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Billo Frómeta encontró en Venezuela su mejor escape

Hoy se cumple un siglo del nacimiento del compositor / Jaime Albanez

Hoy se cumple un siglo del nacimiento del compositor / Jaime Albanez

El artista es responsable de canciones que forman parte del ideario del país, piezas que registraron los cambios y costumbres de la Venezuela del siglo XX

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A Luis María Frómeta Pereira parecía que no se le escapaba ninguna vivencia. Incluso, cuando estuvo preso por una acusación de bigamia en 1957, aseguró que la guaracha “Ya salió Julián Pacheco” resumía los 100 días que había pasado en la Cárcel Modelo de Caracas.

Las nuevas generaciones, las que transcurrieron de la miniteca a la lista de reproducción del iPod, no conocieron la época dorada de los bailes con orquesta en vivo, pero la referencia está ahí, en cada reunión familiar donde aún suenan las canciones de la agrupación que lideró Frómeta hasta 1988, cuando falleció un día antes del concierto en el Teresa Carreño donde dirigiría a la Orquesta Sinfónica de Venezuela el 28 de abril.

Hoy se cumplen 100 años de su nacimiento en República Dominicana, donde formó una agrupación que le sirvió como excusa para salir del país y dejar la carrera de Medicina. Su padre se empeñaba en querer llamarlo doctor. Era la época del dictador Rafael Leónidas Trujillo, tiempos hostiles, incluso para los músicos, a quienes consideraban parte de un oficio inferior, según contó el compositor en una entrevista a El Nacional en 1987 a la periodista Natasha Salazar.

En 1937 llegó a Venezuela y la Santo Domingo Jazz Band fue contratada para varios toques en el Roof Garden del Hotel Madrid, frente a la Plaza Bolívar de Caracas. La primera canción que interpretaron en el local, y en el país, fue el merengue dominicano “Caña brava”. Poco tiempo después el conjunto cambió su nombre a Billo’s Happy Boys para luego, en 1940 formar la Billo’s Caracas Boys.

Poco a poco se convirtió en el compositor de canciones que registraron la cotidianidad de una Venezuela que empezaba a vivir la renta petrolera.

El cineasta Fernando Venturini, director del documental A gozar con Billo (2003) asegura que las piezas del artista reflejaron la transición a la democracia y el desarrollo de la ciudad. Cita como ejemplos “Cuando terminen la autopista” y “La vaca vieja”. “Se empezaba a sentir la abundancia del petróleo. El siglo XX llegó tarde a Venezuela y él lo registró. Me encontré con una persona con muy pocos defectos. Quizá el único era su debilidad por las mujeres”, relata el realizador sobre el arreglista que llegó a tener 14 hijos.

Memo Morales, que cantó en la Billo’s Caracas Boys, recuerda aún con agradecimiento un hecho importante. “No le gustaba que sus músicos tuvieran problemas económicos. En los sesenta mi mamá no había podido terminar de pagar el apartamento y él le dio el dinero. Dijo que era un regalo”, detalla.

Ely Méndez, que también compartió escenario con Frómeta, cuenta que una vez en el Club Táchira los hicieron parar de un restaurante. No querían que los músicos se sentaran en el lugar. “Estábamos Cheo García, Memo y yo. Le contamos al maestro. Se molestó, agarró sus peroles y nos fuimos”.

El compositor también tenía sus reservas con los nuevos ritmos. En 1975 en entrevista con Manolo Olalquiaga en El Universal calificó como “estruendo infernal” lo que hacían los Beatles y los Rolling Stones. Al mismo reportero, dos años después le habló sobre la salsa. Lamentó reconocer que vendía mucho, pero que no había comparación entre canciones como “Son de la loma” y “Mentira”, tema del disco De ti depende de Héctor Lavoe, que tildó de horrible. “Descenderá un poco y quedamos Los Melódicos y yo”, indicó.

El veto. Magdalena Frómeta, hija del artista, reafirma las calificaciones que destacan el legado de su padre. Sin embargo, reconoce que hubo mezquindades. “La asociación de músicos que presidía Aldemaro Romero lo vetó por un problema sindical. Además llegaron a calificarlo de perezjimenista. Él le tocaba a todo el mundo, no pertenecía a ningún partido. Se presentaba en el Country Club y en las plazas con el mismo entusiasmo”.

Se refiere al veto impuesto en 1958 por la Asociación de Músicos del Distrito Federal y Estado Miranda por contratar a un saxofonista dominicano que no se inscribió en el sindicato. Durante casi dos años no pudo presentarse y se residenció en Cuba.

Fernando Venturini también se refiere al hecho. “En ese momento cuando se involucra en la formación de Los Melódicos por petición de Renato Capriles. Los primero arreglos son de él. La rivalidad entre ambos fue más un mito, igual que con Luis Alfonzo Larrain”, acota.


Celebraciones con diferencias

El centenario de Billo Frómeta no tiene una sola celebración por diferencias familiares.

Magdalena Frómeta organizó Las canciones de Billo, escrita por Federico Pacanins, que se llevó a cabo el viernes y sábado en el Teatro Teresa Carreño con Memo Morales y Estelita del Llano. Se repetirá en el Trasnocho Cultural los días 26 de noviembre, 3 y 10 de diciembre. 

“No tiene nada que ver con ninguna agrupación, mi homenaje es a la persona. ¿Además, cuál orquesta? Hay varias. Es un cuento triste”, asegura. 

La otra celebración comenzó ayer en el Aula Magna de la UCV y culmina hoy con un show a las 11:00 am y otro a las 4:00 pm. Se titula Billo's Sinfónico y participan la Orquesta Billo's Caracas Boys, la Orquesta Sinfónica de Venezuela y el Orfeón Universitario. Uno de los organizadores es Adrián Frómeta, nieto. “Cada familiar busca su forma de rendirle tributo. No tenemos tanto contacto, realmente. La que represento es la que tiene el nombre original. Las otras son Voces de Billo y Billo’s Internacional. La sucesión pertenece a todos los hijos”, afirma. 

Pasado mañana a las 5:30 pm Andy Durán y su Big Band hará lo propio en la plaza Bolívar de Chacao.