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Curtis: Lo raro es que haya tantas películas sobre asesinos en serie

El director de cine presentó en Madrid su última película, "About Time"

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"Love Actually", "Bridget Jones's Diary", "Four Weddings and a Funeral" o "Notting Hill" tienen en común algo más que haber sido algunos de los mayores éxitos de la comedia británica de la última década y es que detrás de esos guiones se esconde siempre la misma firma: Richard Curtis (1956).

Vestido de negro integral, sobre el que destacan sus ojos azules y el pelo blanco, Curtis ha presentado hoy en Madrid su tercera película -y dice que última- como director, "About Time", en la que a los ingredientes tradicionales de sus historias de amor añade unas gotas de ciencia ficción casera: el protagonista, Tim, puede viajar en el tiempo.

A pesar del toque exótico, el guionista y director asegura que lo que más le interesa es hablar de las cosas corrientes que suceden a la gente normal: "Lo raro es que haya tantas películas sobre asesinos en serie; si la vida fuera así, ahora mismo seríamos los únicos supervivientes y probablemente yo estaría a punto de matarte", advierte en una entrevista con Efe.

"Pero el amor, la vida, la muerte (no violenta), suceden millones de veces cada día", añade.

Lo que espera de esta película es "que la gente se ría un poco y que llore un poco, y que cuando salgan del cine piensen dos cosas: primero, voy a llamar a mi padre o voy a llamar a mi hijo, y después, mañana intentaré ser un poco más feliz".

Con un reparto encabezado por Domhnall Gleeson, Rachel McAdams y Bill Nighy, "Una cuestión de tiempo" narra cómo Tim descubre, al cumplir 21 años, que los hombres de su familia tienen la habilidad de viajar hacia atrás en el tiempo y cambiar el pasado, y su decisión de usar ese talento para encontrar el amor de su vida.

Curtis confiesa que, en algún momento de la postproducción se plantearon introducir efectos especiales, e incluso 3D, para abordar los viajes en el tiempo, pero al final apostaron por lo simple: para activar los "poderes", al protagonista le basta con meterse en un armario y apretar los puños.

"Acudimos a compañías especializadas e hicimos algunas pruebas, pero cuando vimos el resultado, era horrible, así que optamos por hacer una película sencilla sobre viajes en el tiempo", apunta entre risas.

"No fue una cuestión de presupuesto, de hecho desperdiciamos presupuesto descubriendo que no necesitábamos hacerlo", precisa.

Preguntado por "las reglas" de una buena comedia romántica, rápidamente responde que "la regla es no pensar en las reglas", y da fe de que "jamás" ha leído un libro sobre "cómo escribir un guión".

No obstante, no tiene reparo en desvelar algunas de sus técnicas, que beben mucho de su pasado como guionista de televisión y de la escritura de "sketches" para comedias de situación.

"Suelo convivir durante mucho tiempo con las ideas. Desde que empiezo a pensar en una película sobre el amor, la familia y los viajes en el tiempo, como ésta, hasta que estoy seguro de que quiero hacerlo, puede pasar un año", explica.

"Una vez que empiezo a escribir, no lo hago en orden de escenas, sino que redacto un revoltijo de personajes y trozos de diálogos, y al cabo de un mes o dos, pego todas las notas en un tablón y digo 'oh, aquí puede haber una película'. Y empiezo a trabajar".

Entre las comedias ajenas favoritas, cita "500 días juntos" o "Lost in Translation" y en cuanto a llevar a cabo una posible adaptación literaria, menciona a Dickens. Pero "me saldría una película de 25 horas", apunta, antes de desechar la idea.

Así, sin tomarse demasiado en serio a sí mismo fue como anunció recientemente que "Una cuestión de tiempo" supondría su retirada de la dirección (no de la escritura), después de "Love Actually" (2003) y "The Boat That Rocked" (2009).

"Ahora me arrepiento un poco de haberlo dicho, porque tendré que hacerlo de verdad, no quiero aparecer como un mentiroso", bromea.

Un poco más en serio, explica que aquello lo dijo porque tiene la sensación de que en su último trabajo ha plasmado todo lo que le preocupa.

"Otras películas se detenían en el día de la boda, pero es ahí donde las cosas empiezan a ponerse interesantes", señala.

Su posible retirada también tiene que ver con mantener cierta coherencia con aquello que predica en la pantalla.

"Las películas son muy estresantes, cada una te lleva tres años y yo quiero dedicar más tiempo a mis hijos y a comer con mis amigos", señala. "Tengo la sensación de que he acabado y ahora puedo dedicarme a tener una vida feliz, pero veremos".