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La música de Daniel Santos propicia reflexiones en un botiquín

Juan Manuel Blanco, Rolando Padilla, Mirna Ríos, Daniel Jiménez, Jesús Rafael Pérez y Fabiola Arce forman parte del elenco | Foto Henry Delgado

Juan Manuel Blanco, Rolando Padilla, Mirna Ríos, Daniel Jiménez, Jesús Rafael Pérez y Fabiola Arce forman parte del elenco | Foto Henry Delgado

El montaje es responsabilidad de Federico Pacanins, quien destaca el vínculo del puertorriqueño con Venezuela

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Daniel Santos fue un admirador del torero venezolano Luis Sánchez Olivares, conocido como el Diamante Negro, quien a finales de los años cuarenta resultó herido de una puñalada. El cantante, preocupado por la salud de su ídolo, compuso la canción “Sálvame al Diamante Negro”, en la que el intérprete pide a la Virgen de Coromoto que no permita que muera.

La anécdota es solo una de tantas en la relación que el artista puertorriqueño tuvo con Venezuela, según Federico Pacanins, director de la obra El inquieto anacobero, inspirada en el cuento del mismo nombre escrito por Salvador Garmendia.

El montaje, que se estrena el domingo en el Centro Cultural BOD, muestra a un grupo de hombres y mujeres que está en un bar. A veces divagan, otras reflexionan, sobre la vida, sus vicisitudes, la política y la cultura del país. Son temas que siempre terminan vinculados a algún personaje de la época: Arturo Uslar Pietri, Miguel Otero Silva, Pablo Neruda, entre otros. Pero hay uno que genera una pasión entre todos: Daniel Santos, interpretado por Juan Manuel Blanco.

“Pura filosofía del que no tiene dinero”, dice el personaje de Rolando Padilla sobre el tema que los ocupa. El resto del elenco lo integran Mirna Ríos, Daniel Jiménez, Jesús Rafael Pérez y Fabiola Arce.

“Daniel vino mucho a Venezuela. Estuvo muy ligado al país. Por algo Garmendia le dedicó un cuento y surgió ese juicio en su contra por supuesta faltas a la moral. Al final salió absuelto”, señala Pacanins.

El director y guionista de la obra describe a los personajes que hacen vida en el bar como los propios botiquineros de la época. “El escritor se inspiró en una generación en la que el ingenio de la palabra y el cuento era esencial para generar amistades y cierta cultura del botiquín, que no estaba exenta de otras. Conocían versos de Neruda, versos de Shakespeare...”, indica sobre el montaje que se presentará los domingos 8, 15 y 22 de febrero, a las 11:30 am.

Los personajes discuten, se llevan la contraria, se juzgan, para luego reconciliarse al ritmo de la música. Cada uno interpreta alguna canción tras dar por finalizada alguna evocación. En escena se escuchan, por ejemplo, “Linda”, “La despedida”, “Perdón”, “El preso” y “Recordar es vivir”.

“El sentido de hacer esto no es solo divertirse, sino recordar lo que somos, seres dúctiles que podemos asimilar otras culturas y convertirlas en propias. Pero a veces no tenemos el sustrato para tomar las que son buenas y rechazar las que no lo son. Tampoco tenemos conciencia sobre nuestro pasado inmediato”, afirma Pacanins.

El inquieto anacobero
Centro Cultural BOD, La Castellana
Domingo, 11:30 am
Entrada: 380 bolívares