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Chespirito fue el rey del humor blanco

El chavo del ocho (1971-1992)

El chavo del ocho (1971-1992)

El comediante fue discípulo de Cantinflas. Sus personajes son reconocidos por varias generaciones que crecieron con frases como “No contaban con mi astucia” y “Pa’que te digo que no, si sí”. Su humor inocente lo convirtió en uno de los mexicanos más reconocidos 

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El 29 de noviembre, el cortejo fúnebre de Roberto Gómez Bolaños, alias Chespirito —fallecido el día anterior—, fue acompañado por más de 150.000 personas. Su muerte fue llorada por toda América Latina y se convirtió en tendencia en las redes sociales. Los personajes que creó —el Chapulín, el Chómpiras, el Dr. Chapatín— todavía se ven en todo el continente.

Fue, y continúa siendo, la niñera a distancia de varias generaciones que querían pastillas de chiquitolina, un chipote chillón y corrían al escuchar los sintetizadores que versionaban la marcha turca de Beethoven al inicio de El Chavo del Ocho. La vida y la carrera de Chespirito estuvieron llenas de matices, pero marcadas por un solo norte: hacer reír a las personas.

Siempre estuvo rodeado de controversias, como las batallas legales por los derechos de autor sobre los personajes de Quico y la Chilindrina. También cuando fue señalado por presentarse en una fiesta de Gilberto Rodríguez Orjuela, jefe del cartel de Cali.

Otras fueron las acusaciones de que sus personajes contribuían a estereotipar a los latinoamericanos. Tras su muerte, en una entrevista con la agencia Notimex, el investigador y docente de la Universidad Autónoma de México, Raúl Rojas Soriano, señaló que el machismo, la denigración moral y la violencia caracterizan a El Chavo del Ocho.

Pero para Gustavo Hernández, ex director del Ininco, la televisión necesita de los estereotipos para ser efectiva. Sin embargo, todo depende de cómo sean usados.

“Todo género televisivo está cargado de estereotipos. Pueden ser para reforzar conductas y valores humanos, o todo lo contrario. En los programas de Chespirito no hay antivalores”, explica el investigador.

Con él coincide el humorista Laureano Márquez, quien afirma que la comedia también necesita de esta figura. Entretanto, Hernández tilda de exageradas las acusaciones de violencia en los espacios creados por el mexicano.

“Su idea era llevar un mensaje diferente, sin ser educativo. Resaltaba la convivencia, la solidaridad, las relaciones en una comunidad. Incluso si los estereotipos son negativos, traen consigo información que contribuye a transformarlos”, añade.

Humor blanco. Luego de la muerte de Gómez Bolaños, el periodista colombiano Daniel Samper escribió: “Renunció a otras fuentes de humor, como la escatología, el sexo o la sátira política. Era conservador en sus ideas y tradicional en sus costumbres, y así lo refleja el mundo que creó”.

Esto lo reafirma María Gómez, la empresaria que lo trajo por primera vez al país en 1977. La productora resalta que se preocupaba por no decir ninguna palabra soez, ni de usar situaciones que pudieran traumatizar a un niño. “Todo era con base en la ternura. Hay que mirar cómo desarrolló su obra. Sus personajes hacían sonreír a los niños desde la ingenuidad”, añade.

En Lo que me deprime, un texto en primera persona que Gómez Bolaños escribió para la revista SoHo en 2006, se evidencia su preocupación por la falta de solidaridad y de amor, entre otras cosas. Sin embargo, en el texto, el comediante afirma su fe en la humanidad.

“Creo en esta humanidad, de otro modo no hubiera podido darle vida al Chavo, un niño que en la peor de las miserias, tenía sus células llenas de amor, de esperanza... ERA FELIZ. Y tampoco hubiera podido crear al Chapulín, que ante la fatalidad y la evidente superioridad de los adversarios no se amilanaba”, aseguró.

La técnica. Para quienes hoy se dedican a la comedia, la técnica de Chespirito es objeto de estudio. Así lo afirma Jorge Parra, director y creador de Improvisto. “Cuando se estudia para payaso, se estudia a Gómez Bolaños y su precisión. Él fue muy técnico escribiendo sus guiones. Tiene la fuerza y la energía de lo popular, de las relaciones tan humanas que tejió entre sus personajes, de las vivencias de las criaturas en una vecindad que puede ser trasladada a cualquier rincón del mundo”, explica.

Márquez señala que la estructura de la comedia es tan compleja como sencilla. Asegura que sus guiones estaban llenos de chistes y que usaba el rolling gag, un método basado en situaciones que se repiten. “Por eso sus frases pegaban, porque podías intuir lo que iba a pasar y hasta lo esperabas. Sabías que Don Ramón daba dos vueltas cuando Doña Florinda le daba una cachetada”, agrega.

El humorista también destaca la dirección de sus programas. “Todo estaba milimétricamente calculado: las tomas, los efectos, los sonidos. Era un excelente actor, muy bueno en el manejo de los tiempos. Tenía características que lo configuraban como un gran comediante y un gran guionista”, concluye.

La fiebre en el país
Aunque ya tenía amplia experiencia como guionista, Roberto Gómez Bolaños alcanzó la fama en 1970. Sus programas Chespirito y El Chavo del Ocho se trasmitieron primero por RCTV —que en 1986 produjo Kiko Botones— y luego por Venevisión, que continúa retransmitiendo la historia de la vecindad. En 1977, la productora María Gómez se reunió con él en México y le propuso presentar su espectáculo en el país, durante el Año Internacional del Niño.

“Era un hombre muy caballero y respetuoso. Además era humilde. Era una persona con los pies en la tierra”, dice. Chespirito estuvo en Maracaibo, Valencia y Barquisimeto; y tuvo tres funciones en el Poliedro de Caracas, para las que se revendieron y se falsificaron entradas, cuenta Gómez. “Entró mucha gente. Creo que fue la primera vez que se rompieron las puertas del Poliedro. Y él, lejos de suspender el show, salió antes de presentarse y dio recomendaciones de seguridad. Pidió que se dejaran las luces prendidas y reconfiguró el espectáculo para que todos lo pudieran ver. Incluso sentó niños en la tarima”, recuerda la productora. Actualmente, Chespirito se puede ver por El canal de las estrellas, mientras que El Chavo del Ocho es transmitido por Cartoon Network.