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Carlos Vives volvió a sacar a Colombia de paseo

Carlos Vives / AP

Carlos Vives / AP

El artista nacido en Santa Marta, pionero en el movimiento musical que surgió a partir de la fusión de los ritmos tradicionales de su país con otras corrientes asociadas al pop, editó un álbum titulado Corazón profundo, que mostrará en directo en ocho ciudades estadounidenses durante el mes de julio 

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Carlos Alberto Vives Restrepo está de regreso. El colombiano, primer artista que llevó la música tradicional de ese país por el mundo envuelta en un traje pop, fue rescatado por Sony para grabar un álbum que le permitirá retomar escenarios internacionales y darle continuidad a ese relato de éxitos que comenzó con Clásicos de la provincia (1993).

Vives, embajador de Buena Voluntad de Unicef, ganador de un Grammy estadounidense y uno latino, músico que ha vendido más de 17 millones de discos, comenzó ayer la gira promocional de su decimocuarto trabajo, titulado Corazón profundo, en San Juan de Puerto Rico. Entre el 12 y el 28 de julio actuará en ocho ciudades estadounidenses. Y en septiembre promete estar de visita en Venezuela, por lo que ofrece una entrevista a distancia. 

—¿Estuvo realmente alejado de la música?

—No. Nunca dejé de estar en los estudios. Grabé uno que otro disco de mi proyecto personal, hice asociaciones para hacer canciones para niños y produje álbumes de otras personas. Después del final de aquel contrato, que culminó después de El rock de mi pueblo (2004), que me llevó por allá, vino la pausa.

—¿Cómo encaró la idea de hacer Corazón profundo?

—Me había quedado sin trabajo por el lado de las compañías de discos, por las que tradicionalmente me habían conocido, pero siempre estuve trabajando fuerte y con ganas de regresar. Cuando aparece Sony y nos hace la propuesta, fue como dejar salir todos mis pensamientos. Me tomé el tiempo y pensé bien en el proyecto. Algo dijo mi esposa de que buscáramos en lo más profundo del corazón esos recuerdos y así surgió el nombre. Se construyó con los sentimientos de una etapa, pero con la experiencia que me dejaron los discos anteriores.

—¿A qué obedece “Volví a nacer”, tema que aparece en tres versiones en el disco?

—Representa el regreso, pero tiene más una relación con eso de volver a la industria. Al final cada disco muestra algo de la vida de su autor. En mi música siempre se dejan ver mis experiencias, mis amores, mis hijos, mis paisajes... Esta canción evoca el verbo "seguir". Mi vida ha cambiado mucho. Nacieron dos hijos más que se llevan casi 20 años con el mayor que tengo. Lo bonito es reflejar siempre esas vivencias que nos conectan con la gente.

—¿Cómo surgió la colaboración con Michel Telo, que pareciera el tema más raro en cuanto a concepto?

—Michel es un niño y yo también parezco un niño a su lado. En los comienzos de su carrera fueron importantes nuestras canciones porque interpretaban varias en un grupo que se llamaba La Tradición (traducido del portugués) y rescataban algo de nuestro sonido. Encontraron eso que nos conecta con Brasil, ese folklore del noreste, esa samba muy acordeonera. Por ser acordeonista, tiene una profunda admiración por Egidio Cuadrado.

—Es interesante que la colaboración no luce forzada...

—¡Claro! Es de las primeras que se pueden concretar porque estamos en la misma compañía, pero no es mi estrategia para entrar a Brasil ni la de él para entrar al mercado hispano. Fue muy bacano ir a su casa y compartir.

—¿Cómo cree se logró encender esa llama del vallenato pop?

—Muchos de los temas de nuestras telenovelas tuvieron que ver con movimientos de música tanto en lo urbano bogotano, el rock y el pop, como en lo tradicional y caribeño. Mi vivencia en esos mundos me hizo perfilar un proyecto más personal.

Yo vivía un momento de rock, en el que los músicos que veníamos de allí, de la parte caribe, al encontramos, pudimos conectarlo con la cumbia. Hay formas en mis discos que actualmente se aplican en otros proyectos y artistas. Pero esos primeros patrones de cómo adaptar la guitarra eléctrica o cómo implementar la batería y entender que el bajo era lo más progresivo, era una búsqueda. Esos primeros años no dejaron de ser experimentales. Ahora las cosas están más claras. Al principio hubo mucha intuición y poca academia. Fue increíble llegar tan lejos comenzando por algo tan local.