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Los Crema Paraíso evocan al pasado con punteos

De película, segundo disco del trío, se inspira en filmes venezolanos | CORTESÍA LOS CREMA PARAÍSO

De película, segundo disco del trío, se inspira en filmes venezolanos | CORTESÍA LOS CREMA PARAÍSO

José Luis Pardo asegura que la nostalgia es un sentimiento que predomina en buena parte de la nueva producción

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Gorillaz fue una inspiración para Los Crema Paraíso cuando decidieron el concepto de su más reciente disco, De película. Como la mayoría de sus canciones son instrumentales o cantadas por artistas invitados, quisieron emular el concepto del grupo británico para sus presentaciones en vivo.

La diferencia es que no hay hologramas de músicos ficticios, como es el caso del álter ego de Damon Albarn, Stuart Pot “2-D”, sino que esta vez los artistas venezolanos proyectan en su show imágenes de películas clásicas venezolanas de los años setenta y ochenta.

José Luis “Cheo” Pardo, guitarrista del grupo, cuenta que el segundo álbum fue hecho como si compusieran una banda sonora alternativa para largometrajes como Adiós Miami de Antonio Llerandi y Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia de Alfredo Anzola.

Admite que existe una nostalgia por aquellos años en los que dejaba la niñez, por lo que el concepto musical y visual se inscribe en una estética desentrañada por Los Amigos Invisibles en varios de sus discos, como Arepa 3000 y Superpop Venezuela.

Hasta ahora varios locales de Nueva York son los que han servido de escenario a Los Crema Paraíso. “Ha sido un vacilón. La gente dice que es como un bossanova loco, a alta velocidad. Estamos entrando en un circuito de world music bastante interesante”, señala Pardo, residenciado en la Gran Manzana, al igual que los otros músicos del trío: el bajista Bambam Rodríguez y el percusionista Neil Ochoa.  

Indica que los venezolanos que asisten a los conciertos se emocionan por las remembranzas, mientras que los gringos se impresionan por lo tropical de las imágenes.

Se refiere a lo alucinante que puede ser la escena en la que Elluz Peraza y Toco Gómez andan en traje de etiqueta blanco en una playa del litoral venezolano. Ambos personajes escapan sobre el techo de un carro, ella se agarra el sombrero para que el viento no se lo lleve mientras suena “Sleepwalk”. “Los gringos se vuelven locos con esas imágenes tan locas, con ese tropicalismo”, afirma Pardo sobre la combinación de su música y extractos del filme de Los tracaleros de Alfredo Lugo.  

“Lo hacemos así porque no tenemos cantante y tampoco somos solistas brutales de jazz. Además, la música no es muy común”, dice sobre una obra en la que hay bossa, pero también onda nueva, gaita y otros ritmos tradicionales, aún con guiños al funk característicos del guitarrista Cheo Pardo.

Por ejemplo, en “Un disip en Nueva Yol”, la guitarra distorsionada entra en un vaivén de notas más sutiles con un fondo de quitiplás. “Es un tema policial. Lo hicimos imaginando un filme de este tipo en Venezuela. Siempre bromeábamos con la idea de un policía de allá en Nueva York, matraqueando y haciendo su agosto”.

En Internet se puede ver el video de El curruchá”, primer promocional del disco que se puede escuchar en Bandcamp. Lo canta Andrea Echeverri. Otra colaboración que Pardo considerable indispensable es la de Jorge Glem. “La primera vez que lo vi se me cayeron las medias. Ese tipo es un Hendrix”, dice sobre el cuatrista que toca en todos los temas.

El bajista Álvaro Benavides formó parte de Los Crema Paraíso hasta las grabaciones del álbum.