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Carlos Noguera fue fiel a su oficio hasta la muerte

Foto: Archivo El Nacional

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El escritor falleció ayer en la mañana tras una larga enfermedad. Presidió Monte Ávila Editores desde 2003

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En el Gran Café de Sabana Grande se trazaron páginas fundamentales de la narrativa venezolana. Por muchos años ese fue el lugar de inspiración de Carlos Noguera, presidente de Monte Ávila Editores, quien falleció ayer luego de una larga enfermedad. Aunque en los últimos tiempos ya no frecuentaba el bulevar, mantenía el gusto por escribir y leer entre voces desconocidas, café y el sonido de los carros.

Nunca abandonó la psicología –obtuvo el título en la UCV en 1965– pero se prestó al quehacer literario desde muy joven. A los 24 años de edad, Noguera ganó el Concurso de Cuentos de El Nacional por Altagracia y otras cosas.

Más adelante consolidó su carrera en las letras con libros como Historias de la calle Lincoln (1971), Inventando los días (Premio Guillermo Meneses en 1977) y Juegos bajo la luna, finalista del Premio Rómulo Gallegos 1994 y que se convirtió en película bajo la dirección del mexicano Mauricio Walerstein.

Noguera escribió a Caracas, ciudad a la cual se entregó, aunque nació en Tinaquillo, estado Cojedes, en 1943. Su obra retrató el país convulsionado de los años sesenta. El referente cívico y político de la Venezuela de entonces, así como la guerrilla de esos años y sus secuelas, fueron un tema importante en sus novelas.

No solo se dedicó a escribir sino a enseñar el oficio, desde las aulas de la UCV hasta los talleres de narrativa que impartió en los últimos años. Consideraba –así lo declaró en diversas oportunidades– que ser escritor era un oficio doble porque implicaba leer. Y eso se reflejó en su obra, dice Antonio López Ortega.

“Su obra da cuenta de que fue un novelista de mucho oficio, muy exigente. A mi manera de ver, no muy valorado. Fue un autor discreto, de bajo perfil. Fiel al oficio y es algo que celebro. Sus novelas iniciales fueron importantes desde el punto de vista de la técnica. Era un gran lector y eso se ve claramente en su discurso narrativo. Fue un autor competente y al día”, señala López Ortega.

José Balza fue uno de sus grandes amigos. Juntos fundaron las revistas Intento y En HAA. Para él, Noguera fue un gran escritor. “Se destacó como poeta, narrador y ensayista. Un docente extraordinario. Su novela Juegos bajo la luna es una cumbre. Como le dije alguna vez, la pesadilla política actual lo devolvió al criollismo y a las equivocadas redenciones conducidas por brutos”, expresa.

En 2003, Noguera asumió la presidencia de Monte Ávila Editores. Fue el responsable de su recuperación, pues todo indicaba a que el sello estaba a punto de declararse en quiebra. Allí creó nuevas colecciones y premios.

María Elena Rodríguez, directora ejecutiva de Monte Ávila Editores, destaca su labor al frente de la editorial. “En realidad, estoy muy afectada. Carlos mantuvo e hizo crecer a Monte Ávila, consolidó un fondo editorial importante por sus contenidos. Creó Milenio Libre, una colección de reflexión, que engloba a pensadores y autores de ensayo crítico. También el concurso para autores inéditos en narrativa, ensayo, crónica y poesía. En cualquier lugar de Hispanoamérica, Monte Ávila es valiosa. Ese es su legado, hay que mantenerlo e impulsarlo”, afirma.

Los actos velatorios de Carlos Noguera comenzarán mañana, en la Funeraria Monumental del Cementerio del Este, desde las 12:00 del mediodía.


EPÍGRAFES


“Su obra da cuenta de que fue un novelista de mucho oficio, muy exigente. A mi manera de ver, no muy valorado”

Antonio López Ortega

Escritor


“Se destacó como poeta, narrador y ensayista. Un docente extraordinario. Su novela Juegos bajo la luna es una cumbre. Como le dije alguna vez, la pesadilla política actual lo devolvió al criollismo”

José Balza

Escritor



kfranceschi@el-nacional.com