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Bella empoderada

Kristen Stewart es mucho más proactiva y el humor roza con la parodia en la despedida con la que anochece (¿o amanece?) la saga Crespúsculo

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La segunda parte del Amanecer con el que llega el ocaso de la saga Crepúsculo (usted entiende), cuatro noviembres después de la primera de cinco películas, finalmente no se verá en 3D, como se especuló en 2011 cuando se asomó la mitad inicial de la alborada. Pero hay otras formas de tridimensionalidad, no sólo el truco óptico, para capturar la amanecida de la protagonista Bella Swan en una nueva vida vampira vista con lentes de contacto rojos. Todo apunta a que este anochecer, desde hoy en las salas venezolanas, merece ser visto al menos como curiosidad incluso por los que no han seguido, e incluso detestado, todo este tránsito orbital de suspiros adolescentes que en el medio tuvo una Luna nueva (2009) y un Eclipse (2010).

La escritora estadounidense Stephenie Meyer, no precisamente una Toni Morrison, publicó en 2005 la novela original que pobló de ocultismo rosa los estantes de las librerías y favoreció la aparición posterior de productos más ácidos (no necesariamente del mismo tema) como la serie de TV True Blood y los libros Los juegos del hambre o 50 sombras de Grey. En la literatura juvenil de Meyer se ha basado una saga cinematográfica más bien discreta hasta en los efectos especiales, que ocupa el puesto 12 de las franquicias cinematográficas (formadas por al menos 4 películas) más taquilleras de la historia del cine mundial, pero lejos del impacto cultural de Harry Potter o la aceptación de la crítica de El Señor de los Anillos. La Crepúsculo de 2008 (de la realizadora Catherine Hardwicke) y Eclipse (de David Slade) han sido las más favorecidas en las votaciones de los críticos de cine, y Amanecer, parte 1 de Bill Condon, la más destruida.

Con Amanecer, parte 2, Condon parece haberse soltado los amarres de la literatura de Meyer hasta hacer recordar un poco más al director de Dioses y monstruos, el musical Chicago o Kinsey. Serenado el escándalo de julio de su infidelidad en la vida real hacia su vampiro de la ficción (¿estrategia publicitaria casi equidistante de los dos Amanecer?), Kristen Stewart regresa como una Bella Swan infinitamente más sexy, enérgica y poderosa, luego de recibir una extremaunción de colmillada hace un año para evitar que muriera en el acto del apocalíptico parto de su precoz hija Renesmee (ahora una bebé algo macabra que gesticula como adulta). Se podría decir que Amanecer, parte 2, con un doble clímax de sexo y guerra mundial vampira, es la película menos dirigida a “niñitas” de toda la saga. Su humor roza por momentos la autoparodia y contiene varios giros que desconcertarán a la base de lectores de Meyer, incluida una escena por la que hay que esperar después de los créditos finales. Y el acanelado lobo, Taylor Lautner, se vuelve a quitar la camisa.

Crepúsculo, la saga: Amanecer, parte 2
(The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part 2)
Fantasía. Estados Unidos, 2012
Director: Bill Condon
Desde mañana en cines