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Aurora Blyde: “Para nosotros es una prioridad hacer el arte accesible a la gente”

Aurora Blyde | Foto: Ernesto Morgado

Aurora Blyde | Foto: Ernesto Morgado

La directora de Arte y Cultura de la Alcaldía de Baruta señala que los espacios públicos son los mejores lugares para convertir las gestiones culturales de los municipios en socialmente incluyentes

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Las plazas, gracias a las iniciativas culturales que emprenden allí las alcaldías, vuelven a convertirse en el bastión caraqueño de la civilidad. En un artículo que publicó el 11 de noviembre en el suplemento Papel Literario, Aurora Blyde escribió sobre el poder de esos espacios como sitios para la negociación de las diferencias. Citó a Ortega y Gasset para definir a la ciudad como “plaza, ágora, discusión”, porque la gente justamente la funda para salir de su casa y encontrarse con otros. También recordó que para Ítalo Calvino las plazas eran lugares para la transformación.

Esas convicciones guían su gestión como directora de Arte y Cultura de la Alcaldía de Baruta. La organización de encuentros como el octavo Festival de las Artes y la Lectura, que terminó anoche, es una prueba más de ello. Junto con el alcalde Gerado Blyde, quiere demostrar que las diferencias entre el arte elitesco y el popular pertenecen al pasado, y que para que la cultura sea verdaderamente popular hay que convertirla en una experiencia accesible a todos los ciudadanos, sin distinciones de ningún tipo. Los espacios públicos son las mejores herramientas para concretar ese proyecto, asegura.

–¿Cuál es el papel del Festival de las Artes de Baruta en la gestión cultural del municipio?
–Es uno de los encuentros más importantes del año y, aunque proviene de la gestión anterior, nosotros lo potenciamos con el objetivo de engranar puntos diferentes del municipio a través del arte.

–¿A qué se debe la decisión de convertir ese festival también en una feria del libro?
–Quisimos acercar a los ciudadanos a la lectura. Para nosotros es una prioridad hacer el arte accesible a la gente. La cultura, si quiere construir civilidad, no puede quedarse dentro de un museo ni una sala de cine o de teatro. Por eso la sacamos a la calle y usamos espacios públicos: para que todos se involucren.

–¿Es difícil conseguir patrocinio para esta clase de actividades?
–No me puedo quejar, porque han surgido muchos aliados y no podríamos funcionar sin la ayuda de la empresa privada. Pero en este país es difícil conseguir patrocinio, quizá sea por la crisis o por la situación política, pero al principio era más fácil. Ahora se nos hace más cuesta arriba.

–¿Cuáles fueron los retos con los que la gestión actual se encontró?
–Hay dos espacios culturales de los cuales somos responsables: uno es la Casa de la Cultura, en el Casco Histórico de Baruta, y el otro es la Concha Acústica de Bello Monte. Uno de los desafíos de mi gestión en Baruta fue recuperar la Concha Acústica, con el objetivo de proyectar la Orquesta Infantil del Municipio Baruta, cuya sede está allí. Reordenamos la estructura de la construcción, con lo que logramos mejorar las condiciones de trabajo de los músicos. En consecuencia, la orquesta pasó de contar con cerca de 60 niños a reunir a 300. También abrimos otro núcleo en Cumbres de Curumo. Gracias al convenio con el Sistema impulsado por el maestro José Antonio Abreu, tenemos una buena orquesta que seguirá creciendo. Ahora nos proponemos abrir otro núcleo en Las Minas.

–¿Y su gestión en cuanto a la Casa de la Cultura?
–Allí el reto era la reconstrucción, porque luego de las lluvias de hace dos años se cayó el techo. Lo reparamos en 2011 y este año mejoramos el anfiteatro, así que espero que en 2013 lo reestrenemos. Ese espacio es importante para nuestra relación con la comunidad, porque allí se organizan talleres de arte y oficio que atienden a clases populares y medias en áreas que abarcan desde la cocina y la costura hasta la ejecución del cuatro. Son alrededor de 30 talleres al mes con los cuales atendemos a aproximadamente 600 personas. Ahora queremos mejorar el alcance de ese programa a través de la alianza con otro programa de la alcaldía, Baruta Emprende, que entrena a pequeños empresarios con ayuda de Banesco, que les otorga microcréditos para comenzar proyectos. El objetivo es que los mejores talleristas de los programas de la Casa de la Cultura se inserten, el año que viene, a Baruta Emprende.

–¿Cómo los eventos de calle, digamos las ferias, festivales de arte y el Festival Internacional de Teatro, se insertan en esos desafíos?
–Son otro reto, pero éste fue uno que nos propusimos nosotros, el de sacar las expresiones de arte a la calle y hacer de nuestros lugares públicos epicentros de la cultura. Y eso lo hemos logrado; lo digo sin soberbia, pero con orgullo.

–¿Qué legados dejará su gestión?
–Independientemente de si seguimos o no en la administración de cultura, quisiera que se mantuviera el núcleo y el trabajo por la orquesta. También el programa Arte en la Calle, con el cual presentamos, dos fines de semana al mes, conciertos u obras de teatro, pero más pequeñas que las que vimos en el Festival de las Artes. Ese es un legado que me gustaría que se mantuviera. Relacionado con este programa, en 2010 nos propusimos impulsar el Museo Vial, que estrenamos con Luisa Richter, con gigantografías de sus obras colocadas como postes en la avenida Principal de Las Mercedes. En 2011 la campaña Yo Soy Baruteño mostró fotografías de personajes del municipio que viven y trabajan allí: desde el músico Simón Díaz hasta Rulo el perrocalentero. Este año exhibimos gigantografías de caricaturas de Rayma en el paseo Enrique Eraso.

–¿Qué debe afianzarse en la gestión cultural del municipio?
–El sueño del alcalde Gerardo Blyde y el mío es un centro cultural. Pero no hemos podido realizarlo por falta de recursos. Creo, sin embargo, que eso es fundamental en un municipio tan grande como Baruta. Una construcción que incluya teatros, salas de exposiciones y bibliotecas nos permitiría tener programación permanente que incluso podría generar recursos que financien otras propuestas para seguir haciendo el arte accesible a la gente.

La cultura propuesta como arma

Aurora Blyde sabe que, en sociedades agobiadas por la pobreza y la violencia, la gestión cultural no puede funcionar independientemente de otras áreas de la vida pública. Por eso propone, como ejemplo que podría replicarse en otros municipios, el programa Comunidades Libres de Violencia, un plan que integra varias divisiones de la Alcaldía de Baruta, como Deportes y Protección Civil, y en que Cultura también tiene un papel importante. “Comenzó el año pasado como piloto en Ojo de Agua, donde hay una fundación llamada Mano de Tambor, que nosotros ayudamos. Ellos recogen a niños de la calle y los ponen a tocar y a bailar tambores y así, en lugar de tener pistolas, tienen instrumentos musicales. Con eso reducimos el índice de asesinatos de 30 anuales en esa zona en 2010 hasta uno solo que hubo el año pasado. Creo que allí está uno de los desafíos de todas las gestiones culturales del país: ayudar a que nuestros niños cambien las armas por instrumentos para hacer arte”.