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Caracas se rindió ante los encantos de una diva

Esta fotografía corresponde a su actuación en Brasil. No se permitió la entrada de fotógrafos de la prensa venezolana al show | Foto AP

Esta fotografía corresponde a su actuación en Brasil. No se permitió la entrada de fotógrafos de la prensa venezolana al show | Foto AP

El Mrs. Carter Show demostró ser un despliegue de talento, gracia y, sobre todo, tecnología

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Ninguna de las fotografías que acompañan las reseñas del show de Beyoncé fue capturada por reporteros gráficos de medios venezolanos, incluidas las que ilustran esta nota. A raíz de la controversia que se generó tras su presentación en el Super Bowl en 2012, cuyas imágenes ridiculizaron a la diva a través de montajes e intervenciones, decidió no permitir la entrada a sus espectáculos de fotógrafos ajenos a su equipo de producción.

Lo mismo ocurrió en las citas del Mrs. Carter Show World Tour en Estados Unidos y Brasil, salvo en Rock in Río, donde las cámaras de agencias internacionales pudieron registrar la apertura. Los periodistas que asistieron el viernes a la cobertura fueron obligados a firmar un documento en el que se comprometían a no grabar videos ni tomar fotos.

Miles de teléfonos “inteligentes” lucieron como un tejido de luces sobre la multitud cuando, pasadas las 10:30 pm, la diva surgió desde el subsuelo del escenario vestida de blanco. Lo hizo una hora y media después de lo esperado. La audiencia aplaudió con furor a la DJ Kika, no tanto porque hayan gustado las mezclas que se escucharon durante un largo set sino porque la gente estaba ansiosa y comenzaba a quejarse por el retraso.

El show de Beyoncé Knowles comenzó después de una serie de cuñas de sus perfumes, líneas de ropa y campañas humanitarias, como Chime for Change. “Who Run the World” fue la primera canción que sonó. La ansiedad por la espera se convirtió rápidamente en furor. Era como una estatua de porcelana en movimiento. Una deidad que bailaba, cantaba y esparcía su sex appeal por donde se desplazaba.

Una gran pantalla de leds descendía y cubría a la decena músicos, todas mujeres virtuosas en sus instrumentos: guitarra eléctrica, batería, par de saxos, trompeta, bajo, teclados y voces. El gigantesco accesorio de alta definición mostraba visuales creados especialmente para el show y que funcionaban como segmentos para mantener arriba los ánimos mientras la protagonista corría tras bastidores a ponerse alguno de los ocho trajes que usó.

Presentó “End of Time” y “If I Were a Boy”, en la que comenzó a exigirse más vocalmente. Beyoncé es una criatura que posee todos los atributos para ser una estrella pop: se mueve con gracia sobre sus tacones, muestra una sonrisa cándida y luego la combina con un sugestivo movimiento de caderas.

La audiencia, que incluía a actores, músicos y figuras de la farándula venezolana, la contemplaba.

“¡Caracas! ¡Bienvenidos al Mrs. Carter Show! ¿Están listos para pasarla bien?”, dijo antes de que empezara “Get Me Bodied”, que después de una transición, en la que las siluetas de ella y sus bailarines se reflejaban sobre un fondo claro, se convirtió en “Baby Boy”.

“Diva” y “Party” continuaron, con una sutil melodía de “Human Nature” (Michael Jackson) de fondo. A esas siguieron “Freak Um”, en la que por fin la guitarra rugió, y “Why Don't You Love Me”. De la agitación se pasó a la calma, a través de la balada “1+1”. Esa atmósfera se mantuvo cuando comenzó a sonar una secuencia de acordes en guitarra acústica que correspondía a “Irreplaceable”. “¿Cómo la están pasando? ¿Están disfrutando el show hasta ahora tanto como yo? ¡Siento tanto amor!”, expresó antes de cantar un par de estrofas en castellano y el resto en inglés, ondeando una bandera venezolana y moviéndose por una larga pasarela que le permitía más proximidad con el público.

“Love On Top”, “Crazy In Love”, “Single Ladies” y “Grown Woman” funcionaron como una inyección sostenida de energía. Un estímulo multisensorial apoyado en la calidad del sonido y un extraordinario despliegue tecnológico, que hace rato no se veía en el país.

“¿Se acordarán de este show por el resto de sus vidas?”, preguntó. Muchos dirían que sí. Una vez que cantó un fragmento de “I Will Always Love You”, de Whitney Houston, cerró con “Halo”. El show culminó después de medianoche y muchos de los presentes sufrieron las fallas de la organización y terminaron dejando el campus universitario cerca de las 3:00 am. Todavía, después de varios años de aprendizaje, no se ha dado con la fórmula para desalojar el sitio con rapidez y sin caos.

 



@gagueando


gguarache@el-nacional.com