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Ballet aéreo de dos amantes elusivos

Cirque du Soleil: mundos lejanos | EFE

Cirque du Soleil: mundos lejanos | EFE

Aunque jamás sustituirá un show en vivo del Cirque du Soleil, como el que se observará en el Poliedro, una película en 3D aproxima el arte de los aliados del sol

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Mafalda decía que hay países que son como una hepatitis para el planeta. Canadá podría equivaler a un analgésico: cuando exporta su cultura, suele hacerlo a través de un entretenimiento gentil, que no invade ni lanza bombas. Cirque du Soleil: mundos lejanos, una película de fantasía ensamblada con escenas de siete de los espectáculos de la compañía circense que sirve de embajadora a la nación de la hoja de arce, tiene un comienzo muy elemental, incluso simplón. Pero la propuesta, sin más efectos especiales que los trazados por los cuerpos elásticos de artistas sin gravedad, envuelve a medida que avanza y consigue el milagro de abolir el tiempo y la lógica.

Mundos lejanos (que no es un documental, sino una especie de “sueño filmado”) sirve de adelanto, pero jamás de sustituto, para lo que se observará desde el viernes 25 en el Poliedro con Dralion, el primer montaje del Cirque du Soleil que se presenta en Caracas. La película en 3D muestra las posibilidades, pero también las limitaciones, del espectáculo cinematográfico. Permite apreciar acercamientos, detalles y exposiciones lentas del arte de quienes desafían el miedo a caer, así como comprimir en 90 minutos la vastedad multicultural e imaginativa de 7 shows distintos. Pero un circo, que es el espacio de lo incierto y lo inesperado, por definición necesita ser presenciado en vivo, con un intercambio de alientos vitales entre magos y observadores.

 

Arenas movedizas. Una chica con cierta tristeza existencial y un estilo corto de peinado, de esas que jamás serían aceptadas en el Miss Venezuela, se acerca a un circo de pueblo y se enamora a primerísima vista de un acróbata. Ocurre lo que jamás debería suceder en un show del Cirque du Soleil: él cae a la arena, pero no rebota, sino que es absorbido. Ella lo sigue al inframundo y comienza la búsqueda. A partir de ese momento, todo está permitido para la mente en trance: hombres peces en nado sincronizado, mujeres cebra, medusas, cangrejos, deshollinadores como los de Mary Poppins, payasos maléficos, carabelas, polillas peludas, ninfas chinas, nenúfares, caballos de tiovivo, vagabundos que arden en fuego mientras leen un periódico y la balsámica música de los Beatles. Todo se mueve con tracción de sangre humana. Y todo hace recordar que el cuartel general de la compañía canadiense fundada en 1984, que está ubicado en el barrio Saint-Michel de Montreal, cuenta con un departamento de investigación de tendencias estéticas de todo el planeta cuya vasta biblioteca abarca desde libros sobre los pintores Klimt o Van Gogh hasta tratados de jardinería y manga japonés.

Un romance en clave de ballet aéreo protagonizado por los amantes elusivos en suspenso (Erica Linz e Igor Zaripov, 2 de los aproximadamente 5.000 empleados, provenientes de más de 40 países, de la compañía que produce hasta 18 shows de manera simultánea) pone el cierre a una película producida por James Cameron, el director de Titanic y Avatar al que siempre le han atraído las aventuras submarinas, y que en Mundos lejanos exploró otro tipo de Atlántida.


Desde Las Vegas

Los 7 espectáculos del Cirque du Soleil cuyas escenas se mezclan en Mundos lejanos, mientras la protagonista busca al equilibrista del que se ha enamorado, son O, Mystère,, The Beatles Love, Zumanity, Viva Elvis y Criss Angel Believe, que se presentaron en Las Vegas en 2011. El filme, dirigido por el neozelandés Andrew Adamson (responsable directo de las 2 primeras entregas de las sagas Shrek y Las crónicas de Narnia), reúne una mayoría de imágenes captadas durante los shows en vivo con otras que se rodaron especialmente para la fantasía cinematográfica. Uno de los retos fue disponer cámaras de 3D, que son más complejas y pesadas, a 30 o más metros de altura.