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Si Dios quiere yo también es la apuesta de Amaia Montero

Amaia Montero | Foto:EFE

Amaia Montero | Foto:EFE

En noviembre comenzará la gira promocional, que por los momentos no incluye Venezuela 

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Amaia Montero descansó. Está lista para volver a los escenarios y la agitación propia que exige la promoción de un disco, en este caso Si Dios quiere yo también, su tercer álbum como solista.

Fueron tres años de una pausa que consideraba necesarios. Era el momento de ordenar ideas, pensar y distenderse un poco. “Quería parar. Llevaba un ritmo de vida con mucha velocidad. Además, ansiaba reflexionar mucho, mirar hacia adentro, ver qué encontraba y escribir sobre lo que quería contar en mi próximo trabajo”, señala por teléfono la cantautora que no estrenaba material de estudio desde 2011.

El título resume la forma en la que la artista española quiere afrontar la vida, su intención de llevar lo mejor posible lo que le ocurra. “No tiene que ver con lo religioso. Solo es la forma de entregarnos a lo que la vida tiene para cada uno de nosotros”, expresa la compositora, quien prefiere que cada quien ponga el nombre que desee a aquello que a su juicio interviene en los designios de cada uno. Puede ser el universo o el destino, no hay imposición.

Nostalgia es lo que impregna en varias de las nuevas composiciones de la intérprete, pero sin estancarse. La idea es seguir adelante, a pesar de lo que puede ser considerado –en determinado momento– como lo más lamentable en la vida: una separación.

Atrás quedó La Oreja de Van Gogh, la agrupación que hizo famosa su voz y su cara, pero que dejó hace siete años. Si bien no reniega de ese pasado, quiere que cada vez esté más distante, no solo en tiempo sino en canciones.

Si Dios quiere yo también es su oportunidad para cantar cada vez menos temas de aquella época, que sirvieron para abultar el repertorio de sus primeras presentaciones en solitario. “Ahora son tres discos, en los que se basará mi directo. Siempre habrá alguno, pero con la tendencia a que haya menos”, acota. 

 

En Londres. Montero quería que su tercer disco como solista sonara como pop británico, que tuviera esos aires para diferenciarlo de sus anteriores trabajos. Por eso, entre las varias opciones que tuvo, eligió a Martin Terefe, propietario de Kensaltown Studios, en la capital inglesa. 

Ha trabajado con Yusuf Islam, James Morrison, James Blunt, además de Miguel Bosé, Jesse & Joy, Westlife, Train y Backstreet Boys. “Fue grabado en directo, en Inglaterra, con un sonido inglés hermoso”, dice.

Son ochos salas en el estudio. La cantante pasó la mayor parte de su tiempo entre esas paredes de enero a abril. “Es una ciudad que me apasiona, pero no salí mucho. Como hay tantas salas, son muchos los artistas que habían, mucho flujo. El ambiente fue muy artístico. Todo eso impregnó el disco, el sonido”, afirma sobre la producción estrenada el 17 de septiembre y que se puede conseguir en Venezuela.

En las sesiones, se apoyó de músicos como los percusionistas Kristoffer Sonne y Karl Brazil, el bajista Bastian Juel, los teclistas Nikolaj Torp Larsen y Glen Scott, y los guitarristas James-Bryan, Cass Lowe y Paco Salazar. También participaron en Si Dios quiere yo también el cuarteto de cuerdas The Love Sponge Strings (3 Doors Down, Train) y el trío de viento Grooveline Horns (Wyclef Jean, Jason Mraz, Dave Matthews Band).

En noviembre Montero comienza la gira. Aún negocian los países en los que estará. Le gustaría venir a Venezuela, pero por los momentos no está previsto. Su anterior banda, La Oreja de Van Gogh sí lo hará, el 13 de ese mes.