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"No estoy aquí para hacer el teatro del Grupo Actoral 80"

La gestora cultural asumió hace mes y medio la gerencia de programación del Centro Cultural BOD, en sustitución de José Luis Ventura. Dice que no desea quedarse callada ante las voces que critican su nueva posición

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Carolina Rincón comienza la entrevista con una frase de Samuel Beckett: “El aire está lleno de nuestros gritos, pero la costumbre ensordece”. La productora teatral repite a lo largo de la conversación la reflexión que Vladimir hace en Esperando a Godot. Le interesa aclarar un punto: que tiene una vida propia y una trayectoria reconocida y que Héctor Manrique no tiene nada que ver con el cargo que ella ahora ocupa.

Hace mes y medio fue nombrada gerente de programación del ­–ahora– Centro Cultural BOD, en sustitución de José Luis Ventura, quien llevaba más de una década en ese puesto. Desde allí labora junto con Claudia Salazar, coordinadora de logística. “No sabía si decirlo o no. Cuando conversaron conmigo, como con muchas personas, sentí mucho temor. Un productor es un facilitador de sueños y es lo que he hecho siempre en el Grupo Actoral 80. No fue fácil desvincularme de la compañía. Pero es importante decir que tengo unos méritos propios, reconocidos en el currículum y en 30 espectáculos. No quiero, con mi silencio, ser cómplice de comentarios malsanos. Ahora estoy en la luz. Si antes producía con el GA80 ahora lo haré con todo el espectro cultural venezolano”, aclara.

─¿Qué comentarios le han hecho o ha escuchado con respecto a su nuevo cargo?

─No ha habido ningún comentario frontal. Pero se dice que Héctor se ha ido apoderando de todos los teatros y eso es mentira. Es importante señalar que él es una persona conocidísima en el medio, con un talento que se pierde de vista. Suena muy mal que yo lo diga, pero es así. Y la gente siempre habla, porque el talento no se puede esconder. Esos rumores no me quitan el sueño.

─¿El Grupo Actoral 80 y su director van a tener un trato preferencial en el centro cultural?

─No. Para nada. Y eso tiene que quedar muy claro. Hay una nueva gente en el mundo teatral venezolano, pero en los grupos establecidos es donde nacen realmente los proyectos profundos e interesantes que hablan del desarrollo humano. Entonces hay que apoyarlos. Pero yo no estoy aquí para hacer el teatro del Grupo Actoral 80, sino el de todos los cultores. Pero, claro, el Actoral es una compañía reconocida, con grandes propuestas, y no puede quedar fuera. Si estamos hablando de diversidad y si tenemos un problema de país muy grande que es que no nos reconocemos, aunque pienses distinto no puedo hacerme eco aquí de esa exclusión. Ahora estoy en el Centro Cultural BOD, mañana no lo sé. Y mientras ocupe este cargo voy a hacer mi mejor esfuerzo para generar un espacio de reflexión y de formación. La idea es hacer un centro de primera.

─¿Cuál será la línea de programación que seguirá?

─Llevamos poco tiempo y ha sido duro por la contingencia en el país. Pero la gente de cultura y la de teatro en particular estamos acostumbradas a trabajar así.  Sin embargo, aclaro que el perfil del ente será de excelencia y calidad; una propuesta coherente y bien acabada, sin ningún tipo de censura ni discriminación. Acá había una programación adelantada a la que me estoy sumando. Casi todo el año está armado, pero hay cosas que se están revisando. A fin de que exista una pluralidad estoy proponiendo un comité artístico que elija los espectáculos. Pero la idea tiene que ser respaldada por la vicepresidencia del centro cultural. Es una propuesta que solo se ha conversado. En cuanto a espectáculos tenemos, entre otras cosas, el montaje Diferentes, En la vida hay amores de César Miguel Rondón y otro que se llama Lo demás es monte y culebra, que es una serie de stand-up comedy.

─Su llegada al BOD coincidió con las protestas en el país. ¿Cómo ha afrontado esa situación?

─Ha sido duro pero apasionante. Una de mis maestras es María Gómez. Ella me enseñó que cuando tienes el cien por ciento de tu trabajo resuelto puede haber un terremoto, un tsunami, y aun así vas a salir ilesa. Y con ese principio he trabajado siempre. Aquí no hemos parado ni un minuto, para ello he pedido la colaboración de todos, de los productores que traen los espectáculos.

─Pero ha habido cancelaciones. ¿Cómo han afectado?

─Sí, algunos espectáculos se han suspendido porque la gente no ha podido llegar, porque está cerrada la calle. Nadie escapa de la situación nacional. Lo que he pedido y lo que puedo decir es que tenemos que construir el país y que debemos seguir hacia adelante. Hemos tomado algunas medidas, desde cosas simples como abrir una sola puerta y mantener un personal mínimo, porque también afecta económicamente. Pero la acción más clara ha sido el cambio en los horarios: los sábados y domingos las funciones son a las 5:00 pm y a las 7:00 pm. De hecho, estamos pensando en volver a los matinés. Nosotros seguimos trabajando. Aquí las puertas están abiertas y mientras podamos, mientras no esté en riesgo la integridad física del personal que labora, el telón sigue arriba.

─¿Qué rescata de la gerencia de José Luis Ventura?

─Él tenía una fortaleza: los espectáculos musicales. Nosotros estamos trabajando para que eso continúe así. Mi aporte, mi sello, será hacer de este un centro cultural de primera. A las productoras las invito, necesito su ayuda y colaboración para presentar los espectáculos más creativos tanto en teatro como en música y en danza, que no tiene cabida en ningún lado.

─¿Qué significa este episodio en su carrera?

─Implica el haber dejado un grupo de teatro emblemático y maravilloso como es el Actoral 80. Ya no puedo producir para ellos, no tengo tiempo; aquí debo cumplir un horario. Implica también estar menos horas con mis hijas. Siempre he trabajado con ellas al lado, desde que estaban pequeñas. Ahora estoy en otro lugar tratando de realizar los sueños de un montón de gente para regalárselos al país. Cuando me llamaron para decirme que esto iba a ocurrir pensé: “Dios existe”. En este momento del país y de todo lo que pasamos agradezco enormemente que se haya dado esta oportunidad de trabajo.

Trayectoria artística

Estudió en la Escuela Juana Sujo de Maracaibo y cuando comenzó la carrera de Derecho en la Universidad Católica del Táchira se enteró de que la Compañía Nacional de Teatro, que entonces dirigía Isaac Chocrón, había organizado unas audiciones. Para asistir a ellas, Carolina Rincón se montó en el autobús que la dejaría en Caracas de forma definitiva. Se graduó del Programa de Formación de la institución y luego fue su productora. Luego de trabajar con María Gómez Producciones, a comienzos de los años noventa, pasó a formar parte del Grupo Actoral 80, para el que produjo montajes como Los ojos del día, El matrimonio de Bette y Boo –que le mereció el Premio Municipal de Teatro a la Mejor Producción en 1995–, Art, El americano ilustrado, Al pie del Támesis y, más recientemente, Fresa y chocolate, que actualmente se presenta en el Trasnocho Cultural. “Desde pequeña he tenido gusto por el hecho artístico, porque creo que es un muro de contención ético del hombre”, dice.