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Artistas que emigran deben probar su talento

Luciano D' Alessandro es uno de los artistas que ha optado por emigrar | Foto: Archivo El Nacional

Luciano D' Alessandro es uno de los artistas que ha optado por emigrar | Foto: Archivo El Nacional

A la complejidad de abandonar el país, los actores venezolanos deben sumar otro reto: hacer casting. Aunque ellos son profetas en su tierra, deben medirse con intérpretes de otras nacionalidades en competencias de pocos minutos

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De la diáspora venezolana no se han escapado los actores. Ante la depresión de la industria audiovisual, no son pocos quienes en la maleta empacan años de carrera y se aventuran a buscar pantalla en destinos como México, Miami y Colombia.

Pero no todo resulta fácil. El primer obstáculo que artistas reconocidos deben superar es el casting, un requisito que no es usual en las televisoras nacionales.

Alba Roversi, que ha trabajado en Corazón valiente y Marido en alquiler de Telemundo, recuerda que en Venezuela la llamaban de los canales y le ofrecían los papeles. “Solo había que discutir de dinero. Aquí la cosa es más engorrosa con las telenovelas. Aunque me ha ido bien, tengo que hacer las audiciones. ¡Nunca había hecho un casting en mi vida!”, afirma la actriz, que está residenciada en Miami desde hace más de 4 años.

Beatriz Valdés, que participó en Santa diabla, señala que se mudó a esa ciudad del sur de Florida porque las oportunidades de empleo en el país eran inexistentes. Dice que entiende que hacer audiciones es una condición normal para poder actuar en cualquier proyecto. “Comprendo que eso puede ser un proceso complejo para algunos, pero para mí es parte del trabajo”.

En Florida también se encuentra María Antonieta Castillo, quien no ha dejado de hacer pruebas desde 2012. Su último papel en una telenovela nacional fue en Natalia del Mar. En Miami ha hecho teatro y publicidad, pero la televisión le ha sido esquiva.

“La mayoría de los artistas pueden pensar que si tienen éxito en Venezuela les va a ir bien en otro país. Al comienzo fue desconcertante. No entendía, pero ese período me ayudó a reflexionar. Menos mal que nunca sufrí de divismo, porque al llegar a Miami te das cuenta de que hay personas que son igual o más famosas que tú. Creo en la suerte y en las oportunidades”, afirma.

Roversi sabe que quedar seleccionada para un personaje es más un asunto de suerte que de talento. “El casting es cuestión de un momento y solo puedes medio decir algo de un personaje que ni siquiera conoces. No tienes la historia, la secuencia, la dirección. Esos son factores que influyen en el fracaso de una audición, así seas una buena actriz o un buen actor”, asegura.

Con ella coincide Luciano D’Alessandro, quien acaba de finalizar una serie sobre la vida de Celia Cruz con Fox Telecolombia y RCN, que será transmitida por Telemundo. “Es muy complejo que por un minuto de audición digan que eres mejor que los otros actores”, expresa.

Viajó a Colombia en 2009 y obtuvo un papel en Los caballeros las prefieren brutas. Al año siguiente participó en Secretos de familia y regresó a Venezuela para actuar en La viuda joven, Mi ex me tiene ganas y De todas maneras Rosa. Al finalizar la telenovela escrita por Carlos Pérez, hizo audiciones en México y Miami, pero optó por volver al país vecino.

“Al principio pega porque uno en Venezuela se mal acostumbra. Cuando empecé en RCTV era nómina fija y si no entraba en una producción, lo hacía en la siguiente. Cuando cerró el canal, me llamaron de Venevisión para hacer Torrente”, recuerda el actor.


La competencia. “En Colombia, la pelea es peleando. Las productoras pueden tener sus consentidos, pero todos hacen casting”, afirma D’Alessandro.

Eso lo aprendió Guillermo García, quien viajó a esa nación seis veces antes de obtener el papel en Los hombres también lloran, que transmite Venevisión. “Lo más interesante que hice fue una audición para un comercial de champú ¡sin tener el pelo bonito! (risas). Quedé preseleccionado junto con el protagonista de Betty la fea. ¡Adivina quién lo hizo!”.

Ahora, el protagonista de la película Azul y no tan rosa se fue a Los Ángeles, donde asegura que la historia no es muy diferente y que ya ha hecho varias pruebas para la temporada de pilotos. Mientras, aprovecha el tiempo para estudiar.

Roversi señala que en Miami compite con muchos talentos de diversas nacionalidades. “Me citan a mí, pero también a un gentío más. Tengo que medirme como con siete u ocho buenas actrices por el mismo personaje. No solo tienes que pelear con mucho talento, sino también con el acento. Yo soy muy venezolana. Yo hablo y se me sale una reina pepiada por la boca”.