” Álvarez, el bajista Rodner Padilla, el saxofonista Rafael Greco y el ingeniero de sonido Germán Landaeta –quinto miembro del ensamble– para grabar una mágica obra discográfica en la mítica Villa Planchart. En el cerrito, disco que va mucho más allá de la música tradicional, recogió la respiración de esa casa construida en los años cincuenta.
 
11 El cantautor volvió a sus viejas andanzas
 
Yordano dijo que en Sueños clandestinos se reconcilió con sonidos que había ocultado por años. En el disco, postulado al Mejor Álbum de Cantautor en la reciente entrega de los Grammy Latinos –perdió frente a Abraçaço de Caetano Veloso–, el artista retomó la combinación entre lo latino, el pop y algo de rock n’ roll, que lo ha caracterizado desde sus inicios. Es un gran hacedor de canciones. Solo tiene que entrar al estudio y grabarlas.
 
12 Aires de Claroscuro soplaron en Caracas
 
Carlos Eduardo Reyes hizo una visita corta a comienzos de noviembre para presentar uno de los mejores álbumes del año frente a un puñado de entusiastas que se acercaron a La Quinta Bar simplemente porque conocen qué es capaz de lograr el personaje. El líder de proyectos como Joystick, Chucknorris y Claroscuro se casó y ahora vive en Colombia, su país natal. Allá grabó Futuro, un compendio de canciones que demuestran la madurez de su rock y, a pesar de ese elemento agridulce que lo caracteriza, refleja el buen momento personal que está viviendo. Quien dude de esta apreciación solo debe ingresar a las cuentas de Bandcamp o Soundcloud de Reyes y escuchar canciones como “Mareas”, “Noche de año nuevo”, “Día de suerte” y “Granada”, puras joyas. Tiene una banda en Colombia y armó otra para la ocasión en Venezuela. Ojalá pueda viajar con frecuencia.