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Cynthia Lander: Me siento bendecida

Cynthia Lander | Raúl Romero

Cynthia Lander | Raúl Romero

La presentadora de Sin Flash TV se prepara para recibir a su hijo Sebastián. Mientras, hará una pausa en el programa que emite Globovisión, que regresará renovado en julio

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Con apenas dos semanas de gestación, Cynthia Lander se enteró de que estaba embarazada de su primogénito. La animadora de Sin Flash TV empezó a sentir síntomas clásicos como mareos y náuseas y decidió hacerse la prueba que le confirmó lo que presentía.

Aparte del malestar físico, la presentadora sospechó que podía estar esperando un bebé por un pequeño cambio en su cuerpo. “He hecho ejercicios toda mi vida y sentía que tenía el abdomen muy pegado pero con una pelota adentro. No sé si eran cosas psicológicas, pero lo cierto es que ya Sebastián estaba conmigo”, dice, radiante, la Miss Venezuela 2001, que se casó el año pasado con el empresario Carlos Martel.

Lander, de 30 años de edad, vive un momento pleno. Dice que está dichosa con su matrimonio, con su trabajo y con su carrera. “Hay tanto qué agradecer, me siento bendecida”, expresa la modelo, que espera la llegada de su primer hijo para abril.

 

—¿Cómo ha vivido estos cinco meses?

—¡Terribles! No me he podido parar de la cama, he estado muy mal con los mareos y las náuseas, con mucha fatiga, pero al mismo tiempo estoy muy feliz, ilusionada. Me la he pasado en casa, algo que no había hecho desde que tenía 17 años de edad porque nunca paré de trabajar. Me di la oportunidad de vivir mi embarazo, de disfrutar de mi esposo, de arreglar mi casa, y ha sido maravilloso.

—¿Le afectó esa situación para grabar Sin Flash TV?

—Más o menos, lo bueno es que he contado con la colaboración de Auri Castillo. Estoy muy agradecida con ella por haberme hecho las suplencias durante las veces en que no me pude parar de la cama.

—¿El embarazo cambiará la dinámica del programa durante 2013?

Sin Flash TV va a sufrir una mutación, van a venir ciertos cambios, pero los diremos en su momento, entre julio y agosto, que es cuando volveré a las pantallas. Habrá una pausa bien larga que incluirá un refrescamiento de la imagen.

—¿Ese cambio viene por una inquietud suya?

—Necesito evolucionar como animadora, quiero acercarme a otras áreas y al mismo tiempo también deseo dedicarme a la maternidad. Quiero estar en casa, sin dejar el trabajo. No quiero ser una madre desprendida.

—¿Está nerviosa por la llegada de Sebastián?

—Muchísimo, pienso cualquier cantidad de cosas: ¿seré buena madre? ¿En qué me voy a equivocar? ¿Me perdonará? ¿Qué tan agradecida he sido con mis padres? Disfruté mucho buscar a Sebastián, pero ahora me pregunto cómo va a salir. En los ecos le hemos visto las manitos, los bracitos y las piernas, que son kilométricas.

—¿Tiene algún antojo especial?

—Las chistorras… Sebastián es el nombre del abuelo de mi esposo, que era canario, así que creo que por allí viene ese antojo. También me provoca la tortilla de papas, la ensalada de gallina, la sopa de papa, papas fritas, helados… Todo lo que venga, me lo como.

—¿Qué color tienen estas Navidades para usted?

—Es mágica. Se juntan la ilusión de pensar que el año que viene vamos a tener de nuevo al Niño Jesús en casa, de que mi esposo y yo aprenderemos a ser padres y el hecho de poder procrear. Estoy muy agradecida. Hoy veo la Navidad verde y roja.

—¿Piensa tener una familia grande?

—¡Sí! Yo quería siete hijos, pero después de que salí embarazada reduje el número a cuatro. A pesar de que tengo dos hermanas mayores, prácticamente fui criada como hija única porque ellas no vivían conmigo, por eso creo que el compartir, el tener que rozar con otra persona desde pequeño, te moldea y te prepara para el mundo exterior. Me sentiré plena cuando cinco carricitos se monten en mi cama y me despierten un domingo.