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Boris Izaguirre: “No soy tan espontáneo como la gente piensa”

Boris Izaguirre | Foto: AFP

Boris Izaguirre | Foto: AFP

El escritor es jurado en Yo soy el artista, programa que se estrena hoy en Telemundo Internacional y el canal E! Entertainment Television. Durante los próximos tres meses compartirá set en Miami con Lucero y Érika de la Vega, entre otros

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A Boris Izaguirre, por un buen tiempo, no se le verá por las calles de Madrid, tampoco visitando a afectos en Barcelona o cenando con su buena amiga Isabel Preysler en la capital española. Durante los próximos tres meses, el finalista del Premio Planeta 2007 por el libro Villa Diamante se instalará en Miami para asumir el rol de jurado en el reality show Yo soy el artista, que la cadena Telemundo y el canal E! Entertainment Television estrenan esta noche.

Lo confiesa sin reparos: está deslumbrado con la vida estadounidense, esa que ha visto tantas veces en el cine y que ha comenzado a descubrir. Desde el apartamento que le han asignado en Miami Beach, donde por estos días lo acompaña su esposo  Rubén Nogueira, contesta el teléfono luego de haber almorzado una rica hamburguesa que ha preparado su pareja. Adaptarse, que no le ha sido difícil, implica cambiar hábitos alimenticios. “A mí y a Rubén nos parece que tres meses serán una eternidad, pero mi parte venezolana sabe que será una temporada de muy buena fiesta. Mi carrera profesional es absolutamente española, pero está clarísimo que mi personalidad es caraqueña. Nadie sabe cómo referirse a mí; pero, en definitiva, soy un caraqueño que ha tenido mucha suerte”, dice.

Yo soy el artista es una competencia de talento en la que un jurado compuesto por Luis Fonsi, Olga Tañón, Mario Quintero Lara, Stephanie Himonidis “la Chiquibaby” y Boris Izaguirre buscará a una persona que demuestre habilidades para cantar, bailar, actuar y cautivar al público. Será conducido por Lucero y Érika de la Vega se encargará de mostrar todo lo que ocurra tras cámaras durante los 13 episodios que integran la primera temporada.

“Estoy encantado de estar aquí. Siento que todos estos años en España me han dado la preparación necesaria para encarar este proyecto, sobre todo la paciencia, que llega con la madurez y que me permitirá afrontar esta experiencia como se debe”, expresa Izaguirre. 

—¿En qué momento de su vida llega Yo soy el artista?

—El mejor momento, sin duda, va a ser a partir de esta experiencia, porque me ha dado de nuevo esperanza y al mismo tiempo interés por la televisión. Después de tantos años haciendo televisión a la española, me había acostumbrado mucho a esa manera de trabajar. Ahora me siento descubriendo otras cosas, como yendo a la universidad para hacer un posgrado. Es un gran compromiso profesional. Ha sido el mejor regalo de cumpleaños que me pudo llegar.

—¿Qué tiene Miami que no tenga Madrid?

—Indiscutiblemente, el mar. Hay más horizonte, más espacio, otras propuestas. Y en medio de todo esto corroboro que la televisión española ejerció mucha influencia sobre la latinoamericana, más de lo que ambas están dispuestas a reconocer. Muchos de los formatos exitosos de esta región vienen de España. Y yo he hecho mi carrera en ese proceso, vengo con un bagaje interesante. Me entusiasma mucho que mi experiencia en este momento forme parte del cambio que se está dando en la televisión latina. La combinación es única y por eso tomé la decisión de trasladarme para aportar y aprender, sobre todo.

A Yo soy el artista llegó luego de participar en un casting. Revela que no ha hecho muchos en su carrera, pero para este se preparó muy bien: cómo lucir, qué decir, qué mostrar. “La gente de Telemundo sabía de mi trabajo en España. Me habían visto las veces que vine a Miami a participar en programas, pero no era el momento adecuado de incluirme en ningún show”.

—¿Y por qué ahora sí?

El panorama ha cambiado, el televidente latino también. Se ha vuelto mucho más exigente y yo pudiera gustar mucho más en este momento. 

Desde el momento en que le dieron el sí como jurado Boris Izaguirre dice que se siente como Penélope Cruz cuando llegó a Hollywood. “Es una industria muy grande que no deja de sorprenderte”. Así, al hijo de Belén Lobo y Rodolfo Izaguirre, educado también por José Ignacio Cabrujas e Isaac Chocrón, lo encandila el protocolo de estrella con el que lo han tratado desde que firmó contrato con Telemundo. “Desde el automóvil que te viene a buscar, el tráiler que te asignan, las grabaciones en los estudios Universal… Es impresionante todo esto”, reconoce emocionado.

Eso sí, a sus amigos en España, a su esposo cuando no lo acompaña en Miami, les deja saber que su tráiler –que les muestra por Facetime cada vez que puede– es mucho más modesto que el de Lucero o Luis Fonsi, por ejemplo. “Ellos son más estrellas que yo, pero están encantados conmigo”, dice y se ríe.

—¿Por qué tan deslumbrado alguien que es también estrella en España?

—Por una cuestión de industria, de manera de trabajar, de organización y disciplina. Me siento pequeñísimo, mínimo. Me ha tocado ver la metodología de trabajo de mis compañeros y es superexigente. Lucero es una gran profesional. Todo lo pregunta, lo analiza, lo ensaya y por eso el resultado es impecable.  Me ha fascinado cómo se mueve, cómo se ve, las frases que dice. Es una gran figura a la que comparo con Raffaella Carrá, con quien trabajé en varias oportunidades. Me siento un novato al lado de mis compañeros. Además, el tema de los horarios es muy estricto. Cuando es a las 5:00 pm, es a las 5:00 pm. Y nosotros tan acostumbrados a horas flexibles. 

—¿Y cómo se ve al lado de los otros?

—Mario Quintero es un músico muy importante en Estados Unidos, exponente de la música norteña. Serio y perfeccionista. Olga Tañón es pura música y Luis Fonsi es un músico académico, compositor; son dos personas muy importantes en esta industria. En cuanto a mí, hay un nivel de exigencia y también de fascinación. La combinación de venezolano con éxito en España llama la atención. Porque no siempre España es tan simpática con los latinoamericanos como lo ha sido conmigo. Ellos están fascinados conmigo, abro la boca y ya están riéndose. Se puede hacer televisión con mucho sentido del humor, con tendencia a la improvisación, que es lo que yo puedo aportarle al show. He sentido que hay mucha, pero mucha camaradería para integrarme a este mercado, que tiene sus peculiaridades. Pero se han empeñado en prepararme. Se sienten como mis padrinos y eso lo agradezco enormemente. 

—¿A su juicio, qué condiciones debe reunir aquel que sea el artista?

—Antes de empezar el programa pensaba de una manera, hoy pienso de otra. Antes de que los participantes lleguen al jurado pasan por un panel de influencers, personas importantes dentro del negocio, que también ven sus cualidades. Entonces, los concursantes deben convencer tanto al jurado como a los influencers. Y es una tarea. No es suficiente ser guapo, resultar demasiado extrovertido, tampoco ser un gran embaucador ni tener el chorro de voz. Son muchas cosas que se exigen. Lo que busco es que esa persona sea convincente, que me demuestre por qué merece estar en el show.

—¿Si tuviera la oportunidad de crear un artista cómo sería?

—Me encantaría que tuviera varios géneros: musicales, sexuales, sociales. Me gustaría que hiciera de todo. Una persona que tenga la suficiente ambigüedad, hechizo, fascinación y capacidad de seducción. Un verdadero artista, en cualquier disciplina, tiene que seducirte.

—¿Y cuáles son los artistas que lo han seducido últimamente?

—A mí me han seducido mucho Madonna y Beyoncé. También Nureyev y otro tipo de personas que son grandes escritores y artistas de la vida. Hace poco vi a Yordano y me di cuenta de que su música es la banda sonora de una generación, sus canciones siguen vivas. Funcionan como hace 30 años y eso es fascinante. Es un artista.

Boris Izaguirre valora, incluso, el trabajo de aquellos que solo han logrado un éxito en su carrera. “Acá se habla mucho de los artistas de un solo éxito. Para mí, si consigues eso en el mundo de la música, que es tan grande, ya mereces respeto. Son artistas efímeros que merecen consideración”.

—¿Quién por ejemplo?

—Henry Stephen. Tuvo un único éxito que seguimos escuchando, cantando y bailando: “Limón, limonero”. Entonces, merece respeto.

—¿Será comedido en sus comentarios o dirá lo primero que le venga a la mente?

—Hace mucho tiempo que no hago eso. Pienso mucho antes de hablar porque mi manera de decir las cosas tiene mucha atracción sobre la gente. Aunque parezca, yo no soy tan espontáneo como la gente piensa. Puede ser que tenga el don de decir algo que pueda generar más conversación, pero no creo en los discursos espontáneos porque son cortos. Eso es una arbitrariedad. Hay que provocar debate.

—¿Cómo imagina un show de televisión propio?

—En este momento no me lo imagino porque estoy muy interesado en que Yo soy el artista salga bien. Que mi rol como juez sea perfecto. Lo más importante es pensar en ello. Aventurarme a pensar en otras cosas no tiene mucho sentido para mí.

 

Más cerca de Caracas

Hace un mes Boris Izaguirre pasó 48 horas en Caracas. Vino para el cumpleaños de su madre, que quiso reunir a toda la familia. Dice que no salió mucho, prefirió estar en casa compartiendo con su gente. Por los problemas con los pasajes su vuelo no pudo ser hasta Maiquetía sino Barcelona, de donde se trasladó a Caracas. “Cada vez encuentro la situación más complicada”, dice.

Miami, que ha sido por mucho tiempo una prolongación de Caracas y otras ciudades de Latinoamérica, le permite a Izaguirre estar más cerca de su país. No solo geográficamente. También gastronómicamente. “Aquí hay muchas luncherías. En cualquier parte te comes un cachito de jamón, lo que para mí era impensable en Madrid. Hay un periódico de venezolanos, el país está presente siempre en las conversaciones”.


Yo soy el artista

Telemundo Internacional

Hora: 8:00 pm

E! Entertainment Television

Hora: 10:00 pm