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Bollywood se occidentaliza

Bollywood | Archivo

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Los mafiosos, la ropa reveladora y los bailes de géneros como el hip hop se han ido apropiando del cine más productivo del mundo

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Luego de más de 900 semanas ininterrumpidas en cartelera, un típico melodrama indio estrenado en 1995, Dilwale Dulhania Le Jayenge (algo similar a “El valiente de corazón se quedará con la novia”), se exhibe todavía hoy en un cine de Mumbai, la ciudad antes conocida como Bombay y centro de la industria fílmica que produce más películas en el planeta.

El récord de longevidad en salas de Bollywood (el sobrenombre derivado de Bombay que se aplica genéricamente a todo el cine de la India) no es gratuito. La cinta protagonizada por el actor estrella Shahrukh Khan y la no menos famosa actriz conocida simplemente como Kajol fue una de las primeras de ese país que se rodó en parte en escenarios internacionales, como Suiza, algo hoy habitual. Un hecho que cumple dos funciones. Para el ojo del público más humilde es la oportunidad de asomarse a algo que parece extraído de otro planeta. Por otra parte, se complacen los gustos de la clase media emergente: viajar a Suiza se puso de moda gracias al filme.

Otra audiencia a la que cada vez se toma más en cuenta son los aproximadamente 25 millones de indios que viven fuera del país. Bollywood, cuyo nacimiento se fija hace 100 años con el estreno de una película muda en 1913, Raja Harishchandra, no tiene la misma influencia global de Hollywood. Por ejemplo, no se exhiben superproducciones de la India en Venezuela. Sin embargo, con un promedio de 1.000 cintas anuales, triplica la cosecha de Estados Unidos y copa un mercado que no sólo abarca los 1,2 millardos de habitantes de la democracia más grande del mundo, sino el sureste de Asia, Oriente Medio y África.


Plato con todo. Masala es una palabra india que se refiere a la mezcla de especias: algo así como un plato en el que se junten todos los ingredientes de la tienda de Condimentos para el amor (2005), filme protagonizado por la ex reina de belleza Aishwarya Rai. Masala también se aplica a la manera de hacer películas: en Bollywood no existe la segmentación de mercados. Un filme es un acontecimiento social concebido para que asistan todas las clases sociales, toda la familia y para que los muchachos jóvenes de ambos sexos se conozcan. Por eso la piratería ha tenido un efecto relativamente bajo en la India. Un buen espectáculo cinematográfico debe durar por lo menos 3 horas y contener música, baile, romance, comedia, drama, acción, suspenso, paisajes y caras famosas.

Las canciones se estrenan antes que las películas para que el público esté familiarizado con ellas y su popularidad es crucial en la taquilla de un filme. Los espectadores están dispuestos a ir una y otra vez a ver una misma cinta para cantar los temas musicales e incluso recitar diálogos memorizados.


Peaje de identidad. Desde un punto de vista moral, los argumentos y los desenlaces de las películas son muy conservadores, pero el cine de la India no está libre de las presiones de la globalización. El de hoy es un Bollywood cada vez más occidental: el peaje de identidad que paga una industria en expansión.

La ropa de las actrices es cada vez más reveladora, ya no se exhibe solamente el ombligo que deja ver el sari. Los modismos en inglés se insertan en los diálogos en idioma hindi. Las coreografías ahora son de pop, rock, música electrónica flamenco, hip hop o hasta reguetón. Las historias han ido dejando atrás poco a poco las tradiciones culturales y religiosas de la India para asomarse al mundo de los pandilleros y los carteles criminales, la ciencia ficción, los superhéroes y la vida urbana de la clase profesional, esa que empuja a la que, según firmas como Goldman Sachs, será la tercera economía planetaria en 2050.

Pero mientras haya bailes en las secuencias más inesperadas (incluso en plena balacera) y un intermedio en plena función para comer, permanecerá el olor a masala


Los superhéroes también hacen coreografías

Para los críticos de cine, Madre India (1957) o Lagaan (2001), épica deportiva postulada al Oscar como Mejor Cinta Extranjera. Para los aprendices de danza al estilo Bollywood, Devdas (2002). En la lista de las más taquilleras de la historia de la India, sin embargo, imperan los gustos contemporáneos, con cintas como Tres idiotas (2009), una comedia sobre ingenieros e inventores populares; las sagas de gángsters Don (2011), Dhoom (2006) y Singh Is Kinng (2008) y el filme más costoso de Bollywood, con un presupuesto de 27 millones de dólares: Ra.One (2011), la historia de un superhéroe emergido de un videojuego en cuya banda sonora participó A. R. Rahman.


El espíritu de todo el pueblo

Ir al cine en una sala en Delhi o de Mumbai es todo un acontecimiento familiar. No resulta extraño que clanes completos, desde la abuela hasta los nietos, tíos o primos, decidan ver algún filme de estreno, sobre todo si en el elenco están estrellas como las actrices Aishwarya Rai, Kajol o Katrina Kai o los actores Shahrukh Khan, Hrithik Roshan, Aamir Khan o Abhishek Bachchan.

Vale mencionar que el matrimonio de Rai y Bachchan en 2007 es considerado el acto más reseñado del mundo social de Bollywood. Ella es ejemplo de que, en ese país, participar en un concurso de belleza permite muy sutilmente el salto al cine. La Miss Mundo 1994 es la única celebridad femenina del planeta que ha sido imagen tanto de Pepsi como de Coca Cola.

Al igual que en Occidente, en las salas no faltan los refrescos ni las cotufas pero también son populares las samosas, unas empanadas de harina de trigo propias de la gastronomía de la India, con un relleno de puré de papas y vegetales bastante picante. El detalle adicional está en que los grupos familiares (como si fuera un día de picnic) llevan envases con la comida que degustarán.

Antes de que se inicie la proyección, que en promedio dura tres horas y media, aparece una diapositiva que indica la clasificación que se le asignó a la película y luego sigue otra con la imagen de la bandera de la India. La gente se levanta de sus asientos, hay silencio y por las cornetas se escuchan las notas de “El espíritu de todo el pueblo”, el Himno Nacional de ese país.

A lo largo de la proyección, es casi mandato que exista algún baile en el que participan los actores y que distingue al cine de Bollywood. No dura más de dos minutos, tiempo que algunos asistentes aprovechan para ir al baño o atender una llamada en sus teléfonos móviles.

Después de casi 2 horas de proyección hay un intermedio de 20 minutos y es el momento de la comida familiar, en los propios asientos de la sala o en el foyer del lugar. Cuando avisan que se reanudará la exhibición, los comensales, en especial las mujeres, se encargan de recoger rápidamente todos los enseres y papeles donde guardaban los alimentos.

Al finalizar la película, hay aplausos. La banda sonora, seguramente, sonará en la radio y estará a la venta en las discotiendas.