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Los Colores encontró en su pop un punto medio entre rock y bolero

La agrupación, que destacó en el Festival Nuevas Bandas, promete realizar una gira nacional

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Los Colores se presentó durante la segunda jornada del Festival Nuevas Bandas que se celebró el 1° y 2 de septiembre en el estacionamiento de El Nacional. Era una de las agrupaciones favoritas para llevarse el máximo honor, que finalmente fue compartido por Okills y Holy Sexy Bastards, propuestas que pintan, una con tonalidades pasteles y la otra en escala de grises.

A pesar de la reputación que le precedía en la cita más importante de la movida underground de la capital, el trío subió a la tarima que también ocuparon Sunsplash, Viniloversus, Los Mentas y el proyecto de bugalú de Jorge Spiteri cuando no tenía ni un año de formado. Un torbellino los envolvió una vez que Sergio Romero, baterista de Eleven More, consiguió dos nuevos aliados. Los tres se encontraron con César Elster, uno de los cerebros que está detrás de la plataforma All The Above –a la que pertenece La Vida Bohème–, quien contribuyó a definir un concepto y una dirección.

Anoche en La Quinta Bar, tugurio que está ubicado en Las Mercedes que representa una vitrina subterránea, la banda presentó Clásico, un álbum de 10 temas que incluye el sencillo homónimo y un lado B –“Nos vamos los dos”– que dejó de serlo automáticamente al pertenecer al LP. La obra, producida por Chapis Lasca y Rudy Pagliuca (bajista y guitarrista de Malanga), es posible descargarla gratuitamente de www.discoscaracas.com.

Los Colores le aporta frescura a la escena actual. La idea consiste en hallar en el pop indie un punto de intersección entre el rock y el bolero, como si estuviesen buscando las conexiones entre The Beatles y José José, pero aportándole el sonido de bandas del siglo XXI, como The Strokes, por ejemplo.

“Mis grandes influencias son cantantes antiguos, como Nino Bravo y Camilo Sesto, pero con un poco de Freddie Mercury”, revela Alejandro Sojo, pieza clave en el rompecabezas. Su manera de cantar, sus melodías y los colores de su voz son el elemento distintivo. Canciones como la agridulce “Anti gris” y “Luna”, pieza delicada y orquestada de minuto y medio que cierra el disco, funcionan como demostraciones de sus cualidades como vocalista.

“Las canciones son básicamente vivencias. Es un proceso total y netamente sincero”, dice Sojo. Sin embargo, Clásico es un disco en el que todas las pistas funcionarían como hits si a las emisoras radiales les diera por rotarlas una tras otra. Las polifonías surgen como cobijas para la voz principal y estimulan el buen ánimo, como si se tratara de un disco de The Cure. Se le suman la batería de Romero y las guitarras de un artista que se hace llamar simplemente Kocho.

“Somos una banda orgánica”, dice el cantante, refiriéndose al hecho de que cuando se presentan en directo no recurren a secuenciadores sino a músicos de carne y hueso. Ayer fueron el guitarrista Arturo Soto y el tecladista Simón Hernández, que pertenecen a la formación que acompaña habitualmente a Ramsés Meneses, mejor conocido como McKlopedia. También participaron, como bajista, Armando Añez (Americania) y el omnipresente percusionista Diego “el Negro” Álvarez. Por eso, después de decir que está en planes una gira nacional, afirma: “La máquina perdió frente al toque humano”.