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Crear una obra basada en otra vs derecho de autor: el eterno debate

Gala Garrido considera que una obra siempre parte de una copia | CORTESÍA GALA GARRIDO

Gala Garrido considera que una obra siempre parte de una copia | CORTESÍA GALA GARRIDO

Algunos expertos consideran que la legislación sobre la propiedad intelectual debe actualizarse

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CONTROVERSIA Los artistas lo defienden como modo de producción cultural

El acto de la copia, de la reproducción y la apropiación como herramientas de producción cultural y cómo se enmarcan dentro de la legislación de los derechos de autor —sobre todo en la dinámica cambiante de consumo a partir de la era digital— ha sido tema de debate en el mundo de las artes durante los últimos años y aún no hay ninguna conclusión global.

Algunas personas consideran que este tipo de práctica genera tensión, pues afecta el derecho de autor de los artistas; mientras que otras aseguran que es una parte sustancial de la cultura contemporánea y que permite ayudar a repensar los bienes hechos por el hombre.

Estas ideas permanecen constantemente en revisión en seminarios como el que organizó la Fundación Cisneros la semana pasada en la Universidad Central de Venezuela, Promesas de lo público. El meollo del asunto pareciera estar en la delgada línea que separa conceptos como la copia del plagio; y en cómo una obra creada a partir de otra pudiera perjudicar los derechos del autor original. Habría que aclarar entonces que los que defienden el acto de reproducción y apropiación como herramienta de producción cultural se distancian de lo que la Real Academia Española define como plagio: “Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”.

El escritor Willy McKey, por ejemplo, hace uso del humor para denominar el acto de la copia como “saqueo creativo”. “Considero que tomar una pieza, una obra de arte o una parte de algo que esté escrito tiene como finalidad convertirlo en un escalón para llegar a otra cosa, para llevarlo a otro nivel. La intención nunca es hacerlo pasar como tuyo”, expresó.

La fotógrafa Gala Garrido comparte este pensamiento. Incluso, aseguró que siempre estudia imágenes de otros creadores o referentes artísticos antes de desarrollar su próximo trabajo. Es el caso de la serie de Antiautorretratos que realizó basada en fotos de Marilyn Monroe. “Creo que todas las imágenes se generan a través del proceso de la copia, es como una matrioska. Una obra siempre parte de ese proceso. Copiando uno aprende, adquieres tu propio lenguaje”, indicó.

La directora de la Escuela de Derecho de la UCAB, Ninoska Rodríguez, advirtió que desde el momento en que un autor crea una obra es el titular de ella. Por consiguiente, si alguien quisiera tomarla como referente no podría obviar, por ejemplo, el derecho a nombre. “No puedes tomar una obra y modificarla sin respetar los derechos de autor de la obra original, sea que haya sido transformada, modificada o adaptada”. 

 

Cambio de paradigma. Muchos especialistas consideran que las leyes que existen sobre los derechos de autor en el mundo —en Estados Unidos cada vez son más restrictivas— deben adaptarse a las nuevas dinámicas.

“Soy consciente de que el concepto del derecho de autor está en crisis. Creo que se ha prostituido por dos motivos: porque no importa el mérito y porque el autor puede hacer lo que le da la gana con él. Hay que repensar un poco este tema, especialmente porque los movimientos sociales van a reaccionar, más aún con el auge de Internet”, dijo Rafael Ortin, abogado especialista en Derechos Intelectuales durante su participación en el seminario.

La controversia no es nueva. En la década de los cincuenta y los sesenta ya estaban en el centro del huracán obras como las de Andy Warhol, que enfrentó varias demandas judiciales por tomar elementos de otros en sus pinturas. También es conocida la que presentó en 1989 el fotógrafo Art Rogers en contra de Jeff Koons por haber usado una de sus imágenes para crear la obra Cadena de cachorros.

Más recientemente se registró la controversia por el afiche Hope de Barack Obama, diseñado por el artista Shepard Fairey y usado en la campaña presidencial de 2008. La agencia AP demandó por uso ilegítimo al creador porque la imagen que se usó pertenecía al fotógrafo Mannie García que trabajaba para ellos.

“Creo que en la época que vivimos hay que replantearse el derecho de autor. Si alguien se lucra de una imagen tuya es distinto, pero el uso como referencia se nos sale de las manos. Hay que aceptar los refritos”, señaló Garrido.

McKey considera que el copyright está anclado en las dinámicas del siglo XX: “Es un problema de actualización. Hay que cambiar, somos todo lo que consumimos. Me pregunto, por ejemplo, ¿a quién le debemos el derecho de autor al bailar salsa?..  Porque alguien debe haber creado ese primer paso. O cuando me siento a escribir, porque lo hago con las referencias que tengo, desde lo que he leído de Rafael Cadenas hasta el divorcio del Puma y Lila Morillo que vi en Sábado Sensacional. ¿A quién le debo ese dinero? ¿Quién metió todo eso en mi cabeza?”.

@andremars

anmartinez@el-nacional.com