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El Circo Hermanos Valentinos se despide de Caracas

Hace 24 años el Circo Hermanos Valentinos debutó en el país | Foto Archivo / Leonardo Guzmán

Hace 24 años el Circo Hermanos Valentinos debutó en el país | Foto Archivo / Leonardo Guzmán

Acróbatas, contorsionistas y payasos son parte de la familia circense que convive bajo una misma carpa

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Hace 24 años llegaron a Venezuela por primera vez. “Valentino Papá” se unió a Maite Delgado, Viviana Gibelli y Raquel Lares y al boom que –en 1989– representó el nombre de Las Cómplices. Hoy, Valentino y Renato llevan las riendas de la tercera generación de la familia de cirqueros que el fin de semana concluirá otra exitosa temporada en Caracas.

Esta vez presentan un show distinto, lejos de los actos con animales a los que tenían acostumbrados a los venezolanos. Aseguran que la decisión no tuvo nada que ver con la presión que ejercen los grupos que luchan a favor de los derechos de los animales, pues afirman que mantienen buenas relaciones con ellos.

“Cada vez que regresamos a una ciudad que ya hemos visitado procuramos programar algo diferente. Viajamos por varias partes del mundo y vemos videos que nos envían y así encontramos atracciones nuevas porque, modestia aparte, el Circo de los Valentinos siempre se preocupa por ser mejor”, expresa el mayor de los hermanos, Valentino.

Es así como en esta temporada confluyen en el Circo Hermanos Valentinos un malabarista de Ucrania que juega con aros, una pareja de acróbatas de Hungría que hacen hermosas figuras colgados en telas, un contorsionista de Canadá que lleva al máximo la capacidad de su fuerza y su concentración, un par de mexicanos que muestran sus habilidades con los trompos, un quinteto de ágiles trapecistas, Valentino como “el hombre bala” y una equilibrista –Campanita, la hermana menor de los Valentinos, nacida en Venezuela– que se pasea sobre un alambre montada en un monociclo.

El “Globo de la muerte” es el episodio más aplaudido. Tres motociclistas entran a una esfera gigante a jugarse la vida con maniobras peligrosas sobre dos ruedas. Uno a uno se suman otros integrantes al acto, hasta completar un grupo de seis hombres.

Los números de los payasos no se quedan por fuera. En el repertorio son fijos el de la escuelita, con el popular “No sabe, no sabe” de Renato; el del profesor que le pega a sus alumnos por cada mal chiste que hacen; y el de “La cosa es calmada” de Valentino.

“Lo más bonito es la variedad y que el público decida ir a circos con animales o sin ellos, ir al teatro o al cine, o simplemente quedarse en casa viendo televisión”, dice Valentino.

Para los hermanos, el circo es algo muy importante que les inculcó su padre, quien falleció este año en Venezuela y a quien dedican cada función. “Nacimos aquí. Desde muy pequeños nos preparamos en este mundo. Para ser un buen artista de circo tienes que entrenar y prepararte mucho. Sin embargo, no ensayamos tanto como antes porque el espectáculo nos mantiene en práctica”, cuenta Renato.

Ambos son padres y aseguran que les encantaría que sus hijos hicieran vida profesional debajo de una gran carpa. Por eso no es raro ver a alguno de los pequeños participando en los shows.



Circo Hermanos Valentinos

Estacionamiento del CCCT, Chuao

Funciones: jueves, viernes y sábado; 4:00 pm y 7:00 pm; y domingo; 11:00 am, 4:00 pm y 7:00 pm

Entradas: adultos, 400 bolívares; y niños, 200 bolívares