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Chambao envolvió a todos en su flamenco chill

Chambao | Foto: Raúl Romero

Chambao | Foto: Raúl Romero

La banda no actuará en la plaza Diego Ibarra, como se había previsto en la programación del Festival de Teatro de Caracas

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Los organizadores del Festival de Teatro de Caracas se apresuraron en incluir en la programación, que fue divulgada a través de Internet y prensa escrita, una presentación gratuita de Chambao en la plaza Diego Ibarra, pero no se llegó a un acuerdo con la banda malagueña, que salió del país ayer tras envolver en su burbuja de flamenco chill al público que asistió al Centro Cultural BOD-Corp Banca.

Fabby Olano se sentó con su guitarra cuando ya el público comenzaba a impacientarse. Hubo un contraste entre las canciones del disco Out of Time de REM, que sonaba como antesala para la música en directo, con los temas de la cantautora, que remitían al llano y planteaban un pop original. La venezolana bromeó, acarició a los presentes con su voz y fue breve, consciente de su rol en ese contexto.

El guitarrista Tony Cantero fue el primero en salir. Con su introducción, que era una especie de flamenco futurista, ambientó la entrada del tecladista Toni Romero, el percusionista Juan Heredia y Roberto Cantero, que se encarga del saxo tenor y soprano, la flauta y unas divertidas líneas de rap. Esta vez Chambao no fue esa máquina que incluye más instrumentos de cuerda, bajo y batería. Aun así, la fórmula funcionó.

Lamari, esa rubia hippie y encantadoramente relajada, salió descalza, contoneándose sin apuro dentro de sus pantalones anaranjados y su chaleco de cuero negro, agitando sus accesorios artesanales. Cantaba la canción que lleva el nombre del grupo, que lo identifica y define su sonido: una base electrónica lounge sobre la que se erige una instrumentación orgánica cargada de tradición ibérica.

Cantó temas como “Duende del sur”, “Pasta pa la costa”, “Las playas de Barbate” y “Los muchachos de mi barrio”, que son todas como bálsamos relajantes. “Muchas gracias, gente guapa”, decía la vocalista. “¿Cómo vamos? ¿Bien?”

El ritmo del show, marcado por piezas como “Roé por la escalera”, “Lo verás”, “Mi primo Juan”, “La verdad mentira” y “Papeles mojados”, se alteró un par de veces, en “Detalles” y “El vaivén”, una balada entrañable que interpretó acompañada únicamente por el piano.

La cantante deseaba más furor del público caraqueño. Primero lo había sugerido: “Sabeis que esta noche sois libres. Podeis hacer lo que os dé la gana”. Más adelante insistió: “Que sintais este concierto como algo verdadero, que no sea lo típico”. Pero la explosión no ocurría, por lo que dijo abiertamente: “Estais como muy formales. Es que me gusta un poquillo verlos de pie”. Y fue complacida en “Pokito a poko”, en la que todos se levantaron de sus asientos. Lamari no lo sabía, pero a esa altura la audiencia estaba dispuesta a cualquier cosa. Sólo bastaba que lo pidiera.