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Barquisimeto vibró entre jazz tradicional y fusión latina

Aquiles Báez / William Dumont

Aquiles Báez / William Dumont

La fiesta de sonidos finalizó el domingo con una presentación del guitarrista Aquiles Báez

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Finalizó la séptima edición del Festival de Jazz de Barquisimeto. La celebración, que comenzó el domingo 2 de septiembre en la sala Juan Carmona del diario El Impulso con el ensamble Simón Bolívar que dirige Andrés Briceño, llegó a su fin una semana después en la plaza central del Sambil con una presentación del guitarrista Aquiles Báez y un grupo de invitados, entre ellos el saxofonista colombiano Antonio Arnedo y el brasileño ejecutante del cavaquinho Pedro Ramos.

El cierre bien pudo ser el último acorde del virtuoso pianista dominicano Michel Camilo, pero el festival todavía tenía mucho más que ofrecer.

Y faltaba un par de rostros por sumar a un portarretratos dorado en el que ya figuran Mike Stern, Stanley Jordan, Dave Samuels, la agrupación Yellow Jackets y también el trío de Jeff Berlin, Scott Henderson y Dennis Chambers, que actuó en tierra larense en 2011.

Arnedo, con la actitud de un maestro de las artes marciales, brilló en la gala del sábado, un día después de la presentación de Camilo y el italiano Francesco Cafiso. Acompañado por el guitarrista Santiago Sandoval, el baterista Urián Sarmiento Obando y el bajista Julián Gómez, interpretó piezas de discos como Colombia (2005).

El Teatro Juares recibió al profesor de la Universidad Javeriana para visualizar paisajes y entrar en contacto con situaciones de la provincia colombiana, relatados a través del jazz y la música de raíz tradicional. Por ejemplo, la canción "Clarinete solo" narra la historia de un clarinetista que enloqueció cuando perdió trágicamente a sus compañeros de banda, a tal punto que asistía a las fiestas y se presentaba, pero sus líneas melódicas no cobrarían sentido sino como parte de un ensamble. Por eso, intencionalmente, el saxofonista entra y sale de onda y pasa de un episodio coherente y divertido a uno disparatado y demencial.

Arnedo, un estudiante de Geología que tomó la senda artística a los 19 años de edad, fue una sorpresa para muchos.

Su obra trasciende el pentagrama y los códigos a través de los cuales suele manifestarse un músico. Para crear un contexto y facilitar la comprensión al público introducía cada pieza.

Las canciones, que eran crónicas sonoras, llegaban antecedidas de un prólogo, como si se tratara de una publicación literaria. Luego generaba melodías profundas con su saxo y también con gaitas e instrumentos primitivos de viento.

Leyenda en occidente. Eddie Gómez, contrabajista puertorriqueño ­criado en Harlem, Nueva York­ que ha tocado con estrellas del jazz como Bill Evans, Dizzy Gillespie, Miles Davis y Chick Corea, ofreció un denso pero ovacionado concierto acompañado por el pianista Stefan Karlsson y el baterista Billy Drummond.

Del cartel de la séptima edición del festival, su presentación fue la más conectada con las formas tradicionales del género.

No fue casualidad que en el Teatro Juares coincidieran varios de los mejores contrabajistas ­y bajistas­ del país. Roberto Koch, Gonzalo Teppa y David "el Zancudo" Peña, conocido por su trabajo con el ensamble Gurrufío, se fotografiaron con el artista, fundador del grupo de fusión Steps Ahead.

En el show también estaban presentes músicos como Gustavo Carucí y Oscar Fanega, todos fascinados por lo que emergía de la tarima.

Este año no hubo brillantes jammings, pero sí shows nocturnos en el restaurante Tiuna, como el de Hana Kobayashi.

Sin embargo, la programación del sábado se vio afectada porque al pianista cubano-holandés Ramón Valle no le fue permitida la entrada al país. La Fundación Festival de Jazz de Barquisimeto reaccionó y envió un comunicado en el que asegura que el artista tenía la documentación en regla y exige al Saime que explique lo ocurrido.