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Avenida Brasil creó un cóctel de dualidades

El último episodio de la novela fue visto por 80 millones de personas en Brasil / Cortesía Venevisión Plus

El último episodio de la novela fue visto por 80 millones de personas en Brasil / Cortesía Venevisión Plus

Se trata de una rica historia de amor aderezada con personajes reales y llenos de contradicciones

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Una seductora historia, actuaciones deslumbrantes y grandiosos diálogos fueron los ingredientes principales de Avenida Brasil, la telenovela de O Globo que ha sido vendida a 106 países y doblada a 14 idiomas como español, ruso, griego y francés.

En parte, el éxito de la producción se debe a que representó a la clase media brasileña, un estrato que fue engrosado por más de 30 millones de habitantes durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. “La novela retrató esta clase social y, al final, era la historia de un ex jugador de fútbol que se enriqueció, pero optó por continuar viviendo en su  barrio de origen”, dijo el escritor Joao Emanuel Carneiro por correo electrónico.

La novela se centra en el amor entre Nina y Jorgito. “Sin embargo hay muchas otras historias en ella, con personajes muy complejos”, aseguró Adriana Esteves, quien interpreta a la malvada Carmina, madrastra de Nina y esposa de Tifón, un personaje que quedó como la más villana de las telenovelas brasileñas, superando a Odette de Vale Todo.
 
En los predios de el Divino

“Mi Divino es hijo de las charlas con mis empleadas domésticas a lo largo de mi vida”, dijo Carneiro. En ese barrio ficticio se desarrolla 90% de la trama. Allí conviven una importante cantidad de personajes secundarios que, para su creador, son tan importantes como los protagonistas.

“Las tramas paralelas de una novela deben tener un asunto propio, no solo repercutir en la principal”, sostuvo el escritor.

Pero al margen de sus historias personales todos los sujetos tienen en común algo: ninguno es completamente bueno o malo y todos, inclusive Carmina, son capaces de generar sentimientos de solidaridad en la audiencia.

“Ella no es una psicópata. Y eso fue un acuerdo al que llegamos los escritores y yo. Carmen Lucía es una mujer muy compleja, con una vida difícil, como tantas otras, y es una mujer sensible, rica en sentimientos”, explicó Esteves.

La creación de personajes llenos de dualidades fue un reto que Carneiro se impuso. Afirmó que comenzó a madurar la idea desde que escribía La favorita, su novela anterior. “Para mí cada trabajo es un juguete nuevo, esta fue la manera de imponerme retos en este proceso para buscar cosas nuevas. El de Avenida Brasil era inventar a Nina, esta heroína/villana que actúa equivocadamente por una buena causa, y a la villana propiamente dicha, Carmina, que es capaz de causar compasión, aún después de cometer atrocidades”, añadió.
 
Después de la novela. Avenida Brasil marcó las carreras de los actores, los directores y su escritor. Luego de hacer una novela con personajes que se han quedado en la memoria de los televidentes, el reto de todo el equipo fue desprenderse de ellos.

“A Carmina no sólo le di mi cuerpo, sino mi alma, mi sangre y mis lágrimas, literalmente, durante un año entero. Fue difícil y placentero al mismo tiempo. Fue casi como una adicción, me apasionó mucho sobre todo cuando empecé a conocer que ella era una persona muy rica, con sentimientos locos, extraños, pero verdaderos. Cuando terminé, sentí que me faltaba algo”, aseguró Esteves.

Carneiro, cuya carrera se constituye de telenovelas exitosas como El color del pecado, apunta que Avenida Brasil marcó un momento muy especial en su carrera y que ahora debe plantearse un nuevo desafío que le permita sobrepasarla: “Tal vez lo mejor de esa novela sea la exitosa y la feliz combinación que conseguí hacer entre drama y humor para hacer ligera una historia tan fuerte. Cambiaría muchas cosas si pudiese porque son demasiados detalles a lo largo de 180 horas de ficción, pero todo está hecho”.

Por su parte, Esteves, quien se tomó un receso de un año después de las grabaciones, afirma que volvería a interpretar a otra villana sin dudarlo. “Sería un desafío hacerla diferente y divorciarme de Carmina completamente”, concluyó.
 
Secundarios importantes

A pesar de que Avenida Brasil gira en torno a Nina, su amor por Jorgito y su plan de venganza en contra de Carmina, el protagonismo de la novela es cedido, por momentos, a los personajes secundarios. La familia real de El Divino, los Araujo, son tan importantes en la historia como los personajes principales.

En esa zona popular también hay otros actores que han recibido el favor de la crítica, como el de Heloísa Perissé, que interpreta a Monalisa, la ex novia de Tifón que se convirtió en una exitosa empresaria a fuerza de planchar los cabellos de las mujeres del barrio.

Mamá Lucinda es, también, uno de los ejes de la trama. La tierna y amorosa madre adoptiva de Jorgito y Nina esconde secretos que desenmarañan el complicado pasado de los personajes.

También está la fácil del barrio: Suelen. Una mujer hermosa, con un pasado desconocido, que siempre está dispuesta a tener sexo con cualquiera. Y además tiene su contraparte en Carlitos, un bígamo de clase alta que hace todo por mantener felices y ocultas a sus tres mujeres.