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Cannes aplaude un filme poético y violento sobre guerra santa en Tombuctú

Entrada del Festival de Cannes 2014 | AFP / EFE / REUTERS

Entrada del Festival de Cannes 2014 | AFP / EFE / REUTERS

Las imágenes de Tombuctú, que compite por el máximo galardón del Festival de Cannes, son visualmente hermosas, pero cargadas del horror cotidiano

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Un realizador africano, Abdehrrahmane Sissako, presentó en Cannes un poético y violento filme sobre la guerra santa lanzada hace dos años contra la legendaria ciudad de Tombuctú, en momentos en que el mundo tiene los ojos puestos en Nigeria, donde islamistas secuestraron a 223 estudiantes.

Las imágenes de Tombuctú, que compite por el máximo galardón del Festival de Cannes, la Palma de Oro, son visualmente hermosas, pero están cargadas del horror cotidiano impuesto por yihadistas cargando kalachnikovs y teléfonos portátiles.

Una mujer joven recibe latigazos porque fue hallada cantando, una pareja es sepultada hasta el cuello en las arenas del Sahel y un equipo de fútbol juega ese deporte... pero sin balón: la cámara de Sissako está cargada de denuncia, pero también de poesía, captando la arena y la luz del desierto, el correr de las gazelas, las quietas aguas del Níger.

La película del cineasta mauritano fue muy aplaudida por la crítica. El filme es una denuncia del obscurantismo religioso, en este caso, el islamismo radical. La acción se desarrolla en esa ciudad del norte de Malí, la llamada “perla del desierto”, antaño un lugar único y misterioso donde se mezclaban todas las comunidades. Ocupada en el 2012 por los yihadistas, esta mítica ciudad del Sáhara se convirtió en una “ciudad mártir”, de calles silenciosas, temerosas.

“El punto de partida de la película fue la lapidación de una pareja en una aldea del norte de Malí, por estar juntos sin estar casados”, contó el realizador en una emotiva rueda de prensa en Cannes. “Pero lo terrible fue no sólo el hecho, sino que nadie habló de ello”, dijo Sissako, que no pudo contener las lágrimas al recordar el horror que viven las poblaciones sometidas a los yihadistas. “Nos volvemos indiferentes al horror”, destacó. “Y quizá yo lloro en lugar de ellos, en lugar de los que han sufrido de verdad”, confesó el realizador, que viajó a Cannes acompañado de los protagonistas de la película, la mayoría de ellos no profesionales.