• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Carlos Vives: "¿La Guerra Fría tiene nuevo escenario en la frontera?"

"No me gusta el fanatismo, ni el tono despectivo y amenazador en el lenguaje de un gobernante" | Foto: Cromos

"No me gusta el fanatismo, ni el tono despectivo y amenazador en el lenguaje de un gobernante" | Foto: Cromos

Carlos Vives dice además de cantante, es redactor de una columna en la revista Cromos. Medio en el cual se ha valido para desahogo de pensamientos sobre lo que ocurre en su país y otras partes del mundo

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El cantante colombiano, Carlos Vives, es conocido también por su activismo a favor de diversas causas sociales como la defensa al aporte de los inmigrantes latinos en Estados Unidos y el rechazo las declaraciones "pobres" de algunos líderes en contra de los hispanos, principal minoría del país

Vives  tiene un espacio en la revista Cromos llamado “Corazón profundo”, nombre que también lleva su discografía de 2013, la cual lanzó después de ocho años alejado de la música.

En su cuenta oficial de Twitter publicó el link de “La gran Colombia”, una columna de opinión dedicada a la crisis social que se generó en la frontera colombo-venezolana. La publicación estuvo acompañada del siguiente mensaje: “Para mis amigos en Venezuela a propósito de todo el tema con la frontera”.

A continuación el texto de la columna:

El sueño americano, para nuestra gente más humilde, allá por mi tierra, por aquellos años, era emigrar a Venezuela para trabajar y ganar en bolívares para enviar una remesa y mejorar la calidad de vida de sus familias aquí. Ayudaban a acrecentar este sueño las telenovelas que compartíamos todos y que nos ponían a hablar como venezolanos: “no sea gafo pue”. Pero fue temprano, en los setentas, que descubrí mis primeros lazos afectivos con Venezuela. Y fue gracias a nuestra relación con la Guajira. Permítanme decirlo con orgullo, mi familia está emparentada con una de las líneas familiares más nobles y antiguas de la cultura wayúu.

En esos mismos años, la gente de Maracaibo llegaba con sus grandes carros americanos a Santa Marta, a disfrutar de sus playas y a pagar con moneda fuerte. Eran sencillos, alegres, generosos; venían de una ciudad muy rica al otro lado del desierto, de un país con un nivel de vida más elevado que el nuestro y donde podíamos conseguir cosas deliciosas de todas partes del mundo. ¿Contrabando? Sí, ya nuestros vallenatos más queridos lo han contado, pero más allá de esa ilegalidad histórica, ya nos habíamos reconocido como los mismos y compartido felices nuestro sentimiento caribeño con una buena parranda, el mejor whisky y el amor por los carajitos.

Nos lo enseñaron en la casa, nos lo reafirmaron en el colegio y lo recordamos en la universidad: que Simón Bolívar era el padre de la Patria. Está en nuestras plazas principales, en nuestro himno y en nuestras celebraciones. Su sueño de algo grande nos inspiró e inspiró a nuestros mejores artistas. Con una educación así, ¿cómo no ser bolivarianos y grancolombianos? ¿Cómo no ser llaneros? ¿O es que acaso Reinaldo Armas y el Cholo Valderrama son de lugares y culturas diferentes? ¿O es que gochos y santandereanos hablan con el mismo temperamento por casualidad?

Cuando se desplaza a colombianos de Venezuela, se sigue dividiendo a la familia. La huella de esa triste historia de incomprensiones la podemos encontrar en la colonia y en nuestros primeros años de independencia. Bolívar, Santander, Páez y Sucre, la Gran Colombia que no pudo ser. Pero ya es tiempo de superarlo, ¿o será que la Guerra Fría tiene un nuevo escenario en la frontera colombo-venezolana?

No me gusta el fanatismo, ni el tono despectivo y amenazador en el lenguaje de un gobernante; son señales que han traído malos tiempos en la historia de la humanidad.

PD. Quiero brindar con nuestra bebida nacional, un agua de panela con limón, jengibre y yerbabuena, por la paz entre dos pueblos hermanos, a propósito de mi próxima columna.