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El homenaje a Paul Walker es el mejor momento de la película | Foto Cortesía

El homenaje a Paul Walker es el mejor momento de la película | Foto Cortesía

Rápidos y furiosos 7 es la última película de la saga protagonizada por Paul Walker, quien dejó casi todas sus escenas filmadas. Las restantes fueron interpretadas por sus hermanos

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Paul Walker fue copiloto el día de su muerte. No pudo hacer ninguna de las maniobras que lo salvaron en la ficción, cuando estaba al volante de los autos de la saga de Rápido y furioso. Iba en un Porsche Carrera GT cuando se frenó repentinamente su vida, su carrera y el rodaje de la séptima entrega de la serie.

Los productores de Universal estaban en una calle ciega. No sabían si suspender la entrega o matar al personaje de Walker en la trama. El actor había filmado más de la mitad de sus escenas; el resto podía resolverse con tecnología y sus dos hermanos. Reescribieron el guión para darle una despedida a quien fue al protagonista de la saga que encendió sus motores en 2001 y que en esta ocasión dirige James Wan.

Brian O’Conner (Paul Walker) ahora es padre de familia. Está alejado del mundo de las carreras y maneja una camioneta con seguro infantil en las puertas. Junto con su compadre Dominic Toretto (Vin Diesel) buscará mantener su vida a mínima velocidad. No tardará demasiado en tomar el canal rápido cuando aparece Deckard Shaw (Jason Statham), un asesino en serie que quiere vengar a su hermano.

Con el propósito de atraparlo, Brian y Dominic reunirán a su equipo para conseguir el Ojo de Dios, un artefacto que permite ubicar a cualquier persona del mundo en tan solo segundos.

Autos lujosos, playas y reguetón componen la fórmula con la que se llena el tanque de Rápidos y furiosos, en la que los protagonistas siguen sin mostrarse vulnerables. Todos sincronizan sus movimientos en cámara lenta, para quitarse los lentes de sol y enseñar el ceño fruncido al enemigo.

La velocidad de las escenas hace que por momentos se pierda la perspectiva de lo que está pasando, problema que se acentúa si el espectador cuenta con presupuesto para verla en formato 4DX.

El emotivo homenaje a Paul Walker es tal vez lo mejor de la película. “Prueba de resistencia: ver el final y no soltar una lágrima. Mínimo te hace un nudo en la garganta. Se gana un siete sólido en su género”, escribió el crítico Sergio Monsalve.

Coincide con la visión de Peter Travers en Rolling Stone. “Esta película se te queda. Olvida las tramas abruptas, los músculos y los diálogos: el homenaje final a Paul Walker es lo mejor”.

La cinta más larga de la serie (2 horas y 17 minutos) es también la más rentable. Ha sido el estreno más exitoso de la franquicia y el tercero mejor del año. El primer día de proyección en todo el mundo recaudó 383,5 millones de dólares. Hasta ayer era el filme más visto de la cartelera nacional, con 133.000 espectadores.

El largometraje también se caracteriza por sus aspectos inéditos. Nunca habían contado con la actuación de un nominado al Oscar (Djimon Hounsou). Los cantantes Iggy Azalea y Romeo Santos debutaron como actores. Las secuelas de X-Men y Rápidos y furiosos siempre se estrenaron el mismo año desde 2003, pero esta vez no ocurrió. Tras la muerte de Walker se atrasó la fecha original (2014), cuando hubiera coincidido con X-Men: días del futuro pasado. Y por primera vez, luego de los créditos finales, no hay una escena extra, pero sí una dedicatoria: “For Paul”.

LA CIFRA
383,5 millones de dólares logró recaudar el filme durante su estreno mundial, el tercero más exitoso en lo que va del año


Rápidos y furiosos 7
Director: James Wan
Cinex y Cines Unidos