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El Ballet Teresa Carreño, un cuerpo con recompensas pendientes

El Ballet Teresa Carreño | Foto: William Dumont

El Ballet Teresa Carreño | Foto: William Dumont

La compañía tiene un grupo de maestros, pero sus miembros consideran necesario un director artístico

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Al impresionista Edgar Degas lo cautivó el ballet. En sus piezas pastel, el pintor se perdía entre los brazos y piernas que se extendían al vacío, en el movimiento de la luz sobre los cuerpos sutiles. El ejecutante de esta danza clásica es un creador de imágenes que trabaja largas horas para acercarse a la perfección, pero muchas veces la recompensa es insuficiente.

Un ejemplo es el Ballet del Teatro Teresa Carreño. Está integrado por casi 40 bailarines, entre quienes figuran Susan Bello, Alejandra Martínez, Cristina Gallardo, Ricardo Rodríguez y Henry Montilla. Ensayan a diario desde las 9:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, excepto los sábados que finalizan más temprano.

Sólo interrumpen la labor una hora para almorzar. “Tienes que preocuparte por tu físico y enfocarte en tus carencias como artista. Ese entrenamiento se realiza en la mañana y después se trabaja en función de la obra que se monte. Es una profesión ingrata porque puede ser que, después de 6 meses de preparación para un espectáculo, te lesiones y no puedas bailar. Luego viene la depresión. Es muy complejo”, afirma Héctor Sanzana, ex bailarín y coreógrafo del ballet.

Actualmente la compañía presenta varias piezas. Hace pocas semanas estrenó en la Sala Ríos Reyna Entre piantaos del coreógrafo argentino Eduardo Yedro y se preparan para El Cascanueces, espectáculo navideño que data de hace más de 15 años. Afinar ensayos y otros detalles fueron motivos que impidieron lograr una entrevista con Cristina Fungariño, gerente de la compañía, como fue señalado a través de comunicaciones electrónicas.

Carencias en el arte. Ser bailarín es una cuestión de vocación, pues son muchas las trabas que deben superarse para lograr la estabilidad. A pesar de que cuentan con un seguro, el sueldo es insuficiente y obliga a muchos a buscar trabajos secundarios, lo que desgasta aún más el cuerpo del artista. Sanzana dice que un bailarín con poco tiempo en la compañía no gana más de 4.000 bolívares y uno con más de 15 años de experiencia percibe cerca de 6.000 bolívares.
Ricardo Rodríguez, integrante del ballet, relata: “Somos muy pocos, porque el dinero no alcanza. Hay fuga de talento buscando mejoras. Deberíamos ganar más, nuestra carrera es muy corta. La gerencia acaba de dar un gran paso porque los bailarines que estaban contratados fueron ingresados en nómina. La batalla va a ser pareja porque habrá más voz y voto entre todos. Pienso que deberían preocuparse más por nosotros, porque al tratarnos mejor uno puede acostarse y levantarse como artista. Una de nuestras principales luchas es lograr la jubilación”.

El escaso número de bailarines masculinos es otro asunto de atención. Sanzana asegura que se debe a que en el país no existe una cultura de escuelas de ballet. Si un joven comienza la carrera a los 20 años de edad, mucho después que las mujeres, causa un desnivel en la técnica. “Sí hay hombres, pero hay que darles una mano. En las provincias hay escuelas, pero el presupuesto no alcanza para que los buenos bailarines se vengan. Son talentos que se pierden. También hay algunos que llegan mal preparados”, señala.

La inexistencia de la figura del director artístico es otra de las críticas que se han hecho a la compañía, después de la muerte de Vicente Nebrada. Sanzana indica que se trabaja con un grupo de maestros, lo que considera positivo porque permite a los bailarines experimentar diversos estilos.
Sin embargo, Rodríguez afirma que sí se requiere esta figura: “Tenemos maestros muy buenos de los que hemos aprendido mucho. Pero sí necesitamos un líder que tenga esa sensibilidad de mirar más allá de la técnica y que pueda sacar lo mejor de cada uno. Estoy muy satisfecho con nuestra gerente actual. Ella fue bailarina y conoce este mundo, porque los anteriores estaban desligados de la danza y teníamos que enseñarles nuestro universo. Ella ha hecho cosas muy buenas y les ha dado oportunidades a los bailarines. Pero la gerencia es una cosa y la danza otra. Tenemos que buscar la esencia del grupo, tener un líder como Zhandra Rodríguez en su compañía”.