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El Coro de Manos Blancas conmovió a Milán

El Coros de Manos Blancas durante el concierto en Milán

El Coros de Manos Blancas durante el concierto en Milán

El concierto, dirigido por Luis Ángel Chinchilla y María Inmaculada Velásquez, comenzó con el “Ave María”, de Jonh Rutter 

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Los integrantes del Coro de Manos Blancas, pertenecientes al Programa de Educación Especial del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, se presentaron este miércoles en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán, Italia.

Fue una escena conmovedora desde que pisaron el escenario. A su entrada, el público los aplaudió hasta que el último se acomodó en tarima.

El concierto, dirigido por Luis Ángel Chinchilla y María Inmaculada Velásquez, comenzó con el “Ave María”, de Jonh Rutter, una suerte de oración cantada que estos músicos, alabados por grandes figuras como Plácido Domingo, han convertido en su emblema. En adelante, la música se convirtió “en un viaje a Venezuela”. Cantaron “Allá va un encobijao”, de Antonio Lauro; “La chaparrita”, una obra anónima con arreglo de Rafael Suárez; “Tamunangueando”, de Edgar Mejías; y “Los dos gavilanes”, de Adelis Freitez, con la que llegaron a su tierra natal y con un retador trabalenguas, y en este caso trabamanos, recorrieron “todiquitiquitiquitico el estado Lara”, como reza la canción.

En la mitad del concierto, cinco muchachos, acompañados por cuatro músicos, dieron unos cuantos pasos al frente. Eran los integrantes del Ensamble Lara Somos, quienes sorprendieron a todos con un repertorio con arreglos hechos por ellos mismos, e interpretaciones a las que no les faltó la picardía que caracteriza a esta agrupación.

En las filas del público estaba Alessandro Melchiorre, director del Conservatorio Giuseppe Verdi, uno de los más importantes de Europa. Como el resto de los espectadores, Melchiorre no pudo evitar asociar el trabajo de este coro con la palabra esperanza.

“Sin duda un concierto hermoso que nos ha mostrado que la música es para todos. Estoy acostumbrado a ver el acto profesional de la música, pero este espectáculo me ha dado otra visión, porque permite entender cuánto sirve la música al hombre y a la humanidad”, dijo.

Como él, el resto del público se puso de pie para pedir que los músicos interpretaran uno, dos y hasta tres bises, que incluyeron el “O sole mio”, como un gesto de agradecimiento por la ovación.

Por un par de horas, el maestro Gustavo Dudamel interrumpió su ensayo de La Bohême con la Coral Nacional Juvenil Simón Bolívar para asistir al concierto: “Son un gran ejemplo de nuestro lema ‘Tocar, cantar y luchar’ y son un gran motivo para seguir trabajando todos los días. Me siento doblemente orgulloso, como venezolano y como larense, y, porque, esta es la primera de las muchas sorpresas que trae El Sistema a Milán”, señaló al salir del concierto, que terminó con aplausos en lenguaje para sordos. El público alzó sus manos para ovacionar a los venezolanos.

“Yo me conmoví cuando los vi en video, pero verlos en un concierto en vivo te deja sin palabras y te saca hasta las lágrimas”, dijo un periodista italiano.

“Es que si no te emocionas con algo como lo que acabamos de escuchar, eres de piedra”, dijo otro espectador, minutos después.

Con información de Prensa FundaMusical Bolívar