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César Oropeza: “Me aproximo a esta novela como un experimento”

Oropeza clasifica a <i>I love zombies</i> como una novela de aventuras | FOTO: Leonardo Guzmán

Oropeza clasifica a I love zombies como una novela de aventuras | FOTO: Leonardo Guzmán

La primera novela del director de Puras joyitas comienza una franquicia de productos culturales

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Si hay alguien que entiende bien el lema del comunicólogo estadounidense Marshall McLuhan –“el medio es el mensaje”– es César Oropeza. La primera novela del director del largometraje Puras joyitas (2007), I love zombies (Ediciones B), pretende ser el fundamento de una franquicia de productos culturales que incluyen una trilogía de libros, una película y una saga de siete novelas gráficas que desarrolla con el caricaturista argentino Marcelo Pont Vergués (diseñador de producción de El secreto de sus ojos, 2009), cuya primera entrega presentará a principios de 2014.

La novela cuenta la historia de dos hombres que intentan detener una infección que convierte a los humanos en muertos vivientes en una ciudad indeterminada, mientras uno de ellos trata de mantener viva a una mujer herida que pudiera estar infectada del virus zombie. “Mi idea era hacer un cortometraje, que luego se convirtió en un largo. Pero en ese punto me detuve porque necesitaba dinero para producirlo”, dice Oropeza, quien admira a los escritores Stephen King y Tom Clancy, además del director Quentin Tarantino.

—¿Cómo fue el paso de la escritura de guiones a la de una novela, ir del cine a la literatura?

—Usas la palabra “literatura”, pero para mí fue mercadeo, una búsqueda para saber si tengo la rentabilidad de un escritor. Nunca quise estar en la misma categoría de Jorge Luis Borges o Arturo Uslar Pietri. Me aproximo a esta novela como un experimento, por eso es hiperbólica y sobreobjetivada, no tiene pretensiones literarias. La escribí en tres semanas, pero logré eso porque ya tenía un guión hecho para un largometraje. Eso me sirvió como la escaleta perfecta. Lo otro fue meterle carnita. Sin embargo, pasó algo muy interesante: sentía que me la estuvieran dictando. La fuerza de George Lucas en La guerra de las galaxias, esa vaina, existe: es lo que llaman la musa.

¿Por qué estos seres y no, por ejemplo, los vampiros? ¿Qué de particular tienen los zombies?

—El vampiro representa lo mejor del ser humano: la elegancia, la inteligencia, la inmortalidad; el zombie, en cambio, va hacia el otro lado y muestra la degradación, el decaimiento y algo peor que incluso la muerte. El zombie es una infección y quien la padece va incluso en contra de sus familiares más cercanos. ¿No te parece una metáfora de esto que nos está pasando? Nosotros, como los zombies, estamos en temporada de cacería. Así, estos monstruos sirven de metáfora para presentarnos a nuestro peor enemigo, que realmente somos nosotros mismos. Los humanos ya no tenemos que temerles a los depredadores naturales como hace millones de años, nuestros asesinos somos nosotros mismos, nuestra especie.

—En Puras joyitas y los productos culturales que ahora saca a la calle, en los que podría decirse que el género se pasea de lo negro al terror, hay una clara marca de lo policial. 

I love zombies es, esencialmente, una novela de aventuras y ahora el proyecto que vendrá después va a ser un thriller policial, en el sentido que le dan los estadounidenses a este género. Cuando genera la premisa para una película o para un libro, debe lograr que sean lo suficientemente interesantes para que atrapen al lector, porque usa suspenso y misterio para mantener su atención.

—¿Cómo quiere que lean esta novela? ¿Como si fuera una película?

—Que la compren y que la lean varias veces. Pero que la compren. Soy un tipo supermercantilista. En la profundidad de la novela subyace una ideología anti-establishment, pero al mismo tiempo mi novela y yo somos un producto. Hago las cosas por dos razones: la búsqueda del corazón y la del estómago, porque hay que comer.


Los zombies son de verdad

En el prólogo de la primera novela de César Oropeza, Otrova Gomas asegura que los zombies sí existen. “Hay pruebas contundentes en Haití, en Cuba, en el Camerún adentro, en el sur de Papúa Nueva Guinea y hasta en varias de las cárceles venezolanas, donde los muertos vivos merodean haciendo de las suyas por sus predios”, escribe. El autor de clásicos del humor nacional como El hombre más malo del mundo asegura que uno de los aciertos del libro I love zombies–“que se despliega con la velocidad de una ametralladora cargada de palabras”– viene de una lectura política, según la cual el lector tiene la sensación de que es necesario andar con cuidado porque siempre hay alguien listo para morderlo.

 

I love zombies

Presentación: mañana, 12:00 m

Librería Lugar Común, avenida Ávila,

diagonal a la plaza Francia, Altamira