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Carlos Cruz-Diez invita a Pekín a pensar en el color

Carlos Cruz-Diez | Foto: AP

Carlos Cruz-Diez | Foto: AP

El creador llevará sus investigaciones cromáticas al Museo de la Academia Central de Bellas Artes

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Carlos Cruz-Diez ya es un mito para el arte moderno. Así lo definió en una ocasión el investigador Gabriel Pérez-Barreiro. Es por eso que el caraqueño no deja de mostrar su obra a través del mundo entero. Salió el miércoles de su taller en París, en un vuelo nocturno rumbo a Pekín, ciudad en la que presentará a partir de mañana la exhibición Circunstancia y ambigüedad del color.

La muestra es una de las mayores individuales que le dedica China, cuya cultura visual tradicionalmente le rinde tributo al blanco, el negro y los colores pasteles aplicados en forma muy sutil. En ese sentido, el contraste será fuerte.

En realidad no es la primera vez que Cruz-Diez expone en ese país. En 2011 tuvo la oportunidad de mostrar sus propuestas cromáticas en una institución que está ubicada en la provincia de Cantón, el Guangdong Museum of Arts. Ahora le llegó la oportunidad de hacerlo en el Museo de la Academia Central de Bellas Artes, en la capital de esa nación.

En esta ocasión los espectadores podrán admirar los amarillos, rojos y verdes neón presentes en obras significativas en su carrera como son las Cromoduchas o en la Cámara de cromosaturación, dos de las grandes protagonistas de la individual, asegura Mariana Cruz, nieta y colaboradora del artista. “La idea es hacerle descubrir al público chino sus investigaciones sobre el color”, dice por teléfono desde París la encargada de proyectos de la Fundación Cruz-Diez.

La muestra ocupa dos pisos del museo. En el primer nivel se observan varias fotografías que documentan las obras integradas a la arquitectura que realizó el maestro, entre las cuales se destacan la Ambientación cromática para la Sala de Máquinas Número Uno de la Central Hidroeléctrica Raúl Leoni, en El Guri, o la intervención que hizo en el estadio de beisbol de los Marlins de Miami. “En esa sección hay una especie de recuento de toda su obra pública”, indica Cruz.

En el piso superior están las Cromoduchas, unas pequeñas cabinas hechas con láminas de plástico transparente, elaboradas en colores amarillo, rojo y verde. La idea es que el espectador entre en ellas y contemple el museo, el paisaje o el mundo (depende de dónde sea exhibida la obra) a través de ese filtro, señala la nieta del artista.

Una de las grandes protagonistas de la sala es la Cámara de cromosaturación, una de las obras más lúdicas y participativas de Cruz-Diez. Es una sala aparte, una suerte de cubo blanco al que se entra en pantuflas. Allí el visitante descubre una especie de caja de luz en la que se observan diversos colores que cambian con la posición de quienes transitan por ella.

Es una obra que fue concebida originalmente en los años sesenta, que se ha ido adaptando a los tiempos y a los avances tecnológicos. “No existe una forma clásica. Al contrario, lo interesante es que cada Cromosaturación es diferente. Algunos elementos se mantienen, como la sucesión de los colores básicos, los colores primarios de la luz. En todas el rojo ocupa siempre el lugar central flanqueado por el azul y el verde. Pero luego cada Cromosaturación se adapta tanto al espacio disponible como a las circunstancias de la exposición o del evento”, le dijo el artista a Ariel Jiménez, autor del libro En conversación con Carlos Cruz-Diez. El investigador participará en la inauguración con una conferencia titulada Pensar el color.