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Brian de Palma volvió con buen humor a Venecia

La actriz canadiense Rachel McAdams | Foto: EFE

La actriz canadiense Rachel McAdams | Foto: EFE

El director presentó Passion, una disparatada obra protagonizada por Rachel McAdams y Noomi Rapace que puso punto final al festival

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Una nueva intriga rocambolesca y delirante de Brian de Palma, Passion, protagonizada por Rachel McAdams y Noomi Rapace, ha sido la encargada de cerrar la competición por el León de Oro junto con la olvidable cinta italiana Un Giorno Speciale, comedia dramática de Francesca Comencini.

Experto acróbata de la cámara, maestro de la turbación y, en la última etapa de su carrera, ligado a un disfrutable desquicie argumental, Brian de Palma regresó a la Mostra con muy buen humor y pocas pretensiones, seis años después de ganar el premio al Mejor Director por Redacted, sobre el aburrimiento de los soldados estadounidense en Irak.

"El cine de suspense me da la oportunidad de contar mis historias de una manera muy visual", indicó sobre su predilección por este género. "Esta historia se sustenta sobre dos escenas clave apoyadas por la interacción de dos actrices que dan sustrato emocional a la película", añadió el director de Carrie.

Nueva versión de la cinta francesa Crime d’amour de Alain Corneau, Passion cuenta la competición sin reglas que, tanto en el terreno emocional como en el profesional, se marcan dos atractivas mujeres (Rachel McAdams y Noomi Rapace) hasta acabar, como tiene que ser en estos casos, como el rosario de la aurora. El gran tanto a favor de Passion es que, teniendo en cuenta que sus personajes, sin excepción, están locos de atar, todo puede esperarse de ellos y el filme se convierte en un divertido carnaval, sorprendente por su tendencia impúdica al disparate y el exceso.

"Para mí, este personaje fue muy difícil porque siempre busco entenderlos y ella está mental y emocionalmente perturbada", dijo Rapace, quien no considera que las protagonistas sean lesbianas, sino que utilizan el sexo como arma para conseguir lo que quieren, un arma que se arrojan entre ellas.

A lo largo de Passion es inevitable encontrar guiños al maestro del suspense, a quien había homenajeado ampliamente en otras películas como Fascinación o Doble cuerpo.

"¿Hitchcock? No sé a quién se refiere", bromeó, de la misma manera que, cuando alguien estaba intentando encontrar coherencia factual a su hilarante trama, le gritó en falsete: "¡Es un sueñooooo!", con la consiguiente ovación del público.

Pero con su tendencia al cóctel de referencias, De Palma no renuncia a hacer de la película su patio de recreo: música orquestal en cantidades ingentes, pantalla partida para seguir la preparación de un asesinato a la derecha y un ballet a la izquierda y, por supuesto, erotismo multidireccional azuzado por toda clase de dispositivos (móviles, cámaras) dispuestos a inmortalizarlos. "Me considero un gran observador de los medios y las nuevas tecnologías.

Ya las utilicé en Redacted para construir la historia, integrándolas en mi narrativa. Y sí me considero un poco visionario, un poco profeta, teniendo en cuenta que en mi película Hola, mamá (1970) ya hablaba de un programa de telerrealidad llamado Be Black Baby", afirmó.

Y sobre la posibilidad de ganar el León de Oro con este divertimento ha reconocido que no renuncia a ello, pero el que sí considera muy factible ­"definitivamente sí", dijo­ es el Queer Lion, dedicado a películas con temática homosexual.

Mucho más lineal y con los géneros marcados sin ningún tipo de dudas es Un Giorno Speciale de la italiana Francesca Comencini, una comedia dramática que gira alrededor de una aspirante a actriz, interpretada por Giulia Valentini, y un chofer con los rasgos de Filippo Schicchitano que le lleva a una entrevista con un político.