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“Que Chino interprete a Felipe Pirela es mi apuesta”

Luego de Pirela, Diego Rísquez se enfocará en una alegoría artística y mítica sobre el indio Guaicaipuro | Foto Leonardo Noguera

Luego de Pirela, Diego Rísquez se enfocará en una alegoría artística y mítica sobre el indio Guaicaipuro | Foto Leonardo Noguera

Luigi Sciamanna, el protagonista de Reverón, será el profesor de actuación de la estrella urbana

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Al estilo Forrest Gump, el rostro del protagonista podría superponerse sobre imágenes de conciertos tomadas de documentales en blanco y negro. O quizás, en una que otra escena, los diálogos darán paso al género musical. Diego Rísquez no ha filmado ni una toma de su película sobre Felipe Pirela (tentativamente titulada El malquerido), pero la imaginación le hierve.

Quiere una historia que cuente qué fue el bolero y por qué pasó de moda, qué hace particulares a los zulianos, cómo Venezuela pasó de la dictadura a la democracia y cómo el tímido hijo de un albañil maracucho se convirtió en un fenómeno continental que vendió millones de discos. Por lo menos ya tiene un rostro: el de Jesús Miranda, el Chino. Sugerirá una aparición especial a su media naranja en los ritmos urbanos, Nacho.

“Tenemos sobredosis de héroes uniformados y hay otros que debemos rescatar”, aboga el director de Reverón (2011), y agrega: “Pirela es un héroe popular. Será una película de rocola, de bar, de submundo, de despecho, de cortarte las venas. No pretenderá ser intelectual. Quiero comunicarme con todos los estratos de la población”. Por eso su protagonista.

Un periodista zuliano de cine, Ricardo Pineda, le sugirió a Chino como el fugaz ídolo caído (1940-1972). “Como se constató con Luigi Sciamanna en Reverón, me interesa más un buen actor que el parecido físico. Pero Miranda tiene esa cosa wayúu, achinada, que es muy Pirela, y me interesaba que pudiera cantar. La idea es que grabe una banda sonora”, explica Rísquez, que admite que no vio las interpretaciones de Chino en la película Son de la calle o la telenovela Un esposo para Estela.

“Es una apuesta. Chino es un artista, un showman, está acostumbrado a la cámara. Hay que cruzar un río grande entre un showman y un actor. Pero tiene la mejor voluntad. Va a trabajar con Luigi Sciamanna, que es un gran profesor”, tranquiliza el cineasta, que aguarda a que el CNAC apruebe el financiamiento de su guión para rodar en 2014.

Lo "mató" y lo revive. En su estudio-dormitorio personal, rodeado de sus perros Manuela y Miranda y de plumas,  mosquiteros, almohadas piramidales, bustos de próceres, barquitos, vírgenes, muñecas reveronianas, libros de arte, biografías de Pirela, lágrimas de vidrio y teléfonos de disco, Rísquez devela su proyecto personal. Siempre ha sido un cineasta predominantemente pictórico, y por eso lo cautiva una película de música.

“Mi generación relaciona a Pirela con los primeros amores, la primera noviecita. Fui a fiestas de la Billo’s en las que él era la estrella. Y en un performance artístico que yo hacía en un antro muy arrabalero de Las Mercedes de los años ochenta, llamado Barbú, interpreté al asesino de Pirela”. Se refiere al mafioso puertorriqueño Luis Rosado Medina.

Aunque se guarda por ahora las barajas del resto de su reparto, Rísquez adelanta que otros personajes fundamentales serán la niña con la que Pirela se casó cuando ella tenía apenas 13 años, Mariela Montiel, así como su suegra, Aminta Prieto, el músico Billo Frómeta, su madre Lucía Morón y el mánager cubano José Pagé.

“Mientras más regional es uno, más universal se hace. La primera parte de El malquerido se desarrolla en Maracaibo y me atrae esa particularidad del zuliano, su vocabulario, su humor, su ropa, su manera de gritar, su aproximación al mundo. Y, por supuesto, si algo identifica a Latinoamérica es el bolero, luego sustituido por la balada. Pirela está anclado en una generación que no tenía el hábito de escuchar música en inglés. En el tema ‘Ese bolero es mío’ se produce ese fenómeno en el que una letra se funde con su propia existencia. La vida de Pirela fue un gran bolero, así como su final”.