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Barbie se cansó de ser perfecta

Mattel anunció el cambio de su figura mimada | Foto Cortesía

Mattel anunció el cambio de su figura mimada | Foto Cortesía

Especialistas consideran que la estrategia responde a un interés por recuperar el mercado, más allá de una preocupación sociológica. La muñeca ha vendido un ideal de belleza en todas las culturas. Pero la crianza familiar es fundamental para que los niños no se ciñan a los prototipos

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Lo primero que veía Tatiana al despertarse era una cabellera rubia y dos ojos azules. Compartía la almohada con una Barbie que le dio los buenos días durante siete años. Todas esas noches la muñeca también dormía en otras habitaciones del mundo. Actualmente, un ejército de más de 1 millardo de catiras ha conquistado territorios en 150 países.

Se venden 2 cada segundo, pero Tatiana consideraba que la de ella era única, porque escuchaba sus secretos sin juzgarla, con esa perfecta y blanca sonrisa por la que consumidores han pagado desde 3 hasta más de 300.000 dólares. Para algunas niñas es solo un juguete, para otras un modelo, una amiga que en la vida real mediría 1,75 metros de altura. Las dimensiones de su cuerpo serían 99 cm de busto, 46 cm de cintura y 84 cm de cadera. La báscula marcaría unos escasos 50 kilos de peso y su índice de masa corporal sería de 16,24 (cuando el estándar está entre 18,5 y 24,99). Con esas medidas Barbie sería diagnosticada de anoréxica.

Las ventas de la muñeca cayeron 20% entre 2012 y 2014. La rubia estaba muy flaca para dar la batalla a heroínas como Elsa de Frozen, que desde 2013 acentuó un cambio en las princesas, pues empezaron a ser concebidas como mujeres independientes, un patrón que caló en el gusto de madres e hijas.

Mattel debía hacer algo para evitar que la niña de sus ojos cayera moribunda.

La empresa reunió a las niñas y sus representantes en un focus group para preguntarles qué le cambiarían a Barbie, informó la revista Time. Las madres pidieron un cuerpo más realista, menos maquillaje, ropa más modesta y mayor movilidad en sus articulaciones.

Mattel preparó la fórmula de salvación. Le inyectaron una dosis de diversidad a Barbie con el lanzamiento de la línea Fashionistas. La ícono de la moda ahora llegará con 7 tonos de piel, 4 tipos de cuerpo (original, curvy, tall y petite), 22 colores de ojos y 24 estilos de cabello.

¿Estrategia de marketing o inclusión? Controversia ha generado la muñeca desde que en 1959 invadió estanterías y hogares. Sus rasgos físicos hicieron que sectores de la sociedad cuestionaran el ideal de belleza que viene empacado con ella.

90% de las niñas estadounidenses de entre 3 y 10 años de edad tiene una Barbie. “2% desarrolla anorexia en algún momento de su vida, 15% bulimia y 70% se ve gorda. En 1961, la Barbie Canguro venía con un libro titulado Cómo perder peso que incluía el siguiente consejo: ‘No comas’ y una báscula rosa que marcaba 50 kilos”, reseña el neurobiólogo José Ramón Alonso en su libro La nariz de Charles Darwin.

La escritora Gisela Kozak tuvo una Barbie en su infancia, pero no la culpa de nada. Considera que las exigencias físicas sobre las mujeres las plantea la familia. “El entorno más inmediato. La única posibilidad de que la muñeca llegue a causar inconformidad en la niña tiene que ver con su estructura psíquica y la crianza”, afirma la autora.

La socióloga Maryclen Stelling no cree que el cambio tenga que ver con una preocupación sociológica de Mattel, sino con “un intento de recuperar el mercado ante un mundo que defiende la diversidad”. Asegura que la Barbie exportó al mundo un ideal de belleza que obedece a la cultura anglosajona: “Rubia, atlética, de ojos azules, con profesiones que nada tienen que ver con otras culturas, como la esquiadora o la astronauta”.

Stelling agrega que otros muñecos como Nenuco, Bebé Querido y Ciciobello venden valores similares, pues se reducen a características caucásicas.

Hubo intentos de Mattel por insertar muñecas negras en el mercado: Francie (1967), Christie (1968) y la Barbie Negra (1980), todas con rasgos afinados. Pero el malestar de algunos sectores no se limitaba a la raza, sino al estereotipo de tonta linda que vendía. En 1992 empezó a decir frases pregrabadas como “la clase de matemáticas es difícil”.

Para el psicólogo infantil Pedro Bastidas ese proceso de transculturización puede tener una cuota de influencia en la construcción de la personalidad de los niños. “El juguete representa la posibilidad de recrear un rol. La niña crea una conexión con la muñeca como si fuese otro humano. Es su amiga. Si ningún adulto la guía, podría pensar que lo que no se parezca a la Barbie no es deseable o bello”.

Tuvieron que pasar 57 años para que Mattel rompiera el molde de su figura mimada. Pero a las jugueterías de Venezuela no llegarán los nuevos modelos. La compañía cerró operaciones comerciales en el país en mayo de 2012 por falta de divisas. Se consiguen Barbies de segunda mano en portales como Mercado Libre desde 4.500 bolívares.