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La Clave Secreta de Gonzalo Grau fue revelada en Chacao

Gonzalo Grau hizo algo que nunca había hecho en su país: tocar temas de su proyecto La Clave Secreta con músicos venezolanos | Foto: William Dumont

Gonzalo Grau hizo algo que nunca había hecho en su país: tocar temas de su proyecto La Clave Secreta con músicos venezolanos | Foto: William Dumont

Diego “el Negro” Álvarez y Roberto Koch fueron parte del ensamble que acompañó al artista

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Gonzalo Grau suele aprovechar sus visitas a casa para dar conciertos y poner al día de sus hallazgos musicales a familiares, amigos y seguidores. El martes, en un Teatro de Chacao repleto, ofreció un show intimista de dos horas en el que se presentó en varios formatos y combinó los universos en los que vive. Se encontraron en una gran amalgama de sonidos la salsa, el jazz, el merengue caraqueño, el flamenco y otras especies.

La velada se dividió en dos actos. En el primero, Grau, sentado ante un piano de cola, mostró ese proyecto al que llama Plural, que es un traje flexible en el que caben muchas formas. Con su batcusión, el híbrido que combina la batería con el cajón flamenco y los tambores, tocó Diego “el Negro” Álvarez. Roberto Koch sustituyó en el contrabajo a David “el Zancudo” Peña. En la batería estuvo Diego Cabrujas, en las congas Manuel Márquez y en la flauta Eric Chacón.   

Así exhibió una versión de “Celia” del jazzista Bud Powell, adaptada al tumbao del merengue caraqueño, como si se tratara de “Compadre Pancho”. Explicó que la idea del show era recorrer la música que lo ha acompañando desde niño. “Lo más importante de todo esto son los afectos, la familia, el cariño y las influencias que uno va recibiendo. Crecí escuchando a uno de los más grandes pianistas del país”. Se trataba de Antonio Bujanda, quien solía interpretar música de Aram Khachaturian. Partiendo de una composición del armenio, Grau escribió un danzón al que llamó “Chacha-turian”.

Mostró una exótica lectura de “Canción de cuna para dormir a un negrito” del catalán Xavier Montsalvatge, que interpretó con su madre, la soprano Isabel Palacios. Luego pasó al segundo capítulo, en el que se sumaron los trompetistas Joel Patiño y Noel Mijares y los saxofonistas Julio Andrade y Rodolfo Reyes. También salieron al escenario los soneros Ronald González y Marcial Istúriz.

Con ellos, Grau hizo algo que nunca había hecho en su país: tocar temas de su proyecto La Clave Secreta con músicos venezolanos. Se pasó al teclado que estaba en primer plano para tocar y dirigir piezas como “Siácara”, “El tíbiri tábara”, “Frutero moderno”, “Mujer divina”, “Mi receta y mi sazón” y, original de Willie Colón y popularizada por Héctor Lavoe, “Calle luna, calle sol”.

“Montar esto en cinco ensayos fue épico”, dijo Grau. Mientras el pianista disfrutaba y sonreía, los instrumentistas eran esclavos de sus partituras y apuntes. Una pareja bailó salsa casino por los pasillos, pero el público prefirió agitarse desde los asientos. Era una mezcla de las mejores especies, pero a la receta pareció faltarle una pizca de sal.