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Artistas que le tienen miedo a viajar en avión

Jennifer Aniston y su prometido Justin Theroux / El Universal / México / GDA

Jennifer Aniston y su prometido Justin Theroux / El Universal / México / GDA

Algunos, como Jennifer Aniston, siguen rituales antes de abordar

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No es difícil reconocerlos. Algunos están con los ojos cerrados y los labios temblorosos mientras rezan en silencio. Otros con la cara pálida y la mirada vidriosa, o con ansiolíticos. Y están los más explícitos, como mi compañera de asiento, que sin preámbulos me clavó las uñas en el brazo, apenas despegó el avión.

Todos sabemos que el avión es el medio de transporte más seguro, y que es más fácil morir pateado por un burro que en un accidente aéreo. Así y todo, uno de cada seis pasajeros padece de aerofobia (datos de la Organización de Aviación Civil Internacional).

Hay casos legendarios, como el del futbolista holandésDennis Bergkamp, que en sus contratos especificaba que no jugaría ningún partido que no estuviera tan cerca como para llegar por tierra.

El maestro de ciencia ficción, Ray Bradbury, tuvo que tomarse tres martinis dobles antes de pisar por primera vez un avión, a los 62 años; el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer jamás voló en su vida, y ya va por los 104 años; los rudos Sylvester Stallone y Bruce Willis también lo padecen y el cineasta Stanley Kubrick decidió viajar por mar y "jugársela con los icebergs".

Algunos siguen curiosos rituales para poder abordar una aeronave: la princesa Mette Marit de Noruega viaja acompañada de su psicólogo y canta salmos. Jennifer Aniston se siente segura cuando sube al avión con el pie derecho y Megan Fox solamente puede volar si escucha en sus audífonos a Britney Spears.

Existe una tropilla de especialistas dedicados a ayudar a los aerofóbicos, más los cursos que dictan las aerolíneas, los libros de autoayuda, simuladores, CD con técnicas de relajación, respiración e hipnosis.

Pero siempre aparece el valiente que decide atacar el problema sin anestesia. Como el actor Mark Malkoff, que voló durante 30 días seguidos, un total de 134 vuelos para superar su fobia.

"La vida me enseñó que el verdadero temeroso del avión no es el que se niega a volar, sino el que aprende a volar con miedo", escribió Gabriel García Márquez (otro aerofóbico superado) en su artículo Seamos machos: hablemos del miedo a volar.