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Artistas reflexionan sobre la crisis del país

Un grupo de creadores visuales desarrolla acciones para expresarse sobre la grave situación de violencia y represión que viven los venezolanos desde hace más de un mes

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Ni callados ni quietos. Los artistas visuales sufren y padecen como el resto de los ciudadanos la violencia y la represión que han marcado al país durante el último mes. Desde su campo de acción, un grupo de ellos ha volcado su creatividad al desarrollo de acciones con las que puedan denunciar lo que pasa a diario en las calles venezolanas.


Érika Ordosgoitti
Motivada por los homicidios de estudiantes y por el allanamiento de propiedad privada por parte de guardias nacionales en varias ciudades del país, la artista creó el perfomance ¿Paz a toda costa?, que presentó la semana pasada en la galería Carmen Araujo Arte.

“La paz es una palabra prostituida por los políticos de todos los bandos. Hace mucho tiempo esta situación rebasó el vaso, tocamos un fondo que parece no tener piso… Los artistas tenemos que expresarnos ante eso. Siempre tengo presente lo que decía Pasolini en uno de sus manifiestos: el pecado más grande del artista es la omisión, la libertad lo debe ser todo. Como creadora, necesito que quede registrada mi posición en este momento de la historia”, expresa.

El 23 de marzo, a las 11:30 am, Ordosgoitti participará en una charla en la Organización Nelson Garrido. La creadora, junto con Déborah Castillo, discutirá sobre la violencia y el papel de los artistas en el contexto de la crisis actual.

Considera que ha sido interesante lo que se ha generado en las protestas de calle. “Es bastante escénico, creo que los manifestantes están haciendo un gran movimiento de arte político sin darse cuenta y nosotros, que somos artistas, tenemos que defenderlo. Me refiero a las iniciativas que se han dado en Táchira, en Mérida, en Caracas y en otras ciudades, donde acompañan las protestas con muchas gráficas que aluden a la represión. Yo vivo en El Paraíso y a raíz de varios allanamientos que hicieron los vecinos se asustaron y se replegaron, ya no quieren salir, pero llenaron toda la avenida con pancartas. Eso tiene un valor increíble. Sustituyeron su cuerpo para hablar de otra forma”.

Ricardo Benaim
Hace ocho años el artista plástico fundó un grupo de reflexión política llamado Manifiesta. Hace un mes, a raíz de las protestas, decidió acompañarlo con el grupo en Facebook Todos Somos Todos. La página es un espacio de encuentro virtual para desarrollar ideas en contra de la polarización y para que los participantes expongan sus opiniones y descarguen material para las manifestaciones.

“Con un grupo de amigos he desarrollado líneas sobre la despolarización. Este régimen ha tenido una campaña sostenida para hacernos pensar que somos dos tipos de venezolanos, pero en el fondo todos tenemos los mismos problemas. Mi propuesta es que no puede seguir existiendo un país con dos mitades. Tenemos entonces que hablar con gente de todos los sectores y hacer protestas, pero con propuestas”, señala.

Benaim agrega que también organizarán foros y presentaciones para hablar sobre la despolarización: “Es un llamado a reconocernos en los problemas de los otros”.

Muu Blanco
Luego de permanecer durante tres meses en Estados Unidos, el artista regresó al país justo la noche antes de la marcha que se organizó en Caracas el Día de la Juventud para exigir la libertad de los estudiantes presos y que desencadenó en tragedia con la muerte de Bassil da Costa, Juan Montoya y Roberto Redman. 

Mientras estaba de viaje, Blanco abrió una cuenta en Instagram: @benesuelavisarra, en la que publicaba imágenes del país que nadie quiere ver: prisioneros en las cárceles, fotos aéreas de los barrios y de buhoneros y contrabandos. Al enterarse de los sucesos durante la manifestación opositora y de los que continuaron en los días posteriores decidió reflejar toda la violencia nacional en ese perfil.

“Hacer esto me permite reflejar todo el malestar que sentimos los venezolanos. He grabado muchas cosas y estoy preparando un show para junio en Nueva York. Es un performance que aún no tiene nombre, pero en el que quiero tocar todo lo que vivimos aquí. Todo empezará como una gran fiesta, pero cuando la gente se encuentre en la mitad de esa diversión pondré un audio e imágenes de toda la represión y violencia que se han desencadenado durante el último mes aquí”, explica.

Déborah Castillo
Durante los últimos años la creadora ha conocido la censura en carne propia, pues ha sido vetada su propuesta artística, en la que critica duramente al poder. Estar en el ojo del huracán, sin embargo, nunca le ha disminuido las ganas de seguir denunciando, y menos en este momento, afirma.

“Creo que la responsabilidad que tenemos es en el campo que nos corresponde. Yo lo que sé es generar imágenes. Así que me planteé llevar mi pieza Lamezuela, una acción que hice hace varios años en la que lamía la bota de un militar, a una serie de esténciles. Quien lo desee puede descargar las imágenes en la página www.lame-zuela.blogspot.com, y tiene el derecho de hacer con ella lo que quiera. Eso ya no me pertenece a mí sino al país… Lo que hago con mi trabajo es señalar una situación que sucede desde hace mucho tiempo, la militarización, que la gente la vea como un fenómeno en la sociedad venezolana. No estoy tumbando un gobierno. La convertí en una obra política, que hasta me ha llevado a tener problemas con el régimen”, indica.

Ángela Bonadies
Aunque a veces le cuesta enfocarse en otra cosa que no sean las protestas o en mantener informados a sus seguidores a través de las redes sociales, la artista expresa que ha sido inevitable desarrollar un trabajo de campo desde su casa. Dice que, como no está especializada en fotoperiodismo, lo que ha hecho es fotografiar las zonas cercanas a su hogar, en Bello Campo, el día siguiente al que se libran enfrentamientos entre estudiantes y la Guardia Nacional Bolivariana.

“Estoy centrada en un trabajo reflexivo y de archivo, de recolección de imágenes. He registrado material de cómo quedan las calles, de lo que expresa el vecino. También mantengo mucha comunicación con otros artistas afuera, intercambiamos ideas acerca de lo que está pasando en el país. Creo que este ha sido el evento más traumático de los últimos tiempos, sobre todo por el grado de violencia. Todos quieren saber qué pasa, una tarea que se ha hecho ardua por el cerco informativo que hay”, indica la fotógrafa.