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Déborah Castillo parodia la realidad nacional

Deborah Castillo | Foto: Manuel Sardá

Deborah Castillo | Foto: Manuel Sardá

La creadora desarrolla su épica del desencanto en una muestra que conjuga instalación y video

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Para Déborah Castillo, una exposición es un experimento, una situación creada adrede para comunicar ideas y no sólo para mostrar arte de manera formal. Es por ello que quien visite la individual Acción y culto deberá ir preparado para ver una muestra políticamente incorrecta, en la que la creadora establece una parodia de la realidad nacional y sus símbolos.

Para entrar a la sala el espectador deberá franquear una suerte de penetrable hecho con 25 machetes. La pieza sin título alude a la violencia, pero también a cierto componente rural o más bien tribal presente en la sociedad venezolana.

La artista formada en el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón presenta en esta ocasión una serie de obras creadas en los últimos dos años, que Castillo engloba bajo el lema de “la épica del desencanto”.

La figura de Simón Bolívar es una constante en la exhibición curada por Lorena González. Se destacan el video Sísifo, que muestra –a manera de díptico– un rostro del Libertador que se arma y se desarma. “A partir del mito griego, aludo a la construcción y la destrucción de la identidad de una nación”, indica la artista.

El video, junto con la instalación y el objeto producido en serie, está presente en la propuesta de Castillo. La creadora grabó una acción performática que lleva a cabo con un busto de Bolívar, bajo el título de El beso emancipador. Esa dimensión afectiva está muy presente también en el gesto de llevarle un mariachi a una estatua ecuestre del Libertador en la plaza Bolívar de México, registrada en Sigo siendo el rey.

En la muestra también hay una crítica al poder, presente en piezas como Lamezuela, una acción en la que la artista lame las botas de un militar. “Fue precisamente esta obra, que exhibí hace un par de años en El Anexo, la que inició esta etapa de mi trabajo”, indica Castillo, mientras supervisa el montaje.

La exposición incluye piezas conceptuales como Lingote, realizadas con suelas de botas militares superpuestas y laqueadas en dorado. También se destaca una instalación con 1.000 ejemplares de una fotonovela elaborada por la misma artista, en colaboración con otros creadores. La obra se titula El secuestro de la ministra de Cultura y es una crítica a las relaciones de poder dentro del cerrado mundo del arte. “Lo curioso es que la ficción que planteo en esta fotonovela, que será presentada el 9 de marzo en la Organización Nelson Garrido, podría pasarle a cualquiera. Siempre he asumido el riesgo que significa comunicarme. Lo hago a través del arte y reflejo que tengo una posición política, y como no puedo hacer nada ante la realidad entonces hago una parodia de ella”.