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Buenos Aires se tiñe de "rojo sangre" con su festival de cine de terror

"Buenos Aires Rojo Sangre" es el nombre del festival de cine que desde el 2000 reúne las más recientes producciones argentinas e internacionales del género de terror, que de otra manera serían muy difíciles de encontrar en el circuito comercial porteño

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Zombies, vampiros, monstruos y sangre convertirán a Buenos Aires en la capital del miedo durante los siete días que dura la nueva edición del Festival Internacional de Cine de Terror, Fantástico y Bizarro que, desde este jueves, promete teñir de rojo la ciudad argentina.

"Buenos Aires Rojo Sangre" es el nombre del festival de cine que desde el 2000 reúne las más recientes producciones argentinas e internacionales del género de terror, que de otra manera serían muy difíciles de encontrar en el circuito comercial porteño.

"El festival es una buena opción porque es cine de una amplitud de géneros, no sólo de terror, sino también de fantasía y aventura. Hay mucha oferta de material y la gente viene porque son películas que en otros lugares son difíciles de conseguir y de ver", dijo a Efe la productora y programadora del festival, Ariana Bouzón.

Desde su creación, la muestra ha crecido a pasos agigantados y para su XIV edición los organizadores esperan que se acerquen unas 15.000 personas para disfrutar de un género muchas veces infravalorado.

Entre las películas internacionales destacan "Found", del director estadounidense Scott Schirmer; "It's a beautiful day" de la japonesa Kayoko Asakura y la última obra del cineasta brasilero Rodrigo Aragão, "Mar Negro".

La cinta sobre vampiros del argentino Martín Desalvo, "El día trajo a la oscuridad", y la polémica "Trash 2: Las tetas de Ana L", de Alejo Rébora, serán las principales atracciones de la escena local.

Bouzón asegura que el público que concurre a ver las películas "es muy variado" y desmiente el prejuicio de que sean "todos loquitos que miran películas de terror", aunque también asisten jóvenes "disfrazados de monstruos, personajes de cómics y de todo ese mundo".

"Por suerte viene gente de todas las edades, incluso mi abuela viene al festival y mira un montón de funciones feliz", aseguró la productora.

Una de las novedades de ésta edición es la sección "RARO VHS", donde se rescatarán producciones argentina olvidadas, con destino "directo al vídeoclub", como la película "Charly días de sangre", del cineasta Carlos Galletini.

En esta oportunidad, el festival contará con unas 150 obras entre largometrajes y cortos y se desarrollará en el Complejo Lavalle, antaño paseo obligado para los amantes del cine debido a su abundancia de salas, muchas de ellas convertidas hoy en templos evangelistas.

"Cada año tenemos más protagonismo y logramos que se vuelva a llenar Lavalle, aunque sea por una semana", festejó Bouzón.

"Rojo Sangre" comenzó como un foro de cintas independientes, pero hoy el festival cuenta con una sección internacional en la que se proyectan filmes de grandes presupuestos.

"Le damos mucha importancia a las películas independientes y de bajo presupuesto porque son la esencia del festival, pero también proyectamos películas industriales del género, por la gran oferta que existe", explicó la encargada de la programación de la muestra.

Bouzón celebró el aumento del cine latinoamericano en la cita de Buenos Aires.

También en el ámbito local se ha incrementado la producción y reconocimiento de este tipo de filmes, tanto que en las últimas tres ediciones del Festival de Cine de Mar del Plata, el más prestigioso del país, las películas ganadoras de la sección argentina fueron de las llamadas cintas "de género".

"Que ganaran esas películas en su momento era algo inédito, por suerte ahora no lo es y nos representan internacionalmente", apuntó Bouzón.

A su juicio, el auge del cine de terror se debe, además, a que "la gente dejó de tener prejuicios y se permitió empezar a ver más películas de género" y que estas ya no son consideradas como "algo raro".

Según Bouzón, una de las características del festival es la "hermandad" que se genera entre el público por la afinidad de gustos. "Es un ambiente muy relajado y entretenido donde hay muy buena energía. Y el que viene una vez, vuelve", concluyó.