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Cordoliani: “El escritor vive en su insilio”

Cordoliani prepara una serie de libros infantiles para la Fundación Polar | Foto LEONARDO GUZMÁN

Cordoliani prepara una serie de libros infantiles para la Fundación Polar | Foto LEONARDO GUZMÁN

Para la editora y narradora, es la emigración, más que la situación política, la que otorga visibilidad a la literatura nacional fuera del país

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Además de ser autora de relatos breves para adultos y para niños, Silda Cordoliani es editora, así que desde que se separó de Ediciones B, hace casi un lustro, sueña con hacer libros. La mayoría de las veces, sin embargo, desecha las ideas que se le ocurren. Mas ese no fue el caso de Pasaje de ida: 15 escritores venezolanos en el exterior (Alfa), un título necesario para entender una de las marcas de las letras venezolanas actuales, como la cantidad de sus autores centrales que viven fuera del país.

Allí, textos firmados por Gustavo Guerrero, Miguel Gomes, Juan Carlos Méndez Guédez, Camilo Pino, Juan Carlos Chirinos, Armando Luigi Castañeda, Dinapiera Di Donato, Doménico Chiappe, Liliana Lara, Verónica Jaffé, Corina Michelena, Gustavo Valle, Gregory Zambrano, Israel Centeno y Blanca Strepponi intentan contarle a los lectores venezolanos cómo se ve el país desde afuera y cómo esa visión determina la obra de cada uno de ellos.

 

­–¿Hasta qué punto la situación política del país le hace sombra o hace brillar afuera a la literatura nacional?

–Antes se decía que la brillantez de la literatura cubana en el exilio tenía mucho que ver con lo que estaba sufriendo la isla. No creo, sin embargo, que lo que vivimos en Venezuela pueda influir tanto el interés por las letras venezolanas como la migración, pero no podemos olvidar que una cosa tiene que ver con la otra. Hoy nos sentimos un tanto extranjeros por lo que está ocurriendo, pero siempre el escritor vive en su insilio. Es una marginación que se escoge y que se siente.

–¿Qué ventajas tiene para las letras venezolanas el cambio de residencia de algunos escritores?

–Ellos ayudan a la internacionalización de la literatura venezolana, lo que solventaría las inconsistencias de la gestión pública en esa área. No es medible aún, pero creo que está funcionando. Aparte del interés que ellos puedan tener en que se conozca su tradición literaria, es inevitable que tenga trascendencia para los demás.

–En el libro, Miguel Gomes expresa su temor a que el exilio se convierta en una etiqueta de “moda”. ¿Cree que eso es así?

–No es una moda, esta entrevista es prueba de la duda que hay al respecto. La migración apenas comienza a ser una preocupación académica. Me planteé este libro para que se convirtiera en un testimonio para los estudiosos de la historia de la literatura venezolana. Otro tema que está pendiente para la crítica es quién se queda, porque ya hay muchas narraciones sobre eso.