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Artistas prestados a la política

Fabiola Colmenarez formalizó su inscripción a la alcaldía de Vargas / Cortesía Voluntad Popular

Fabiola Colmenarez formalizó su inscripción a la alcaldía de Vargas / Cortesía Voluntad Popular

Las candidaturas de las estrellas han generado críticas desde muchos sectores. Expertos aseguran que la fama no es suficiente para ganar

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El fenómeno de los artistas que aspiran a cargos públicos no es extraño ni reciente. Renny Ottolina marcó un precedente en el país en 1978, cuando siendo una figura televisiva se postuló a la Presidencia de la República. Años después, aunque a puestos de menor rango, se lanzaron Mirla Castellanos, Simón Pestana, Hermes Ramírez y Fabiola Colmenares, entre otros. También lo hicieron Ivonne Attas, Martha Olivo y Pedro Lander, los únicos tres que alcanzaron la victoria electoral y ejercieron como alcalde de Baruta, concejal y diputado, respectivamente.

Para las elecciones municipales del 8 de diciembre, en algunas circunscripciones tanto el oficialismo como la oposición apuestan a caras conocidas por su trabajo en televisión: Winston Vallenilla competirá en Baruta y Fabiola Colmenares en el municipio Vargas. También se lanzaron Miguel Pérez Pirela, conocido por el programa Cayendo y Corriendo –que trasmite VTV–, y el cantante y pelotero Antonio “el Potro” Álvarez.

¿Su fama los ayudará a ganar las elecciones? Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, señala que en el mundo hay experiencias encontradas: en algunos casos las estrellas obtienen la victoria y en otros no.

“El hecho de ser un artista altamente conocido no significa que ganará una elección. Y si se enfrenta con un político avezado, que tiene trabajo local y que genera confianza en los electores, la gente puede quererlo pero no votar por él. Eso ha ocurrido en muchos casos. Sin embargo, es cierto que también existe la otra experiencia, de actores, actrices, cantantes y humoristas que han tenido éxito en sus lanzamientos políticos electorales. Un caso muy emblemático es el de Ronald Reagan”, explica.

El doctor Roberto de Vries asegura que la conexión sentimental que puedan tener con los electores no es garantía. “Hay un liderazgo emocional, pero que no mueve la conducta. Ese es el caso de mucha gente que cree que por ser popular, porque todo el mundo los quiere, las personas van a votar por ellos pero, llegada la elección, no logran movilizar”, dice.

De Vries señala que Colmenares y Vallenilla son dos figuras emblemáticas. “Fabiola Colmenares es una mujer que tiene un liderazgo de valores, es emocional. Una composición bien interesante, pero falta probar si mueve conductas. A veces ha demostrado que es una líder completa, sin embargo, como no ganó anteriormente los comicios, la gente duda un poco sobre votar por ella”.

En cuanto a Vallenilla, el experto en imagen pública afirma que es un líder controvertido. “Winston Vallenilla es un líder carismático, potentísimo emocionalmente, pero muy polémico. Tiene a gente que lo sigue como a gente que lo adversa. Es una figura que probablemente no va a tener éxito en el entorno sociopolítico al cual fue lanzado”, expresa.

León señala que, sin embargo, el ser conocidos e identificados por la población es un valor agregado y les da una ventaja sobre un candidato tradicional. Afirma que, además del reconocimiento, hay otros factores que se deben considerar, entre ellos el aspirante contrario, el perfil de los electores de la zona a la que se postularon y cuán genuino es su talento más allá de la fama.

“Uno podría presumir que estas estrellas tienen una gran capacidad de comunicación porque forma parte de su carrera, de su actividad cotidiana. Tienen labia, saben hablar, generan emociones y eso les da una ventaja frente a candidatos que no sean buenos comunicadores”, añade.


Luego de los comicios. Ganen o pierdan en las municipales, Winston Vallenilla y Fabiola Colmenares, por sólo mencionar a dos, eventualmente regresarán al frente de las cámaras de televisión en papeles que no sean los de políticos. Ello no será tarea fácil, opina Luis Santiago, docente del Departamento de Mercadeo y Relaciones Públicas de la Escuela de Comunicación Social de la UCV. El profesor piensa que la transición de “estrellas de los medios” a “estrellas de la política” se ha hecho de forma muy brusca. 

“Hacer esto de manera apresurada provoca una crisis y, sobre todo, descrédito. Y eso ocurre cuando hay un conflicto entre la imagen virtual, que es lo que en teoría representa la persona, y la imagen relativa, que es lo que se percibe de ella”, explica.

León cree que el hacer política en un país polarizado puede contribuir a segmentar el mercado al que estas figuras se dirigen. Pone como ejemplo el caso puntual de Vallenilla, quien con su lanzamiento se ha desconectado del imaginario de los opositores. Sin embargo, opina que los artistas podrían regresar a los medios sin un costo muy elevado.

De Vries sostiene, por el contrario, que si no aparece un liderazgo conciliador a escala nacional ni Vallenilla ni Colmenares tendrán fácil su regreso al plató. “Si siguen funcionando dos países, ellos no van a tener éxito en todos lados, ni que ganen un Oscar. Ese es uno de los riesgos que se toman cuando se pasa de ser una figura mediática al poder político. Siempre van a ser polémicos”, concluye.