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Bribones de medio pelo

Foto Archivo

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Escándalo americano, una de las tres grandes del Oscar, sobresale en el esbozo de las criaturas de un ecosistema donde sobrevive el que mejor miente 

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La gran estafa empieza, de manera significativa, por las cabelleras. La frondosa “totuma” de Irving Rosenfeld (Christian Bale), un ladronzuelo literalmente de medio pelo que aprovecha su negocio de tintorería para regalar vestidos abandonados a la novia, pudiera ser un cuadro falsificado. Los rulos que constituyen la mitad de la personalidad de Richie DiMaso (Bradley Cooper), ángel vengador del crimen que en realidad vive sometido por su mamma italiana, quizás poseen la evanescencia de la música disco.

Afortunadamente en 1978 no se habían popularizado todavía los implantes de silicona, por lo que los escotes de esternón adentro que luce la supuesta Edith Greensley (Amy Adams) durante las dos horas de película son gloriosamente genuinos. Aunque el acento de aristócrata inglés de la antigua stripper que salió de abajo como empleada rasa de Cosmopolitan despierta las mismas dudas que las bondades gastronómicas del microondas, una de las novedades de la época.

Rosalyn (Jennifer Lawrence), la ex celosa, esnobista y ordinaria de Irving, es el espécimen más auténtico de este zoológico, y precisamente su sinceridad podría arruinar una ambiciosa operación encubierta para desnudar los vínculos entre la mafia de los casinos de Atlantic City y el poder legislativo estadounidense. Operación que incluye a un jeque árabe (en realidad de acento mexicano) y todo, lo que traerá recuerdos a algunos venezolanos con cierta edad sobre un famoso escándalo vernáculo solo un poco después en el tiempo, a principios de los años ochenta.  

Las tres grandes candidatas al Oscar de 2014 poseen virtudes y defectos complementarios. 12 años de esclavitud atesora los más elevados valores morales. Gravedad es la que expande las fronteras de la tecnología de la imagen al servicio de la emotividad. Pero Escándalo americano (American Hustle), que hace su ruido desde mañana en las salas venezolanas, es, del trío, seguramente la más divertida, dinámica y disfrutable de principio a fin por un espectador adulto.

No pocos críticos de la prensa internacional han establecido comparaciones con filmes de Martin Scorsese como Buenos muchachos (1990). Puede ser cierto en aspectos como el montaje de las imágenes, aunque un poco exagerado: sobre la narrativa de Scorsese siempre gravita el peso abrumador de una crueldad absoluta que no existe en la vaporosa Escándalo americano. El director David O. Russell (en una gran racha desde 2010 con Nacido para vencer) despliega su principal fortaleza, sin duda, al esbozar la naturaleza de sus personajes. Que no son solamente los de los cuatro postulados al Oscar (Bale, Adams, Lawrence y Bradley), por cierto.

Robert De Niro se manda una brevísima aparición de lujo en el papel que podría hacer durante un milenio sin aburrir al público: mafioso. El no precisamente carismático Jeremy Renner sorprende como el atractivo y populista alcalde de Nueva Jersey. El comediante Louis C.K. hace un magnífico y aguafiestas funcionario intermedio del FBI.

Todos habitan en un ecosistema en el que solo sobrevive el que miente mejor. Lo que incluye, según la filosofía vital de Irving (una interpretación realmente sublime de Christian Bale: la campechanía de un desplumador simpático), la capacidad para diagnosticar el engaño permanente con el que nos sostenemos a nosotros mismos como personas presuntamente coherentes.   



Escándalo americano
(American Hustle)

Comedia. Estados Unidos, 2013
Director: David O. Russell
Reparto: Christian Bale, Bradley Cooper, Amy Adams, Jeremy Renner, Jennifer Lawrence
2 horas y 18 minutos
Desde mañana en cines