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Escena de la película <i>Lo Imposible</i>

Escena de la película Lo Imposible

Al colocar al espectador dentro del tsunami de 2004, Lo imposible hace honor a su título y a la esencia misma del séptimo arte

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David Suárez, guionista y crítico de cine puertocruzano fallecido en 1995, reconoció que los dinosaurios de Parque jurásico le habían hecho llorar: representaban la esencia del séptimo arte, la magia de conferir vida y hacer casi palpable lo que sólo existía en la imaginación, algo que trascendía a los valores artísticos de un espectáculo taquillero de Steven Spielberg. A Juan Antonio Bayona, un joven cineasta catalán que admira mucho a Spielberg, hay que reconocerle por encima de cualquier otra cosa ese mérito: el mismo título de su segundo largometraje recuerda que consiguió algo imposible, incluso en una época de efectos digitales en la que ya casi ninguna imagen asombra. Hacer sentir que se está dentro de la cachetada de un tsunami.

Película raramente navideña (es inclemente en su crudeza con el ojo indefenso, pero rememora un acontecimiento ocurrido el 26 de diciembre de hace 8 años y, al fin y al cabo, celebra a la familia), Lo imposible marea con sus números, algunos ya bien difundidos.

Aún hablado en inglés y con protagonistas extranjeros, es el filme español más taquillero de la historia (40 millones de euros) y el tercero más costoso hecho en ese país (30 millones de euros) detrás de Ágora y Planeta 51. Un equipo de 500 especialistas contribuyó para la filmación en Alicante en 2010, en uno de los 2 estudios acuáticos más grandes del mundo junto con el que alojó a Titanic en Baja California. Se emplearon 12 millones de litros de agua sucia movilizados por 36 bombas capaces de impulsar casi 1 millón de litros por segundo. Paradójicamente, la Ciudad de la Luz (una especie de Villa del Cine de Alicante) hoy está quebrada y Bayona afirma que, con la crisis que afecta a España, hubiera sido imposible rodar el largometraje en 2012.

Protagonizada por Naomi Watts (merecidamente postulada a los Globos de Oro y no sería extraño que al Oscar) y Ewan McGregor, para Lo imposible vale el clásico latiguillo de “inspirada en acontecimientos reales”: los de María y Lucas Belón y sus tres hijos, una familia española de vacaciones en el paradisíaco hotel Orquídea de Khao Lak de Tailandia en la Navidad de 2004, adonde llegaron con dos horas de letal atraso las olas del tsunami con epicentro en las costas occidentales de Indonesia. El brazo fuerte del océano se deposita de lleno sobre los cinco cuerpos en traje de baño unidos por la sangre y desperdigados por el lodo. Terribles decisiones les aguardan: ¿cuidar lo poco seguro o salir a la búsqueda de lo que podría yacer ya descompuesto? Para Bayona, el tema central de Lo imposible, al igual que el de muchos filmes de Spielberg, es el paso a la madurez entre la tragedia.

A Lo imposible se le puede cuestionar que se quede en la anécdota. Que su desenlace deje bien clara la diferencia entre el primer mundo de donde vienen los protagonistas y el horror de los muchos más abandonados a su suerte, los anónimos que no tenían pasaporte de turista. Pero todo eso puede quedar barrido bajo el brutal milagro de su ilusión. Cine en estado puro.

 

FICHA

Lo imposible

Drama. España, 2012

Director: Juan Antonio Bayona

Desde mañana en cines