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Conciertos y libros no se amilanan

El colombiano Jorge Celedón cruzó la frontera por tierra para presentarse en el país | Foto Archivo El Nacional

El colombiano Jorge Celedón cruzó la frontera por tierra para presentarse en el país | Foto Archivo El Nacional

El Nacional presenta, a partir de hoy, una serie sobre los problemas económicos que afronta el sector cultural en Venezuela. Las dificultades para encontrar pasajes y el control de cambio limitan el margen de acción de productoras de eventos y casas editoriales 

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Por tierra tuvieron que traer a Jorge Celedón a Venezuela porque no consiguieron pasaje para que a principios de septiembre participara en las fiestas de la Virgen del Valle.

“Tomamos un autobús en Riohacha que nos llevó hasta la frontera. Cruzamos y después tomamos otro hasta Maracaibo, desde donde partimos en vuelo privado a Puerto La Cruz y luego a Margarita. Algunos viajaron en ferry, otros en charter”, cuenta Frederick Meléndez, director general de Aguacate Producciones.

Afirma que hay riesgos, pero prefiere correrlos. “El país aún da para hacer eventos, aunque la rentabilidad es limitada”. 

Pedro Ledezma, gerente de publicidad de Emporio Group, calcula que este año ha habido un aumento de 40% en los costos de tarima, sonido, iluminación, catering y transporte. Sin embargo, dice que aún hay margen de ganancia. Incluso, podría ser más provechoso si existieran más locaciones disponibles. “Tenemos el Poliedro, pero no contamos con la posibilidad de usar los estadios. Podríamos hacer eventos de más de 20.000 personas”.

Sin embargo, destaca que aunque haya suficiente aforo en una ciudad, no todas tienen un sistema hotelero para recibir una gran afluencia de personal artístico, técnico y público. “En Puerto Ordaz hay un estadio enorme, construido para la Copa América 2007, pero no hay suficientes lugares de alojamiento”.

La empresa que representa trajo en julio a Romeo Santos, que según datos de la compañía, tuvo una asistencia de aproximadamente 10.000 espectadores en cada uno de los dos shows en el Poliedro. “Con él no hubo problemas porque tiene avión privado. Los boletos de los músicos estaban cuadrados desde afuera”.

Si bien hay espectadores, las ganancias no son iguales en todos los géneros. “Lo más rentable es el pop latino. Lo anglo no es un mercado fuerte acá”, agrega Ledezma.

Meléndez toma en cuenta otro factor: el tema político. “Este año llevamos a Willie Colón a varios países y en diciembre estará en Miami. Para acá ni lo pensamos traer”.
 
En las letras. La industria editorial también afronta problemas en un país en el que el número promedio de títulos publicados al año en las últimas 2 décadas es de 3.500, según datos del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe.  
Son pocas las veces que se han editado más de 4.000 entre 1993 y 2013. Solo en 1996, 1997 y 2008 se superó la cifra con 4.211, 4.412 y 4.190, respectivamente. 

El año pasado se editaron 3.161 títulos, mientras que en 2012 fueron 3.635. 

Mariana Marczuk, directora general de Planeta Venezuela, señala que para ese sello la importación no es una prioridad, por eso a finales de 2012 empezaron a producir en el país libros de autores extranjeros. 

“Tenemos trabas con el pago de los derechos de autor. Nos prestan el dinero. Por eso tenemos una deuda con la casa matriz en España”, dice.
La firma también ha tenido inconvenientes por el desabastecimiento en las imprentas. Querían editar 3.000 ejemplares de Herejes, de Leonardo Padura, pero se publicaron 2.500. “Determinan la cantidad por el número de páginas”, detalla. A pesar de la situación, ha aumentado los títulos en venta. En 2013 fueron 65, este año 70.

Una novela como La fiesta de la insignificancia de Milan Kundera puede tener una demanda de entre 3.000 y 3.500 ejemplares en dos años. En cambio, un título más comercial como Inferno, de Dan Brown, lleva aproximadamente 30.000 desde su publicación el año pasado.

Rosa María Tovar, presidenta de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, afirma que el evento ha sido afectado por el problema de los pasajes. 

“El año pasado tuvimos 11 invitados internacionales y este año solo vendrán 5. Además, es imposible cumplir con los autores que piden honorarios profesionales. Los de esta ocasión no cobran. Dependemos, además, de alianzas con embajadas”, indica sobre la actividad que se realizará del 11 al 19 de octubre. 

Se refiere a  la argentina Patricia San Martín, los españoles Juan Bonilla y Mariano Peyrou, los mexicanos Luis Tovar, Javier Perucho y Laura Esquivel, quien por problemas de salud participará por videoconferencia. 

Edyuli Barrios, representante para Venezuela del grupo Penguin Random House, asegura que aun no resuelven el pago de las ganancias en divisas desde que se fueron hace dos años del país.   

La editorial compró este año Alfaguara, cuyo más reciente premio de novela ganó Jorge Franco por El mundo de afuera. El autor realizó la acostumbraba gira por Latinoamérica, pero Venezuela no fue incluida como destino. “Lo descartaron por los acontecimientos que hubo los meses anteriores. Además, su libro no está en el país”, acota.

María Teresa Vega, socia de El Buscón, cuenta que desde los comienzos han ofrecido libros nuevos y usados, pero las proporciones están cambiando. “Ahora tenemos más de segunda mano. Muchas editoriales se han ido o producen menos”. 

Ricardo Ramírez, director de mercadeo de Alfa Grupo Editorial, afirma que los precios de venta al público son consecuencia de los costos de las imprentas. “Nuestro máximo es de 2.000 ejemplares. Con ese tiraje, un libro de más de 300 páginas puede costar al lector aproximadamente 1.000 bolívares”, señala.

En el caso del sello Libros El Nacional, este año la meta era producir en el primer semestre 28 títulos. No fue sino hasta hace 3 meses que empezaron a recuperarse con la impresión de 18.

El Dato
3.161 títulos se publicaron en 2013 en el país. El año anterior fueron 3.635, según el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe