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Brasil celebró con alegría y vistosidad la mezcla de razas

Carnaval de Brasil | Foto: EFE

Carnaval de Brasil | Foto: EFE

Las escuelas Imperatriz Leopoldinense y Beija Flor recibieron los mayores aplausos del público. Portela llenó las calles de color y tecnología

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Las referencias al continente africano fueron transversales y salpicaron a casi todas las presentaciones de la segunda y última noche de desfiles, en la que participaron seis escuelas de samba del Grupo Especial, la élite del Carnaval carioca.

El desfile más esplendoroso, rico en cada detalle y que levantó de sus asientos a los 72.500 espectadores que abarrotaron el sambódromo fue el de la escuela Beija-Flor, que estaba dedicado a Guinea Ecuatorial.

Beija Flor aprovechó a conciencia el millonario financiamiento que le brindó el gobierno del país africano y realizó un desfile grandioso, con carrozas lujosas y disfraces muy trabajados.

El tema africano también fue el motivo del desfile de Imperatriz Leopoldinense, escuela que homenajeó al líder surafricano Nelson Mandela y su lucha contra el apartheid. El premio Nobel de la Paz fue recordado por la escuela de São Clemente con una alusión a Zumbi dos Palmares, uno de los líderes de un movimiento antiesclavista del Brasil del siglo XVII.

União da Ilha, que dedicó su desfile a cuestionar la dictadura de la belleza, reivindicó el atractivo de las razas negra y amerindia, frente al canon blanco importado de Europa y que en Brasil sigue siendo el predominante en cualquier concurso de belleza.

Unidos da Tijuca, campeón de 2014, homenajeó a Suiza con su presentación. Para cerrar los desfiles, la escuela recreó al país europeo a través de alegorías a sus chocolates, navajas, autos y hasta los Alpes.

El sambódromo tuvo un momento innovador y sorprendente con la escuela de Portela, que se atrevió a introducir en su desfile dos elementos tecnológicos y voladores. Uno fue el uso de dos drones disfrazados de balones de fútbol, que revolotearon constantemente sobre una de las carrozas de la escuela que estaba dedicada al deporte rey.

Esta escuela, la segunda en el orden de la noche, se centró en conmemorar el 450 aniversario de la fundación de Río de Janeiro, que se celebra el 1° de marzo, aunque con un toque de surrealismo del pintor español Salvador Dalí, cuyo nombre se citaba en la canción de samba y al que se aludió de varias formas.

También dedicó varios disfraces a la playa, a las caipirinhas, el intenso tráfico de la segunda mayor ciudad de Brasil y, como no, el fútbol que todo lo impregna en Río.

Las fiestas del Carnaval más famoso del mundo finalizaron ayer en la madrugada. Al cierre de esta edición no se conocía el nombre de la escuela ganadora.