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Brightman: una soprano pop en el espacio exterior

Sarah Brightman | Reuters

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La diosa de los classical crossover presentó un álbum titulado Dreamchaser, inspirado en el proceso de preparación para su nueva y excéntrica aventura

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La voz de Sarah Brightman emana dulcemente desde el auricular. Nada cuesta vincular ese simpático acento británico con el rostro de una soprano que, a bordo de melodías pop de garantizado éxito comercial, ha logrado vender más de 30 millones de álbumes en el mundo y ha cautivado a audiencias desde Tokio hasta Caracas, donde estuvo en octubre en 2009.

De aquel concierto recuerda precisamente la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. Dice que la trataron como reina y que visitas como ésa hacen que su carrera cobre sentido más allá de los estudios de grabación y las entrevistas telefónicas.

El mundo le quedó pequeño a Brightman, y no se trata de un elogio gastado: actualmente todo en su vida gira en torno a una aventura que planea emprender en octubre de 2015. La cantante, que comenzó su carrera actuando en musicales de Andrew Lloyd Webber –de quien fue pareja en la década de los ochenta–, está haciendo todo lo necesario para subirse al cohete Soyuz y viajar al espacio exterior.

“Recuerdo perfectamente cuando vi al primer hombre pisar la Luna. Era una niña en ese momento, pero la imagen me cautivó, tanto así que no la olvidé nunca, más allá del hecho de que sea un video o una fotografía que se haya reproducido millones de veces. Era como un sueño para mí, que soy de un pueblo pequeño –Berkhamsted, Inglaterra–. Era algo muy lejano, inalcanzable. Y ahora, saber que es posible que vaya a otro lugar del universo es sencillamente maravilloso”.

La artista, que cumplirá 53 años de edad en agosto, recuerda canciones como “Space Oddity” de David Bowie y “Rocket Man” de Elton John, también ingleses, y que desde joven le parecía una gran idea crear arte llevado, de manera existencial o romántica, por la emoción que producen los viajes espaciales. Ahora, ella misma decidió impregnarse de ese espíritu al cantar y creó un álbum titulado Dreamchaser, que ya está a la venta.

“El disco está completamente inspirado en las estrellas, los planetas y todo lo que nos ofrece el universo y lo que no. Creo que va conectado con mis pensamientos y los sentimientos profundos que me genera y cómo todo eso está vinculado con las emociones humanas. Me siento absolutamente reflejada en todo lo que ocurre en el álbum. Creo que es uno de los más bellos que he hecho”.

Dreamchaser fue producido por Mike Hedges, quien ha trabajado con Manic Street Preachers, Travis, The Cure, Dido y U2. Su primer abreboca fue “One Day Like This”, original de la agrupación Elbow. Está presente “Venus and Mars”, una lectura desde la óptica edulcorada de Brightman de un viejo tema que Paul McCartney hizo en su etapa con Wings, cuando trataba de construir un camino más allá de The Beatles. En la obra convive “Glósóli” de Sigur Rós, banda de post-rock de Reykjavík, Islandia, con “A Song of India”, creada por el maestro ruso de la orquestación Nikolái Rimski-Kórsakov.

“Selecciono los temas cuando me dicen algo; cuando me mueven emocionalmente. Generalmente las piezas que canto me han cautivado desde hace mucho tiempo y es después cuando decido incluirlas en mis discos”, cuenta la artista, que posee un catálogo de 11 trabajos que comienza por The Trees They Grow So High (1988).

Brightman, quien suele hacer sus lanzamientos primero en Japón –en vista de la extraordinaria fama de la que goza en ese país–, dice que no extraña sus años en el West End de Londres, cuando su voz y su gracia eran parte de musicales como El fantasma de la ópera: “Lo que más me gustaba era ser parte de un gran elenco. Era una dentro de una comunidad muy amigable y talentosa. Ahora es diferente. Pero igual lo que más me estimula sigue siendo el intercambio de cariño con el público”.