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La Asamblea Nacional quedó en deuda con la cultura

"Año nuevo, Asamblea nueva #NuevaAsamblea", dice Delkys Welffer @waffervzla.

Expertos señalan que es urgente una revisión de la Ley de Cultura / Archivo

Una relectura de la Ley de Patrimonio, junto con el rescate de las industrias del libro y el disco, son tareas que quedaron pendientes

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Finaliza un ciclo parlamentario para dar paso a otra dinámica. Mientras se hacen balances, se impugnan diputados y se evalúan las actuaciones de ambos bandos, es necesaria una revisión de la legislación cultural.

La Comisión Permanente de Cultura y Recreación que funcionó durante los últimos cinco años tiene materias pendientes. La principal: la Ley Orgánica de Cultura, para muchos un instrumento que nunca ha debido promulgarse. La falta de contraloría a instituciones como el Ministerio de Cultura, la escasez de pluralismo, la poca atención a las industrias del libro y el disco, además de una segunda reforma de la Ley de Cinematografía, deben ser discusiones obligatorias para quienes asumen mañana el poder.

Eliézer Sirit, que formó parte de la comisión dos años, no está conforme con los resultados porque piensa que fueron muchas las agrupaciones y creadores que solicitaron revisiones y se quedaron sin respuesta.

Pero el diputado por AD reelecto para el período que comienza mañana sí está satisfecho de algunos logros: la Ley de Recreación, la Ley de Bibliotecas y el establecimiento de la gaita como patrimonio cultural. “Lo más importante fue el tema de la música venezolana en las emisoras de radio. Porque el vallenato, el rock, el pop y el reguetón fueron desplazando a nuestros artistas en los medios de comunicación”.

Duras críticas. La Ley Orgánica de Cultura es un tema ineludible entre los entendidos. La escritora Gisela Kozak opina de manera firme: “Tengo la esperanza de que en los próximos cinco años simplemente sea derogada”.

La asesora cultural afirma que tiene fallas de fondo, no solo desde el punto de vista legal sino también filosófico. “Desafortunadamente, como la cultura no forma parte de las grandes preocupaciones, ha pasado por debajo de la mesa. Pero estos textos deben ser revisados a profundidad. Hay que adaptarlos a una sociedad del siglo XXI, a la realidad cultural venezolana en el contexto latinoamericano y del mundo”.

Con Kozak coincide Ninoska Rodríguez, directora de la Escuela de Derecho de la UCAB: “Es una ley inconstitucional e improcedente. Viola principios como el de descentralización en la gestión de los servicios culturales, el derecho a la propiedad intelectual, así como el derecho a la libertad de expresión y de creación”.

Rodríguez, que fue asesora jurídica de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados hace más de 20 años, afirma que a las deudas de la Asamblea Nacional se suma el vacío causado por la omisión en materia de propiedad industrial y seguridad social del trabajador cultural. “Entre lo rescatable, afortunadamente no sancionaron la anunciada reforma de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural de la República”, dice.

Soberanía cinematográfica. Para el galerista Nicomedes Febres no hay nada rescatable de la Comisión de Cultura. “Lo que ellos hicieron fue disparate tras disparate. Pretendieron hacer una ley que excluye cualquier forma de cultura urbana o cívica. Era como poner un cerco intelectual”.

A diferencia de Febres, Carlos Azpúrua considera que el Estado sí tuvo un avance importante en la reivindicación de la cultura popular.

El cineasta también destaca la segunda reforma de la Ley de Cinematografía, aunque le pesa que no haya sido aprobada. “Hemos sido pioneros en las reivindicaciones, hemos logrado integrar al sector privado en el concepto de corresponsabilidad, que implica un aumento de las alícuotas. Ahora lo que está planteado es la democratización de la pantalla, que es fundamental desde el punto de vista de soberanía cultural del país. Y ojalá escribas todo lo que te digo, que no cercenes mi libertad de expresión. Yo fui electo diputado, así que vamos a ver si lo logramos con este maravilloso cambio que viene. Hay que bailar joropo sin alpargatas”.