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Cazafantasmas aminora la comedia para darle solemnidad al superhéroe

El largometraje se desarrolla en la ciudad de Nueva York

El largometraje se desarrolla en la ciudad de Nueva York

La película fue coescrita y dirigida por Paul Feig. El realizador de la cinta original, Ivan Reitman, es uno de los productores

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Paul Feig fue el encargado de coescribir y dirigir la nueva versión de Cazafantasmas, una película que desde su cambio más evidente suscita  expectación: ahora son mujeres las encargadas de combatir a los extraños seres del más allá.

En este nuevo comienzo, pues la intención es realizar una saga, Ivan Reitman dejó la dirección para mantenerse solo como productor de una película que intenta dar un vuelco a la forma en la que fue presentada la historia en 1984, cuando se estrenó la producción que después se convertiría en una obra de culto.

Las actrices Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon y Leslie Jones son las que encarnan al grupo bien documentado, pero en principio poco reputado, que quiere atrapar a los fantasmas de Nueva York, una ciudad siempre susceptible de amenazas.

Las dos primeras interpretan a unas amigas de la infancia que en su juventud creyeron en la existencia de fenómenos paranormales y que se separaron cuando empezaron a tener objetivos diferentes. Erin Gilbert (Wigg) desea ser reconocida como una profesora universitaria, mientras que Abby Yates (McCarthy) continúa en la búsqueda de ectoplasma que ande dando tumbos por ahí. En esta  empresa la acompaña Jillian Holtzmann (McKinnon), experta en desarrollar tecnología que pueda hacer frente a amenazas paranormales. La otra integrante es Patty Tolan (Jones), una trabajadora del Metro de Nueva York que se suma a la causa sin mayor motivo de peso al principio.

La primera mitad de la película mantiene un tono similar a la de los años ochenta. Hay un humor que no busca superar la corrección política, situaciones hilarantes que no pretenden crear una tensión en el espectador y giros que resultan en buena parte predecibles, pero no por ellos desechables. Esta vez también se subraya con buen resultado todo lo relacionado con las redes sociales y el protagonismo en ella: los comentarios en Youtube y las selfies, por ejemplo. Un hecho que se vuelve cada vez más común en aquellas producciones con momentos extraordinarios en los que siempre se quiere dejar un registro de existencia en la web.

Quienes se hayan predispuesto desde el tráiler a lo que verían en pantalla seguramente sentirán que exageraron al ver la primera mitad del filme en cuyo guion también estuvo involucrada Katie Dippold. Sin embargo, en la segunda parte el largometraje se desinfla cuando los escritores empiezan a tomarse en serio la historia que habían puesto sobre la mesa. Las protagonistas, secundadas por un recepcionista torpe interpretado por Chris Hemsworth, comienzan a verse cada vez más como superhéroes que como unas figuras comunes y corrientes que creen en una causa. Es cuando la película deja de ser una parodia para lograr solemnidad. 

Los cameos de Bill Murray, Dan Aykroyd, Annie Potts y Ernie Hudson buscan mantener el ancla con ese pasado entrañable.