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Depresión y obsesión en una carrera hacia la locura

Jennifer Lawrence tiene una competencia con su partner masculino para ver quién está más desequilibrado y Jessica Chastain sólo piensa en Osama bin Laden: entre ambas está la ganadora 

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Jennifer Lawrence

Cabello, uñas y vestuario en tonos oscuros, un crucifijo, medicación de benzodiazepinas y tendencia al sexo compulsivo (y en general a la entrega excesiva a otros, seguida de vaciedad) son rasgos de Tiffany, una chica dispuesta a demostrarle a Pat Solitano (Bradley Cooper) que en la competencia de las locuras ella le lleva ventaja, que no es decir poco, en la comedia romántica clásica Silver Linings Playbook. Es la nueva sorpresa de Lawrence, de apenas 22 años de edad y que, como su Katniss en la saga Los juegos del hambre, llegó del Estados Unidos provinciano (Kentucky) para conquistar las metrópolis del entretenimiento no sólo con una belleza serena, sino sobre todo una sólida formación. Ya es la segunda postulación al Oscar luego de su irrupción en Winter’s Bone (2010) y esta vez marcha de favorita para las casas de apuestas: le dan aproximadamente 35% de posibilidades de dar las gracias a su mamá y su papá el domingo 24 de febrero.

Jessica Chastain

Sin un miligramo de maquillaje, a veces camuflada con un burka, una peluca negra o anteojos de sol, Maya es una heroína ambigua: ha sacrificado cualquier atisbo de una vida personal en el objetivo de cazar a Osama bin Laden, pero a costa de endurecerse progresivamente e incluso auspiciar la tortura de sospechosos en Zero Dark Thirty. La postulada en 2012 como secundaria por la Celia de Historias cruzadas arrancó con ventaja en la carrera al Oscar, pero ahora los apostadores le dan la mitad de posibilidades (entre 15% y 20%) que a Lawrence.

Emmanuelle Riva

Anne lo tiene claro: “Sólo voy a empeorar”. El deterioro del cuerpo es una autopista sin regreso. Cada vez más arrinconada en su movilidad y lucidez, le apesadumbra no poder sobrellevar de manera digna, sin convertirse en carga para su amado Georges, el epílogo de una hermosa vida que repasa en álbumes de fotos. Cerca de cumplir 86 años de edad, Emmanuelle Riva, eminencia del cine francés que hizo más una ofrenda que una actuación en Amour, está más allá de cualquier premio. Es insignificante que marche tercera para los apostadores (9% de chance).

Naomi Watts

La doctora María Belón Álvarez es batuqueada literalmente contra lo que quedó de un paraíso turístico tailandés por las olas del tsunami del 26 de diciembre de 2004. Tragada por el mar y devuelta malherida al fango en Lo imposible, le estremece la supervivencia de sus tres niños. Hija de un fallecido manager de Pink Floyd, inglesa criada en Australia, mejor amiga de Nicole Kidman y estrella de King Kong, Watts consigue su segunda postulación luego de 21 gramos (2003) pero, según los apostadores, sólo ganaría una vez en 35 ceremonias del Oscar.

Quvenzhané Wallis

El Oscar debería ir a quien sea capaz de pronunciar el nombre de origen suahili de esta niña de 9 años de edad, que tenía sólo 5 años cuando fue elegida como Hushpuppy, sobreviviente en alas de una fantasía desbordada entre la pobreza extrema de los pantanos de las inmediaciones de Nueva Orleáns. Como suele ocurrir con los actores infantiles, la mera postulación del prodigio del filme Beasts of the Southern Wild ya es un premio. Según los pronósticos de las apuestas publicadas en páginas como Easyodds.com, sólo ganaría una vez en 41 ocasiones.