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Daniel Briceño: “El museo ahora va a la calle”

Dice que está garantizada la seguridad y el traslado de las piezas a las instituciones educativas | FOTO ALEXANDRA BLANCO

Dice que está garantizada la seguridad y el traslado de las piezas a las instituciones educativas | FOTO ALEXANDRA BLANCO

El director del Museo de Arte Contemporáneo coordina un programa a través del cual obras de la colección se exhibirán en escuelas

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Después de seis años como primer secretario encargado de los Asuntos Culturales de la Embajada de Venezuela en Seúl, el ceramista Daniel Briceño regresó al país en septiembre. Desde entonces trabajó como profesor de Unearte, pero en enero aceptó otra responsabilidad: la dirección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas.

El también arquitecto, nacido en Caracas hace 56 años, señala que, como parte de la reingeniería que viven las instituciones museísticas, desea propiciar el acercamiento a los centros educativos. “Estamos en reinvención, el museo ahora va a la calle. Tiene que abrirse a las nuevas exigencias y al uso de medios como Internet. Por ejemplo, es mucho más visitada la página web del MOMA que la misma sede, y eso no cambia sus funciones: comunicar, proyectar y crear nuevas tendencias”.

Briceño explica que pondrán en marcha un programa para llevar obras originales de Marisol Escobar, Gego y Alejandro Otero a colegios pilotos. “La idea es que el museo se abra a la comunidad, no solo en Caracas sino en las otras ciudades del país. Se acompañarán las visitas de las piezas con material lúdico y charlas sobre su  conservación, sobre el artista y sobre la época en que se elaboró cada trabajo… Hacemos este acercamiento porque a veces, por la dinámica de vida que llevamos, es difícil que los niños sean asiduos a los museos, mientras que para nosotros es más fácil trasladarnos”.

—¿Cómo se manejará la seguridad y el traslado a esas instituciones del patrimonio nacional?
—Tenemos toda la logística impecable. El Departamento de Conservación y Registro está integrado por personas que tienen entre 20 y 30 años trabajando en el museo. Las obras tendrán garantizada la seguridad, serán custodiadas adecuadamente. Estamos acostumbrados a los préstamos de piezas entre los museos del país, así que no es difícil. Las prevenciones de conservación y de registro son cotidianas para nosotros. En este momento, por ejemplo, prestaremos obras en el extranjero. El Museo Guggenheim de Bilbao solicitó El billar de Georges Braque, que anteriormente se expuso en París. Para una gran exhibición que se organizará en Milán nos pidieron El carnaval nocturno de Marc Chagall, que después viajará a Bélgica. Todas  esas solicitudes fueron aprobadas por la exdirectora Jacqueline Rousset.

—Si la cultura debe llegar a la calle, también es importante que el público visite y llene los museos…
—El museo tiene que terminar de adaptarse a las nuevas exigencias contemporáneas. Los medios de comunicación no tradicionales, como Internet, tienen que ser una herramienta imprescindible y hay que afincarnos en eso para ganar público. El museo está abierto para todos los visitantes y para todos los artistas.

—En relación con el programa expositivo, ¿qué muestras están pautadas para este año?
—Tenemos una línea muy específica. Estamos abocados a una reinterpretación, porque a pesar de que somos un museo de arte contemporáneo la colección está integrada por obras de arte moderno de la posguerra. Entonces hay una disyuntiva, pero lo que buscamos es que por medio de la relectura de esas piezas podamos crear discursos contemporáneos. Por ejemplo, la exposición para celebrar los 40 años del MAC, 40 x 40, reunirá propuestas de jóvenes que manejan lenguajes como las nuevas tecnologías. Esperamos presentarla en octubre, porque entonces también se inaugurará un proyecto turístico que desarrolla Corpocapital en la Torre Este de Parque Central. La entrada a ese espacio estará en el sótano 1, donde está ubicada la Plaza Contemporánea del museo, que ahora está cerrada. Queremos aprovechar la apertura de ese lugar junto con la tienda del MAC y la exhibición.

—¿Reanudarán los talleres de cerámica, dibujo y pintura?
—Sí, porque nuestra función principal es educar. Además, yo trabajé durante 15 años como profesor de esos talleres, así que uno de mis retos es retomarlos.

—¿Tienen fecha definitiva para el regreso de la Odalisca con pantalón rojo de Matisse?
—No, porque eso lo maneja la Fundación Museos Nacionales directamente con el Ministerio de Relaciones Exteriores. Estamos a la espera y preparados a ver qué nos dicen. Me encantaría que la fecha sea cercana a la celebración de los 40 años del museo.

—Durante los últimos años una crítica constante de artistas y gente de la cultura es que en el MAC no se han hecho exposiciones importantes como las que se celebraron durante la gestión de Sofía Imber. ¿Qué opinión tiene al respecto?
—Es una visión muy particular, porque el problema es que la gente vive de la nostalgia. No es que las exposiciones hayan dejado de tener brillo, porque me consta, trabajando desde Seúl, que nuestras muestras son envidiadas en todo el mundo. Los museos han cambiado mucho y las personas no están acostumbradas a eso.

—¿Qué otras muestras se organizarán?
—Toda la programación de este año había sido diseñada por la gerencia anterior. Están planificadas dos exposiciones internacionales en alianza con el Instituto Goethe: una sobre fútbol, en el marco del Mundial Brasil 2014, que reunirá a creadores latinoamericanos y de otros países que se expresan sobre el deporte; y otra de Marcel Odenbach, un videoartista alemán.

—¿Tienen pensado adquirir obras para la colección?
—La Fundación Museos Nacionales recibe las propuestas de adquisición, que luego son evaluadas por un comité que se reúne una vez al año para determinar el presupuesto, los costos y la importancia de esas obras para la colección.

—¿Volverá el Salón Pirelli?
—De eso no sé mucho, porque estoy llegando al país y la programación ya estaba lista. Estoy dándole continuidad a la gestión anterior y diseñando las líneas a seguir el año que viene; tenemos que estudiar la posibilidad de ello.